Seúl y en general Corea del Sur, no era uno de los destinos que estaba en nuestros planes en un principio. Pero en el 2024 decidimos hacer una escala (el que dice una escala, dice un mes entero) en el país, antes de llegar a Japón. De allí traemos muchos recuerdos, no solo de la capital, sino de muchos destinos que pudimos visitar en Corea del Sur. Pero sin duda, el que nos viene siempre a la memoria, es lo rico que se come en Seúl siendo vegano.
Corea del Sur no es que haya sido el destino más fácil para alimentarse a base de plantas. Cierto que encontrar solo una nevera entera de diferentes tipos de tofu fue una sorpresa. Al igual que ocurre en Japón, la complejidad del alfabeto dificulta entender que ingredientes lleva cada producto. Y encontrar sencillamente, por ejemplo, un pan sin nada de productos animales era tarea complicada. Pero sin duda, Seúl es una de las ciudades asiáticas donde mejor hemos comido. En esta lista os enseñamos los sitios que recomendamos y que sin duda, si volviésemos a la capital coreana, visitaríamos de nuevo:
1. Restaurantes veganos en Seúl
Como comentamos anteriormente, Google Maps funciona en Corea del Sur bastante mal y a veces localizar los sitios en Naver Map no es tan sencillo. Sin embargo, todos los sitios nombrados salen en Happycow, por lo que con su mapa podrás localizarlos fácilmente.
1.1 ByTofu
Bytofu está localizado cerca de la montaña de Namsan, donde se encuentra la torre N Seoul Tower, que observaras desde muchos puntos de la ciudad. Nosotros llegamos aquí caminando un rato en cuesta arriba desde el Museo Memorial de la guerra de Corea, por lo que puedes conectar estos dos sitios y almorzar en ByTofu.
La carta es muy sencilla, pero es sin duda, el lugar que primero queremos repetir para comer vegano en Seúl. Los Sandwiches y los Wraps eran super sabrosos, y aún se nos hace la boca agua de solo pensar en ellos.
1.2 Vegan Insa
Casi que nuestra primera parada en Seúl para reponer fuerzas fue Vegan Insa. Y aunque nosotros tuvimos la suerte en la primera visita, se recomienda ir siempre con una reserva porque tienen pocas mesas. El local es pequeñito, pero tiene la belleza de las antiguas casas coreanas estilo Hanok.
En Vegan Insa probamos por ejemplo un raro plato típico de Corea del Sur: el «pollo frito», claramente a base de plantas. Y además, al ser el primer sitio que pisamos, allí fue donde nos enamoramos del Kimchi.
1.3 Vegan Kitchen
Vegan Kitchen se encuentra en un punto estratégico, muy cerca de Myeongdong, el barrio lleno de neones que iluminan las calles de noche y tiendas de cosmética coreana que no pueden faltar en una visita a Seúl. Además de lo rico que está todo, lo gracioso es que se trata de un restaurante robotizado, donde los platos los trae una especie de Wall-E.
1.4 Maru JaYeonSik Kimbap
Este pequeño local, de nombre difícil de recordar (para nosotros es el «sitio de los Udons») es tanto por motivo de precio como de sabor, el que más repetimos en nuestra semana por Seúl. Se encuentra en el barrio de Insadong, muy cerca del Museo del Kimchi.
No deja de ser un local pequeño, con algunas mesitas alrededor, por lo que no lo consideres un restaurante. La carta es amplia, pero sin duda, la sopa de fideos de Udon y el plato típico, el Kimbap, hizo que visitásemos el lugar varias veces.
1.5 Plantude
Plantude es casi una visita indispensable para comer, ya que se encuentra en uno de los lugares que sin duda recorrerás en Seúl, el centro comercial Starfield Coex Mall. Allí se encuentra la librería más fotografiada del país. También encuentras al ladito el Templo de Bongeunsa y el famoso barrio Gangnam, con la escultura Gangnam Style.
Plantude es una cadena, que por ahora tiene dos restaurantes en la ciudad, con una carta amplia. Aqui probamos por ejemplo el Bibimbap veganizado, que es uno de los platos típicos de la cocina coreana.
1.6 Apbbang: Future Bakery
Y para terminar, el postre. Muy cerca de Vegan Insa se encuentra una pequeña cafetería con mucho estilo para descansar con un café o probar los pasteles o trozos de tarta veganos que elaboran en el mismo local. El local está algo escondido, pero sencillo de encontrar usando Happycow.
