Antes de viajar a Tailandia, sabíamos de antemano que nos íbamos a encontrar con el país más turístico de todo el Sudeste Asiático. El país de la sonrisa eterna siempre ha sido un imán para turistas de todas las partes del planeta. Durante el primer mes que vivimos en Tailandia, si que observamos en algunas zonas más turistas que locales. Ya sea la famosa calle Khao San Road en Bangkok o entre los templos de Ayutthaya. Pero descubrimos que con salirse un poco de la ruta, fácilmente se puede uno camuflar entre lo autóctono.

Sobre todo en las zonas de Tailandia que menos conocidas por el turista son: por ejemplo las provincias del este que comparten frontera con Laos o Camboya. Y también ocurre, aunque no tan lejos ni de Bangkok ni de la concurrida Kanchanaburi, con la frontera con Myanmar. Allí, entre selva, ríos y templos se encuentra una de las joyas escondidas de Tailandia: Sangkhlaburi.

Sangkhlaburi, la belleza escondida de Tailandia
Un monje cruzando el Puente de Mon

La frontera más larga que tiene Tailandia es con Myanmar, país del que estamos totalmente enamorados. En los largos 1800 km que comparten ambos, donde Sangkhlaburi se encuentra, es quizás la zona menos conocida de Myanmar. Largas playas al mar de Andamán rodeadas de selva son un espacio idílico que aun Myanmar no ha conseguido (alegría) convertir en zonas de resort. Son tan desconocidas para el extranjero por un único motivo. Alcanzarlas lleva muchas horas, debido al pobre sistema de carreteras que tienen.

1 – Como llegar a Sangkhlaburi

Llegar a Sankhlaburi no es tan difícil, pero requiere algunas horas de buses locales. Y para llegar allí lo normal es que se parta desde Kanchanaburi. Si se sale desde Bangkok, el camino pasa por la ciudad del puente sobre el rio Kwai. Aunque la estación de buses de Kanchanaburi pueda ser algo complicado, con un par de preguntas conseguimos fácilmente localizar nuestro bus. Y después de 4 horas entre la espesa selva, tras alguna conversación con algún monje, tras un error de calculo y bajarnos donde no debiamos, llegamos a Sangkhlaburi. Aunque tiempo después descubrimos que Sangkhlaburi es el nombre de la región, algunos lo conocen mejor como Nong Lu.

En bus local hacia Sangklaburi

Al llegar no vimos más que una carretera llena de polvo levantado por camiones, casas tradicionales y como no, un omnipresente 7 Eleven. Pero solo con caminar un poco se da uno cuenta de lo que le espera aquí. Sangkhlaburi se encuentra en la entrada de un gran lago que pertenece al Parque Nacional de Khao Laem. Los locales viven de él, principalmente de la pesca y poco a poco del turismo. Aunque hay algún que otro tímido cartel, el paseo en barca es necesario para poder ver las grandes atracciones turísticas de la zona. Para contratar un tour, simplemente toca preguntar a los barqueros de la zona, tras pasar el puente

2.1 – El puente de Mon (Mon Bridge)

Puentes hay muchos sin duda, pero este tiene algo en particular que no solemos ver en el día a día. El puente de Mon o de Uttamanusom con 850m de longitud es el segundo puente más largo del mundo peatonal hecho de madera. El primero no esta tan lejos, en Mandalay (Myanmar), conocido como el U Bein. Y casi tan majestuoso como este, conecta dos partes del pueblo de Sangkhlaburi, por donde pasean monjes o fieles que traen a estos enseres. Aunque no es tan antiguo, en 2013 fue destruido por fuertes lluvias, pero un año después resurgió como ave fenix.

Desde el agua el largo Puente de Mon

2.2 – Wat Somdet, el buda oculto en la selva.

Tras cruzar el puente, concordamos un precio con uno de los pocos barqueros que había. Con el visitamos algunos templos dignos de película. El primer punto que nos llevo fue a la orilla este del largo, donde se encontraba el Wat Somdet tras subir por un corto camino. Al lado algunos habitantes vendían productos locales de la zona. Lo que mas nos sorprendió, alguna anguila del lago, que nadaban en grandes cubos. Wat Somdet es un templo budista que tras el paso de los años parece estar algo abandonado. Pero dentro de él se encuentra una estatua de Buda resplandeciente, que te mira de reojo por los ventanales.

