Uno de los pueblos más conocidos del norte de la Selva Negra para los alemanes es Bad Wildbad. Sus reclamos son principalmente dos: sus aguas termales y su zona de montaña de Sommerberg (montaña de verano). Sin embargo, encontrar información en español sobre este lugar en internet es un pelín difícil. La mayoría de los viajeros se dejan engatusar por los baños y el lujo de Baden-Baden, que es uno de los top que encontrarás en cada guía de viaje. No obstante, Bad Wildbad no tiene nada que envidiarla.

¿Cómo llegar a Bad Wildbad?
A pocos kilómetros, al sur de la ciudad de Pforzheim (una de las ciudades más feas de toda Alemania) se encuentra entre montañas Bad Wildbad. Llegar allí es muy fácil, ya sea en coche, bicicleta o transporte público. Y es que una de las vías de S-Bahn (tren de cercanías) que sale de Pforzheim finaliza directamente allí, tardando aproximadamente 30 minutos de una punta a otra. El S-Bahn es muy cómodo de usar y se puede comprar el billete tanto en el mismo vagón, en la parada o por internet con la app o el website de Deutsche Bahn, que también está en español. Keine Sorge!
Es un pueblo alargado, pero muy pequeño, por lo que dentro de él, la mejor opción es ir a pie. También se puede subir andando (1:30 aprox.) a las montañas donde se encuentran las mejores vistas por un camino en zigzag. Otra alternativa es coger el Sommerberg Bahn, un funicular que conecta con la cumbre en menos de 10 minutos. Nosotros subimos en él y bajamos a pie, ya que la ruta de subida/bajada no era de gran interés. El billete de subida cuesta 4 €.
Las Termas
Como dijimos, uno de los reclamos turísticos son sus termas. Y hay dos que se ven anunciadas desde kilómetros: Palais Thermal y el Vitas Therme. Ambas se encuentran a pocos metros una de otra. Nosotros probamos las dos y aún dudamos con cuál nos quedamos.
Palais Thermal gana quizás por el ambiente. Es un complejo de dos pisos con diferentes salas de baños con una estética muy cuidada. Una de las cosas típicas de los alemanes es bañarse desnudos y no hay zonas según género, como suele ser en los Onsen de Japón. Para los más pudorosos también se puede entrar en traje de baño. El precio por 3 horas es de 15,50 € de lunes a viernes y 17 € Fines de Semana o Festivos. Por un plus también se puede dar uso a las Saunas. El día completo serían 22 € por persona. Sin embargo, si entras a partir de las 18:00 (cierran a las 21:00) suele haber descuentos. Recuerda que a esa hora los germanos están ya cenando.
Vital Therma no tiene tanto encanto como el Palais, pero es más económico. Consta de saunas, una piscina exterior y una piscina interior. Aquí si que se permite el desnudo e incluso había niños a partir de 6 años. El precio de 3 horas es de 10,50 € y del día completo 13 €. Nosotros lo disfrutamos en verano con los pinares rodeándonos, pero las imágenes que vimos invernales en la piscina exterior con la nieve nos encantaron.
Sommerberg
Bad Wildbad se encuentra entre dos laderas repletas de árboles, la típica imagen de la Selva Negra. Y es quizás este pueblo famoso por la forma en que se puede vislumbrar este paisaje. Ya en la cumbre, hay dos maneras de ver los pinares como lo haría un ave desde las alturas.
El Baumwipfelpfad (la ruta de la cima del árbol) es un coloso en medio del bosque por el que se puede subir y ver el paisaje por encima de lo que tapan las ramas de los árboles. No es el único que se encuentra en Alemania, pero sí en la Selva Negra. El sitio es genial para familias con niños. En su exterior se encuentra un parque de juegos enorme y en el camino se encuentra diferente material (solo en alemán) sobre la fauna y la flora del paisaje.
Allí pudimos ver la ardilla de cerca que vino a comer (o a robar) en una casa de pájaros, aunque no es lo común. La entrada cuesta 11 €. Si no le apetece bajar lo andado, se puede deslizar por un tobogán cerrado, pero para ello se tiene que pagar 2 € más.


El Wildline es un puente colgante no apto para personas con vértigo. Sobre él, se puede ver las puntas de los árboles desde arriba. Este se encuentra cerrado cuando hay vientos fuertes, y es que se mueve un poco. El precio es de 9 € y se puede pasar dos veces.
Alemania no es un destino precisamente barato y en esto se puede notar. Si se tiene duda entre uno u otro, me decantaría por el Wildline.
Además, en Sommerberg se practica diferentes deportes. Hay rutas de bicicleta de montaña, parapente y otras actividades. Pero la principal es sin duda el senderismo, Y es que la zona se anuncia como Wander Paradise: es decir, el paraíso del senderismo.
¿Que hacer en Bad Wildbad pueblo?
Pues no mucho. Como dijimos, se trata de un pueblo pequeño. El edificio más importante es el Kiwi Kino, un cine abierto también a diferentes exposiciones. Algo que nos pareció muy curioso es la calle principal, por donde pasa entre mesas de restaurante el S-Bahn, que no deja hueco casi a los viandantes.
La última parada, Bad Wildbad Kurpark, conecta directamente con una zona verde ideal para tomar un paseo relajado. Por esta zona hay pistas de tenis, rutas para hacer en bicicleta o simplemente relajarse tomando el sol. De vez en cuando también se dejan ver algunos gatos, diferentes aves e incluso ardillas.
¿Es Bad Wildbad veganfriendly?
En general, salvo excepciones como Friburgo, la Selva Negra no suele ser un destino veganfriendly. Al menos en Happycow no hay ni un solo sitio vegano o vegetariano. Algún restaurante como el Wildbader Hof en la calle principal tiene un plato vegano y dos vegetarianos.
Nosotros comimos en la Pizzería Filippo, también en la calle principal, pizzas sin queso de verduras y se notaba que había mano italiana detrás.
Nosotros nos quedamos en los apartamentos Wildbadferien, que eran de los más económicos en Booking y con cocina. Esto último nos pareció un indispensable, porque en el centro de Bad Wildbad hay tanto un Lidl como un Edeka, por lo que hicimos las comidas directamente en el apartamento.
Al hospedarse en Bad Wildbad, recibes una tarjeta de cliente con descuentos, por ejemplo en las atracciones de Sommerberg o en las termas, por lo que merece la pena quedarse a pasar al menos una noche.
¿Merece la pena visitarlo?
Bad Wildbad es como un trocito concentrado de toda la Selva Negra, por lo que creo que es un sitio ideal que visitar cuando se tiene por ejemplo poco tiempo. E incluso si se trata de un viaje largo, reservar dos o tres días para esta zona es una buena idea. Puedes disfrutar tanto del relax de las termas como de los paseos en la naturaleza, además de practicar deporte, ya sea de verano o invierno.
Es un lugar que se puede adaptar perfectamente a una escapada desde Stuttgart. ¿Has pensado un viaje visitando la ciudad del motor y quieres unos días de relax? Bad Wildbad es una opción excelente.
El pueblo está adaptado mucho al turista, por lo que pensamos que las atracciones no son nada baratas ni tiene la belleza de otros pueblos de la Selva Negra, pero aun así, merece mucho la pena.