2. Supermercados
Cuando elegimos alojamiento en un destino, intentamos buscar apartamentos o habitaciones que posean cocina o que al menos se pueda dar uso. En Corea del Sur nos fue sencillo y en Seul encontramos fácilmente con estas opciones. Al viajar largo tiempo uno echa de menos cocinar y además es un ahorro económico.
Si es cierto que, aunque los supermercados o tiendas de alimentación que encontrábamos eran modernos, comprar productos a base de plantas en Seúl puede ser un calvario. Primero es el alfabeto, que aunque es mucho más sencillo que el japonés, complica mucho mirar los ingredientes de los productos. Nuestro truco casi, además del traductor, era conocer como se escribían productos como huevo, leche, etc.
Leche Huevo Carne
우유 계란 고기
Hay varias cadenas de supermercados como son el Lotte Fresh, Emart, etc. Allí encontrarás productos básicos. Especial mención a la nevera de los tofus, donde hay gran cantidad de diferentes estilos y formas. También mucho cuidado con productos como el pan de molde: no encontramos ni uno que no tuviera huevos o leche.
En la zona de Myeondong por ejemplo, en el centro comercial Lotto se encuentra el supermercado con más productos diferentes que encontramos en Seúl. También tiene un supermercado con productos internacionales y eco.
3. Cosmética coreana
Quizás sea algo extraño, pero una visita a las tiendas de cosmética es un imprescindible en Corea del Sur. Y sobre todo en la zona de Myeongdong, donde en cada calle hay varios locales entre neones publicitarios. Contrariamente a lo complicado que es obtener productos de alimentación veganos en Seúl, la cosmética vegana en Corea del Sur llena los estantes. Muchísimos productos y marcas tienen directamente el sello vegano, con lo que simplifica mucho las cosas a la hora de hacer compras o llevar algún recuerdo a casa.
Viajar a Tailandia fue uno de nuestros sueños allá por el año 2016. Y tras casi una década, hemos pisado ya tres veces más, uno de los países más maravillosos del mundo. Tailandia es uno de los imprescindibles en el Sudeste Asiático y una de las naciones que más turismo atrae. Sin embargo, el cambio cultural para los europeos puede ser tan grande, que es muy fácil meter la pata. Para ello, y principalmente para los primerizos en Tailandia, hemos enumerado algunos consejos que sin duda nos hubieran venido genial en nuestra primera visita.
1. Equipaje
El error número uno de todo primerizo al Sudeste Asiático. Durante nuestro primer viaje a Asia, que duro 6 meses, cometimos el gran error de llevar demasiado equipaje. Tanto que a la mochila de 60 L (más una maleta normal pequeña) la mirábamos con desprecio cada vez que había que mudarse. Si es cierto que en ese viaje cargábamos por ejemplo con ropa de frío, ya que nos adentramos en sitios con temperaturas mínimas cómo fue en el Himalaya. Pero Bangkok nos recibió con 35 grados y cada vez que nos movíamos más de 5 minutos con esa mole, más odiábamos nuestras pertenencias.
Menos es más. En nuestro tercer viaje a Asia, nos propusimos llevar la mitad de la mitad de esa inocente primera vez y ha sido una de las mejores decisiones que hemos hecho en este último viaje. Al final viajamos con dos maletas, pero sustituimos la mochilera de 60 L por una del tamaño de un trolley, que hasta compañías Low-cost (Ryanair, AirAsia, etc.) la permitían como equipaje de mano. Fuera libros, vaqueros o sacos de dormir. En esas dos maletas llevábamos todo lo indispensable para una semana, aunque nuestro viaje durase meses.
2. Regatear
Te voy a ser sincero. No creas que tras numerosos viajes, nos hemos convertido en expertos en el regateo. Al fin y al cabo, es un método de comercio que no usamos habitualmente. Pero en Tailandia es el pan de cada día. La mayoría de los viajeros que llegan a Tailandia pagamos mucho más por todo. Y ya no te hablo de impuestos. El regateo es algo común en todo el país y en las que tienes todas las de perder. Por eso hemos te damos unos consejos que a nosotros nos han venido muy bien:
Regatea principalmente en lugares turísticos, como tiendas de souvenirs, mercadillos de ropa o excursiones. Generalmente, lugares donde no puedas encontrar la etiqueta del precio.