El Buda en Wat Somdet

2.3 – Mueng Badan, el templo inundado

Tras volver a la barca, llegamos a uno de los lugares quizás más fotografiados. Según la época en la que se visite Sangkhlaburi, el templo de Mueng Badan será más o menos visible. Cuando lo visitamos en diciembre, pudimos saltar desde la barca hasta a alguna de sus ventanas, pero nunca entrar en él. Más adelante viendo fotos, descubrimos puertas, que en la época seca quedan accesibles. Mueng Badan significa la ciudad sumergida o la ciudad del inframundo.

2.4 – Chedi Phutthakhaya, el templo dorado.

Ya desde el agua se observaba en el lado oeste del rio un templo dorado que reflejaba los rayos del sol. Cuando llegamos a tierra fuimos allí atraídos por su brillo. Es quizás de los templos más bonitos que encontramos en Tailandia. Tras pasar entre las dos enormes garudas (Singha), símbolo de Tailandia, descubrimos que era tan bello por dentro como por fuera. Allí conocimos a la etnia Mon, que habita esta zona de Tailandia y Myanmar desde hace más de un milenio. En el templo de Chedi Phutthakhaya llegan muchas ofrendas, ya que allí vivió un monje muy querido por los Mon

Los guardines del templo

2.5 – Wat Wang Wikewaram

El templo de Mueng Badan cayó en el olvido entre las aguas, pero emergió otro que es el más importante de esta región hoy en día. Con una arquitectura no tan tailandesa como otros templos como los de Bangkok, entre sus paredes se encuentran muchas joyas y el dorado predomina en sus paredes. Allí vislumbramos desde las sombras la relación entre los monjes y los locales, como ellos traen ofrendas y en la ocasión que vislumbramos, el monje decía que si a todo mientras semi dormía.

2.6 – El paso de las tres pagodas

Uno de los puntos que muchos visitan son estas tres pequeñas pagodas que se llega en coche o mini bus. Las tres pagodas se encuentran a pocos kilómetros del poblado y hacen de paso fronterizo a Myanmar. Y aunque visitamos Myanmar un tiempo después, lo hicimos directo desde Bangkok a Mandalay.

3 – Consejos

  • Aunque no tan turístico, encontrar alojamiento nos fue sencillo y debido al tamaño de la ciudad, ir caminando de un sitio a otro es cómodo. Si se sale de noche mejor llevar una linterna, no sea como nos pasó, que tras un apagón (común allí) nos vimos a ciegas en medio de la carretera.
  • Tuvimos la suerte de tener un desayuno local en la misma casa, pero para comer encontramos algún que otro pequeño restaurante, donde por ejemplo saciar el hambre con una picante Papaya Salat o un Pad Thai. Muchas veces el Pad Thai tiene como proteína el Tofu, pero suelen incluirle también según la zona pollo o gambas, además de huevos. Si no se comen estos productos, con decirlo y una sonrisa basta. Suele haber un mercado donde casi que predomina el frito.
  • El precio del billete entre Kanchanaburi y Sangklaburi fueron de 80 Baths (2,15€) en 2018
  • El riesgo de malaria según la época en Tailandia suele ser de nivel medio. Pero al estar en un entorno selvático. Como se puede observar en el mapa en este link, Sangklhaburi se encuentra en zona roja. No hay que alarmarse, pero si estar atentos a todos los consejos contra las picaduras de mosquitos. Por nuestra imprudencia (o dícese de una mosquitera mal colocada), recibimos muchos picotazos pero no nos toco la mala suerte.
  • Además de malaria, hay que ser prudentes con el agua o la comida, pero también con ciertos animales como perros. Nosotros tuvimos justamente allí un encontronazo con uno de ellos, del que tenemos un mal recuerdo. Sin embargo todo quedo en anécdota. Pero para evitar la rabia, hay que estar con el ojo bien puesto.
  • Si se hace un viaje largo por Tailandia si que recomendamos Sangklaburi, pero para el típico viaje corto de una a dos semanas, creemos que no es tan aprovechable. Y es por ello que nos encontramos a tan pocos turistas.