Imagínate despertarte y desayunar en Alemania, para poner rumbo a Austria, donde almuerzas y terminas cenando en Suiza, para volver a dormir en el país germano. Y todo esto con vistas al mar. Bienvenidos a Bodensee o para los hispanohablantes, el Lago de Constanza.

El Lago de Constanza es uno de los grandes lagos del centro de Europa cuyas orillas bañan a estos tres países: Alemania, Austria y Suiza. Forma parte del recorrido del rio Rin (Rhein en Alemán y Rhin en frances), recibiendo el cauce proveniente de los Alpes Suizos y que despues se dirige al Rin Superior por el oeste, desembocando al final en el Mar del Norte.

Sin salir de Alemania, encontraremos varios puntos en la ruta que merecen la pena visitar:

Constanza

Constanza o Konstanz en Alemán es la principal ciudad que baña el Lago de Constanza. En tierras germanas es un lugar bastante conocido debido al turismo que llena las terrazas, hoteles e incluso playas, en los meses de verano. Sin embargo la ciudad goza de vida y carácter juvenil durante todo el año debido a su universidad.

Además sirve como una de las principales fronteras entre Alemania y Suiza, encontrándose en medio de la ciudad la barrera que separa un país del otro. Por Constanza es conocido solo la parte alemana ya que la parte suiza es nombrada como Kreuzlingen. No obstante, ambas pertenecen al mismo centro urbano.

Las principales atracciones se encuentran en su casco antiguo, que casi no recibió ningún desperfecto en la Segunda Guerra Mundial debido a que fue una de las bases americanas y además es frontera con la neutral Suiza. Sin embargo la imagen que resalta en toda la ciudad es la estatua Imperia, que se encuentra al lado de la orilla. Imperia, con su curvas y su casi desnudez, gira sobre si misma, mientras sujeta en una mano al alto poder (Emperador Segismundo) y en la otra a la iglesia (Papa Martin V), ambos en paños menores, representando el Concilio de Constanza.

Meersburg

Aunque se puede dar un gran rodeo desde Constanza a Meersburg, la ruta más sencilla es en Ferry. Con él puedes moverte tanto en coche, en bus, en bicicleta o sin vehículo, en un tiempo aproximado de 15 minutos.

Meersburg es una localidad pequeña con un bonito centro. Sin embargo, es el Viejo Castillo de Meersburg, que se encuentra en lo alto de la ciudad, el que más miradas atrae. Es un lugar agradable para hacer una parada y disfrutar del Lago de Constanza.

Friedrichshafen

A aproximadamente 20 kilómetros al oeste de Meersburg se encuentra la ciudad de Friedrichshafen. Durante dos de las veces que recorrimos el Lago, fue nuestra base de operaciones. Aunque es una ciudad más pequeña que Constanza, no tiene nada que envidiarla. E incluso tiene su propio aeropuerto, que conecta con varios enclaves europeos.

La avenida marítima esta llena de bares y restaurantes donde tomar algo con vistas al mar. Desde el Moleturm puedes tener unas vistas panorámicas tanto de la ciudad como del lago. Solo toca subir y subir escaleras (es gratuito) y compartir la vista con cientos de gaviotas.

Y no lejos se encuentra el museo de Zepelín, cuyo nombre viene dado por Ferdinand von Zepellin, del que se dice que fue su posible inventor. Para los amantes de la aviación, una parada obligatoria. Para los que no, quizás tengan la oportunidad de ver uno volando. El Zepelín ya no se usa para viajes en sí, pero aún quedan vuelos turísticos por encima del Lago de Constanza.

Lindau

Hacia el oeste de Friedrichshafen y casi pegado a la frontera de Austria, se encuentra en mi opinión, la joya del Lago de Constanza. Lindau es una de las ciudades más bonitas y que más merece la pena visitar del sur de Alemania. Aunque su «parte continental» no tiene ningún interés, la isla de Lindau, conectada por dos puentes (uno de ellos ferroviario) es una visita indispensable. Recorrer sus calles adoquinadas, maravillarse de sus boutiques y sus casas antiguas o disfrutar de su puerto son algunas de las cosas que se pueden hacer en Lindau.

En especial su puerto, cuya bahía sirve de descanso a veleros que recorren el Lago de Constanza, no sin antes salir entre el Leon y el Faro, las dos figuras más fotografiadas de Lindau.

¿Y para comer?

Opciones enteramente veganas pocas, pero siempre es fácil encontrar algo. Por ejemplo en Lindau comimos en el 37 Grad Kaffeebar, que aunque no es 100% vegano tenía bastantes platos veganos, aunque algunos como el famoso Flammkuchen, sacados del congelador. Este se encuentra directamente en el puerto y el local es bastante agradable por dentro.

En Constanza, al ser una ciudad universitaria, hay bastantes locales con opciones veganas. Ya sea en heladerías, cafés o restaurantes, es raro no encontrar una parte vegana.