El regateo siempre se hace con una sonrisa en la cara. Se suele empezar por un 50% del precio que te den. Cuanto más cerca a ese porcentaje mejor. Pero no seas rácano. Es decir, si tu idea es obtener algo por 100 baths, pero la oferta final es de 110 baths, acéptalo. 10 Baths son casi 25 céntimos de euro, que para ti es calderilla, pero para el vendedor es casi un plato de comida.
En lugares con precios marcados, ya sean hoteles, supermercados, puestos de fruta, bares, etc. normalmente no se regatea.
Un plus es siempre aprender algo de vocabulario Thai. Lo muy muy básico como (escrito como lo mal pronunciábamos): Sawasdi (Hola), Kopkun (gracias) y el arma secreta Peng mee (muy caro) nos abrió puertas y sonrisas.
En ocasiones puedes saber cuáles son los precios normales. Para comprarte los clásicos y turísticos pantalones con estampados de elefantes (rara vez verás un tailandés con ellos), investiga en mercados locales a cuanto suelen vender los pantalones normales. O si vas a coger un tuktuk, usa la App Grab para saber cuanto te costaría un taxi de un punto a otro.
3. Internet
En nuestro primer viaje a Asía pensamos que con el wifi de los hostales o de algunos locales íbamos de sobra. Y en general es así, pero tener internet 24 horas en tu móvil nos ha ayudado, pero que mucho, en ciertas situaciones:
Coger el transporte público: En Bangkok las líneas de autobuses o barcos puede ser engorrosas de utilizar. Si organizas muy bien el día a día te vale con llevar el itinerario preparado. Pero como a nosotros nos encanta perdernos, encontrar rutas con Google Maps nos han abierto las posibilidades.
Usar Grab: Grab es la alternativa a Uber en muchos países del Sudeste Asiático. El perfil se crea en poco tiempo y no hace falta asociar una tarjeta. No solo para moverse por la ciudad, sino también para conocer los precios (ideal para regatear con tuktuks). Si viajas en solitario, en vez de coche puedes ir en moto.
Las tarjetas SIM puedes conseguirla directamente en el aeropuerto y hay varias compañías. Simplemente, compara precios y en segundos tendrás internet. Si es cierto que en algunos sitios venden tarjetas más económicas como en algunos 7-Eleven (cuesta encontrarlas) o en algunos negocios callejeros. Nosotros hemos pagado 999 Baths un mes entero en el aeropuerto con internet sin límites a una velocidad decente, pero si no tienes prisas, puedes callejear un poco para encontrarlo 399 baths.
Muchos blogs aconsejan las eSIM, pero a día de hoy, en ningún destino al que hemos ido, nos ha parecido una buena idea. Son muchísimo más caras que la tarjeta SIM y casi que la única ventaja que tienen, es que aterrizas ya teniendo internet.
4. Seguro medico e infecciones
Me sorprende la cantidad de gente que se ahorra contratar un seguro médico para viajar por el Sudeste Asiático. Y mira que somos de los que rechazamos rápido todos esos seguros en vuelos o en la compra de aparatos electrónicos. Que oye, que si se te rompe el móvil es una putadilla, pero la salud de uno es mucho más importante que el último IPhone que halla en el mercado.
Además, no es algo tan caro como pueda parecer. Nosotros a día de hoy ya hemos contratado varios diferentes y (seguimos tocando madera) y nunca le hemos dado uso. Sin embargo, por recomendaciones de otros usuarios, por la App de 24 h con contacto con médicos online y el precio, nos hemos decantado por el Seguro Mondo en nuestro último viaje.
Y para evitar ciertos percances, aquí van unos consejos para Tailandia gratuitos:
Evita la picadura de mosquitos: Los diferentes tipos de mosquitos portan enfermedades como la Malaria, el Dengue o la Encefalitis Japonesa. Y si te entran las ganas por esto, de no volar, tranqui. La malaria cada vez es menos común en Tailandia y la Encefalitis Japonesa se da muy muy poco. Sin embargo, el Dengue es algo más común en las épocas de monzones. Y da igual como viajes, lo normal es que más de un picotazo te vas a llevar de souvenir. Todo va de probabilidades, cuantos menos te lleves, menos papeletas tendrás de llevarte algo más de recuerdo. Te recomendamos principalmente los antimosquitos con DEET (más potentes) principalmente en las horas del amanecer y atardecer. Evita además ropa ajustada y usa mejor colores suaves evitando el negro.
