Cuando uno pisa Atenas, sabe que bajo sus pies están enterradas miles de historias que hoy en día quedan guardadas entre páginas de libros. Visitar la capital de Grecia significa adentrarse en siglos de acontecimientos, desde Platón hasta el crudo presente con la crisis financiera que ha azotado el país helénico. Bienvenidos a Atenas, puerta de Grecia entre el pasado y el presente.

Aunque Atenas es un museo al aire libre con antiquísimos monumentos, muchos turistas la tachan de una ciudad fea o decepcionante. O al menos es lo que pude comprobar cuando buscaba información sobre ella. Comentarios como dedicarle un «dos días y huye» invadían los foros de viajes. Como no soy de hacer mucho caso a los otros viajeros y prefiero vivir mis propias experiencias, dediqué casi una semana a la capital de Grecia e intenté obtener información de los propios atenienses o personas que allí vivieron durante un tiempo. ¿Mereció la pena? Más aquí.
La Acrópolis y su Partenón ya es conocida por todos. Columnas y más columnas sobre una montaña en medio de la ciudad. He de decir que salí de allí con una sensación muy positiva, ya que pensaba que iba a ser el típico sitio turístico sobrevalorado. El Partenón es visible desde varios puntos de la ciudad: ya sea desde las alturas, como son las vistas desde el Monte Licabeto, o desde la base en la Plaza Monastiraki. Es el emblema de la ciudad pero, sin embargo, no es todo lo que compone la Acrópolis.
Acrópolis significa ciudad alta. Es decir, una zona elevada que servía como punto defensivo y a la vez como lugar de culto. Además del Partenón se encuentra el Teatro de Dionisio, que fue uno de los teatros más grandes de la Antigua Grecia o el mejor conservado, el Odeón de Herodes Ático. Entre estos, siempre encontrarás algo más que ver, acompañado de información extra, ya sea en carteles o en formato audioguía, que es altamente recomendable.

Más arriba se encuentra el Templo de Atenea Nike (ya sabes de donde sale la famosa marca), justo antes de entrar a la cúspide, donde además del Partenón, se mantiene en pie aún el Templo de Erecteón, bien erguido gracias a las Caríatides, columnas en forma de mujer.
El precio de la entrada es de 20€ pero existe un ticket combinado que cuesta 30€ que es valido durante 5 días y te permite la entrada también a: Agora Romana, Agora Antigua, Biblioteca de Adriano, Templo de Zeus, Restos del Liceo y Kerameikos. Los meses de invierno el ticket es más económico.
La visita a la estructura de la Acrópolis lleva mínimo una mañana entera, seas fan o no de la historia helénica. Sin embargo, antes de dedicarte a ella, recomiendo encarecidamente pasar por…
2. Museo de la Acrópolis
Depende del viajero al que preguntes, te recomendará visitar museos o no. Un museo es un concentrado de una ciudad y creo que elegir bien según los gustos y la duración de la visita, es tan importante como saber donde hospedarse.
Atenas tiene una variedad enorme de museos: desde el Museo Arqueológico Nacional hasta el de automóviles. No obstante, el de la Acrópolis es indispensable por varias razones. Muchas de las estructuras que conciernen a esta «ciudad alta» son ruinas, columnas en medio de la nada o piedras que a la vista no se diferencian unas de otras. A no ser que seas un experto en historia o arquitectura de la Grecia Antigua, será complicado que disfrutes de verdad de lo expuesto.
El Museo de la Acrópolis explica muy bien qué es y qué hubo en los distintos tramos. Es como un ejercicio de preparación para poder imaginarte en medio del pasado, cuando correteas entre ruinas.
Puedes dedicarle una mañana y el resto del día a la misma Acrópolis. Yo como viajo a lo slow travel dediqué una mañana al museo y después a disfrutar de la ciudad y al día siguiente a la Acrópolis. Los precios rondan entre los 5-10 € dependiendo de la temporada.
3. Templo de Zeus
No lejos de la Acrópolis, junto al Arco de Adriano, se encuentra lo que en su día fue uno de los templos más grandes de la Antigua Grecia. En la actualidad sobre esta explanada se conservan partes de su red de columnas.

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¿Hambre? Muy cerca del Templo de Zeus se encuentra el restaurante vegano Veganaki, uno de los restaurantes veganos que más he disfrutado. Una carta amplia, precios decentes y la comida un espectáculo. Más en este Post sobre Atenas.
4. Ágora de Atenas
El Ágora de Atenas o el Ágora Antigua fue uno de los centros religiosos de la ciudad. Es de esos lugares a los que merece la pena venir algo documentado antes. Salvo el Templo de Hefesto, lo demás vienen siendo muchas ruinas, que sin una explicación anterior, quedan como simples piedras, para los que no sean expertos. Igual que con la Acrópolis, sería recomendable visitar su museo primero.
5. Monte Licabeto
Desde lo alto de esta colina se encuentran las mejores vistas de la Acrópolis, sin desmerecer la colina de Filopappou al sur. Aunque el Monte Licabeto está un poco más lejos, el ambiente al atardecer y la caminata, aunque empinada, hace que sea un sitio muy agradable de visitar. Allí se encuentra la Iglesia de San Jorge donde se hace cada día el cambio de bandera. Indispensable ir un buen rato antes del atardecer o amanecer para encontrar un sitio desde donde vislumbrar no solo la ciudad alta, sino toda Atenas hasta el mar que bañan las costas del Pireo.

La cuesta tiene lo suyo y no hay sitios donde esconderse del sol, así que te recomiendo agüita y paciencia.
6. Barrio de Monastiraki
Es el barrio que se encuentra entre la Acrópolis y la Plaza Omonia, donde suelen estar muchos de los hoteles y de la que hablamos más en este otro post. Este barrio es el auténtico centro neurálgico de Atenas. Multitud de tiendas de marcas famosas comparten sitio con lugares de interes desde la Plaza Monastiraki hasta la Plaza Syntagma, recorriendo la calle Ermou y topándose con la iglesia bizantina Panagia Kapnikarea.
7. Barrio de Plaka
Es quizás el barrio que más me gustó de Atenas. Muy cerca de Monastiraki, te puedes perder entre sus calles tradicionales con pequeñas tiendas o boutiques. Entre esquina y esquina, no olvides mirar para arriba. Allí se encuentra observándonos desde la altura el Partenón.
Las calles principales están plagadas de tiendas de souvenirs y restaurantes con menús turísticos. Si te alejas del bullicio, podrás disfrutar de un entramado de calles antiguas, que guardan aún el encanto de la Atenas de los años 70, recordando un poco al barrio de Trastevere en Roma.
8. Jardín Nacional de Atenas

Es el pulmoncito del centro de la ciudad. No es ni el Retiro de Madrid, ni el Tiergarten de Berlin ni Hyde Park en Londres, pero tiene su encanto. Una parte por desgracia está montado como un zoo al aire libre, pero es un buen sitio para ocultarse del sol y disfrutar de rincones más tranquilos de la ciudad.
9. Estadio Panatenáico
Según como lo mires, o es una explanada bien larga con gradas de marmol o es como viajar al pasado (muchas veces gracias al cine) e imaginarse en medio de las hordas de aficionados viendo los juegos. Casi justo al lado del Jardín Nacional, merece una visita.
¿Quieres saber más de Atenas? En este Post tienes más información de la capital griega.