Diarrea del viajero: En Nepal nos ocurrió y pudo ser peor. Pero he conocido casos de infecciones digestivas que necesitaban un chute de antibióticos y la necesidad de parar el viaje. Lo principal es evitar beber el agua del grifo. Nosotros por ejemplo incluso nos cepillamos los dientes con agua embotellada, también en Tailandia. Se aconseja también evitar bebidas con hielo picado preparadas en la calle o comer verduras crudas, aunque estas dos cosas sí que lo solemos hacer.
En Tailandia te encontrarás con muchos perros callejeros y en algunos puntos también monos. Normalmente, los primeros van tranquilos por la ciudad y algunos hasta te pedirán caricias. Pero también nos hemos encontrado algún perro no tan amistoso. La rabia se transmite por la mordedura de animales como perros, murciélagos, monos, etc. Lo mejor es no molestarlos y de los monos, cuanto más lejos mejor.
5. Visados y billetes de vuelta
¿Sabes que estuvimos a punto de “quedarnos en Tierra” por no tener billete de vuelta? Uno de los requerimientos para entrar a Tailandia es tener un billete de salida del país y según muchos blogs, lo normal es que no te lo pidan. Si haces un viaje de ida y vuelta vale, no tendrás problemas, ya que en el sistema ya apareces que te vuelves. Pero en nuestro caso viajábamos por meses sin muchos planes y ni sabíamos por donde íbamos a salir.
El día anterior a nuestro vuelo Roma-Bangkok, para evitarnos estrés, compramos un billete de avión por 30 € con la compañía AirAsia a los 28 días para salir de Tailandia. En nuestro viaje de 6 meses por Asia en 2016 nunca tuvimos problema con viajar sin billete de regreso.
Pero la cosa cambia y muchos blogs de viaje no se han actualizado (como bloguero, actualizar posts es un trabajo arduo). En Roma nos pidieron el billete de vuelta casi en el último momento, antes de subir al avión. Y por lo que he preguntado, ya es lo común.
Para españoles no se necesita visado para entrar a Tailandia si se entra por aire durante 30 días y 15 si entras por frontera terrestre.
6. Transporte entre ciudades
Nuestro plan de lo que queremos visitar en Tailandia ha cambiado varias veces. A veces hemos estado muy a gusto en un sitio y hemos alargado, o todo lo contrario. Si viajas con poco tiempo, hay muchísimas conexiones aéreas entre los principales puntos turísticos del país. Si quieres viajar más relajado como nosotros, solemos optar por autobuses, que aunque duran más generalmente son más baratos. En general son cómodos y algunos parecen aviones.
Solemos usar la web 12.go para comprar los billetes. Tiene un cargo adicional por comprarlos por internet, pero te evitas de llegar a la estación y que no haya billetes. Normalmente con un día de antelación es suficiente para reservar el ticket. Cuando lo tengas, basta con enseñar el ticket en la taquilla de compra donde recibirás el ticket original.
Otra manera es en tren, como por ejemplo el tren nocturno de Bangkok a Chiang Mai. Este sí que lo recomendamos coger con una antelación de más de una semana.
7. Respetar las costumbres
Alla donde fueres haz lo que vieres. Aun siendo un lema que tenemos tan extendido, mucha gente se lo salta a la torera. Tailandia es principalmente budista y para los de fuera puede resultar bastante extraño. La mejor herramienta es, sin duda, el sentido común.
8. Evitar el maltrato animal
Tailandia es un país maravilloso, pero por desgracia, tiene algunos puntos oscuros. Uno de ellos es la cantidad de actividades que promueven el maltrato animal. Santuarios de elefantes que son un negocio, lugares para sacarte fotos con tigres drogados, etc.
Te recomendamos encarecidamente informarte antes de viajar a Tailandia y las actividades a las que iras. Muchos de los santuarios de elefantes no son más que un reclamo turístico. La imagen de montar un elefante puede ser idílica, pero encierra detrás sufrimiento animal.
9. Comer vegano o vegetariano
Los veganos y vegetarianos que visiten Tailandia están de suerte. Aunque ya hablaremos más extensamente sobre este tema, las posibilidades de encontrar un plato apto a base de plantas son muy altas. Sí que es cierto, que hay que tener algunos trucos, ya que por desgracia, también está extendido ciertos productos, como son la salsa de ostras, que convierten en algo posiblemente vegano en no vegano.
Bangkok es la capital de Tailandia y una de las ciudades más grandes y vibrantes del sudeste asiático. Con una población de más de 8 millones de personas, es un centro cultural, económico y turístico importante en la región. También es conocida por su vida nocturna y por su deliciosa comida callejera, que incluye platos como el pad thai, la sopa de noodles y el curry.
La capital tailandesa es un importante centro comercial y de negocios en el sudeste asiático, con numerosos rascacielos y centros comerciales modernos. La ciudad también tiene una amplia gama de opciones de transporte, que incluyen taxis, motocicletas, trenes y tuk-tuks. En general, Bangkok es una ciudad emocionante y diversa que ofrece algo para todos los gustos. Y sin duda para el movimiento plant based es una de la ciudades que más facilidades ofrece al visitante.
Aunque Bangkok sea una ciudad tan grande que sea difícil visitarla en poco tiempo, los puntos principales turísticos no son tantos. Aquí hacemos una lista de los que más nos gustaron.
1 – Gran Palacio
Una de las atracciones más famosas de Bangkok es el Gran Palacio, un complejo de edificios históricos que alguna vez fue la residencia del rey de Tailandia. El Templo del Buda de Esmeralda, también conocido como el Templo de Wat Phra Kaew en Tailandia, es uno de los templos budistas más importantes y sagrados del país. Se encuentra en el complejo del Gran Palacio en Bangkok y es el templo más sagrado para los tailandeses. Es famoso por albergar una estatua de Buda tallada en jade verde, que mide aproximadamente 66 centímetros de altura y está sentada en una plataforma dorada. La estatua es conocida como el Buda Esmeralda debido a su color verde brillante, que se debe a su jadeíta.
Es un clásico que no puede faltar en tu visita a Bangkok. Y aunque de las veces que hemos estado en la ciudad, solo lo hemos visitado una vez, de la cual no nos sentimos tan asombrados, es un imprescindible.
Llegar allí es bastante fácil, aunque no este cerca de ninguna línea de metro. Una clásica estafa que hemos leído pero nunca vivido, es la de que alguien se te acerca y te cometa que hoy día x esta cerrado, pero que te pueden llevar a un templo casi idéntico. El Gran Palacio nunca cierra así que…
2 – Buda acostado de Bangkok
El Buda acostado de Bangkok es una estatua de Buda gigante que se encuentra en el templo budista Wat Pho en Bangkok,al lado del Gran Palacio, por lo que se puede visitar en un mismo día. La estatua mide aproximadamente 46 metros de largo y 15 metros de alto, lo que la convierte en una de las estatuas de Buda más grandes de Tailandia.
La estatua es conocida como Phra Phuttha Saiyat o Phra Buddhasaiyart en tailandés y representa a Buda en su lecho de muerte, momentos antes de su paso al nirvana. La estatua está tallada en piedra y cubierta de pan de oro, lo que la hace aún más impresionante.
El Wat Pho, donde se encuentra la estatua, es uno de los templos budistas más antiguos de Tailandia, construido en el siglo XVI. El templo también es conocido por ser uno de los centros más importantes de la enseñanza de la medicina tradicional tailandesa y el masaje tailandés.
3 – Templo de Wat Arun
Es quizás uno de los templos que más nos gustaron de la ciudad.
Wat Arun es un templo budista situado en la orilla oeste del río Chao Phraya en Bangkok, Tailandia. El templo es conocido por su impresionante prang (torre de estilo jemer), que mide aproximadamente 82 metros de altura y está decorada con mosaicos de porcelana china y vidrio.
El templo de Wat Arun es uno de los templos budistas más antiguos de Bangkok, construido en el siglo XVII durante el reinado del rey Taksin. El templo fue renovado y ampliado en el siglo XIX, y se cree que el prang fue construido durante este período.
El templo está dedicado al dios hindú Aruna, que simboliza el amanecer, y la torre simboliza el monte Meru, la morada de los dioses en la mitología hindú. Wat Arun es un importante lugar de culto para los tailandeses, y muchos visitantes acuden al templo para admirar su arquitectura impresionante y para disfrutar de las vistas panorámicas de Bangkok desde lo alto del prang.
4 – Khao San Road
La calle ideal si quieres escapar de Tailandia por unos segundos y sentirte un autentico turista más. La calle Khao San Road concentra una cantidad de bares, hostales, tiendas, locales de masajes, etc. que todo buen (mal) turista necesita. Como el que viaja a Benidorm sin conocer nada de España. Khao San Road ha sido durante mucho tiempo un lugar popular para los viajeros que buscan alojamiento económico, ya que hay muchos hostales y hoteles económicos en la zona. Genial si quieres salir de fiesta y encontrarte solo con occidentales.
Allí nunca dormimos, pero curiosamente, nos comimos el mejor mango en nuestro periplo por Asía. Aunque algunos van solo a probar cosas exóticas como escorpiones fritos.
5- Lumpini Park
Vale, Lumpini Park no es ni Hyde Park de Londres, ni se parece un poco al Retiro y ni por asomo al Tiergarten de Berlín. Pero oye, si es la primera vez que visitas Bangkok tiene su encanto. Allí vivimos peripecias como descubrir nuestro primer varano, al que podríamos haber confundido con un cocodrilo por como nadaba. O ver a los tailandeses haciendo deporte, corriendo de aquí para allá, y parándose, solo para cantar el himno del país.
El Parque Lumpini cuenta con varios lagos, senderos para caminar y correr, así como zonas de juego para niños y áreas de descanso. También hay varios monumentos y estatuas en el parque. Y aunque no sea enorme, es el parque más grande de toda Bangkok.
Y un tipp. En sus cercanias es un sitio ideal para alojarse.
6 – Wat Saket, el monte dorado
Wat Saket, también conocido como el Templo de la Montaña Dorada, es un templo budista ubicado en el distrito de Pom Prap Sattru Phai en Bangkok. Es famoso por su gran estupa dorada, que se encuentra en la cima de una colina artificial de unos 80 metros de altura.
Cada año, en noviembre, se celebra el Festival de la Montaña Dorada en Wat Saket. Durante el festival, los fieles suben los 318 escalones que conducen a la cima de la colina para ofrecer oraciones y homenajes al Buda. También se celebra una procesión en la que se lleva una reliquia de Buda alrededor del templo. Además ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad de Bangkok. Y quizás fue nuestra experiencia, pero pocos turistas vimos alrededor.
7 – La Casa de Jim Thomson
Vale, en tu vida has escuchado algo sobre Jim Thomson y no tienes motivos por el que visitar su casa. Créeme, a mi me paso igual y por algún motivo que desconozco acabe en la casa.
Jim Thompson fue un empresario y coleccionista de arte estadounidense que se estableció en Tailandia después de la Segunda Guerra Mundial. Es más conocido por haber revivido la industria de la seda tailandesa y por su misteriosa desaparición en 1967. Thompson llegó a Tailandia en 1946 como parte de su trabajo con el Servicio de Inteligencia del Ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, decidió quedarse en Tailandia y comenzó a trabajar en la revitalización de la industria de la seda tailandesa, que se había debilitado debido a la guerra y la competencia de otras industrias textiles. Es decir, una figura importante en el comercio del pais Siam.
Pero quizas algo más importante fue su desaparación. En 1967, Thompson desapareció misteriosamente mientras se encontraba de vacaciones en las Cameron Highlands de Malasia. A pesar de una extensa búsqueda, nunca se encontró ninguna pista concreta sobre su paradero. A día de hoy, su desaparición sigue siendo un misterio y ha generado numerosas teorías y especulaciones.
¿Y por qué visitar su casa? Pues porque es una belleza arquitectónica y natural. Es uno de esos lugares en los que sumergirse después de una visita por la caótica Bangkok. Y aunque nos gusto mucho, solo recomendamos su visita si tienes días de sobra.
8 – Mercado florante de Damnoen Saduak
Aunque ahora nos tenemos que escapar un poco del centro de Bangkok, los mercados flotantes son un clásico en la ciudad. No solo se podrá ver en Bangkok, sino en múltiples sitios del sudeste asiáticos. Puede ser recomendable para una estancia corta, pero nos pareció muy turístico, con poca esencia.
El mercado flotante se estableció en el siglo XIX como un importante centro de comercio y transporte para la gente local que vivía en las aldeas cercanas. Hoy en día, el mercado atrae a turistas de todo el mundo que quieren experimentar la tradicional cultura tailandesa.
En el mercado flotante de Damnoen Saduak, los vendedores locales venden productos frescos y artesanías desde sus botes mientras navegan por los canales. Los visitantes pueden comprar productos como frutas, verduras, mariscos, textiles y souvenirs. Además, los turistas pueden disfrutar de un paseo en bote por los canales, que ofrece una vista única del mercado y la vida cotidiana de las personas que viven en la zona.
El mayor problema es llegar allí y es que está alejado del centro. Lo mejor, alquilar una excursión directamente, aunque se puede llegar en Bus o en Taxi naturalmente.
9 – Mercado de Mae Klong
Desde el agua pasamos a las vías del tren. Mae Klong es una línea de tren que se inauguro en 1905, traspasando por lo que antiguamente era una zona de mercados. Sin embargo los mercaderes en vez de irse a otro sitio a vender sus productos, decidieron quedarse y hacer frente a los hierros. Hoy en día los mercados se encuentran alrededor de las vías del tren y cada vez que pasa este, recogen rápidamente los productos y los toldos para a los pocos segundos, volver a la venta.
También esta en la zona del mercado anterior por lo que aprovechar una visita turística junto con los mercados flotantes no es mala idea. De nuestra perspectiva, creemos que es una imagen curiosa, pero no merece tanto la pena acercarse a un mercado tradicional, solo para ver como pasa un tren.
10 – Los Centros Comerciales de Bangkok
Es muy probable que en ninguna ciudad que hayamos visitado, hemos nombrado los centros comerciales como algo visitable. Vale que en Londres Harrods es un sitio por donde pasar o las Galerías Lafayette en Paris o Berlín. Pero en Bangkok los centros comerciales, aunque no lo creas, es un sitio de interés turístico y quizás por una razón mayor: aire acondicionado.
Muchos viajeros llegan a Bangkok como puerta de entrada al sudeste asiático y muchos se sorprenden de la bofetada del calor. A nosotros nos pasa siempre. Es tener contacto con el aire exterior y sentir como el fuego abraza tu cuerpo. Y aunque uno se acostumbra rápido, entrar en los centros comerciales es una bocanada de aire artificial fresco. Pero sí, además de eso, dicen que también se viene a comprar. Y es que en Bangkok muchos visitantes consiguen autenticas gangas, ya sea en ropa o electrónica.
Desde el lujo de Siam Paragon, el gigante Centralworld, el lujo de lo falso en MBK o el nuevo IconSiam, la ultima perla en lujo en Bangkok. Perderse en estos centros comerciales es también una forma de conocer a los tailandeses.
11 – Mercado de Chatuchak
Y si después de subirte a la barca, ver pasar el tren y conocer los clásicos centros comerciales te falta aún alguna compra que hacer, tienes que visitar el mercado de Chatuchak.
El mercado de Chatuchak, también conocido como el mercado de fin de semana de Chatuchak, es uno de los mercados más grandes del mundo y está ubicado en Bangkok. Es un lugar muy popular tanto para los turistas como para los habitantes locales, y se extiende en un área enorme
El mercado de Chatuchak ofrece una amplia variedad de productos que van desde ropa y accesorios hasta antigüedades y obras de arte, plantas y mascotas. También hay una sección de alimentos donde se pueden encontrar deliciosos platos locales y una sección de souvenirs donde se pueden comprar recuerdos típicos de Tailandia.
Es importante destacar que, debido a su gran tamaño, el mercado puede ser abrumador y es fácil perderse, por lo que es recomendable llevar un mapa y estar preparado para pasar varias horas explorando. También es importante recordar que la regateo es una práctica común en el mercado, por lo que es posible negociar los precios con los vendedores.
12 – Muang Boran o la ciudad vieja de Bangkok
No, no se trata del clásico centro antiguo de Bangkok. Muang Boran casi que se puede llamar un centro de visita turística de los clásicos edificios tailandeses que han existido. Y aunque es posible que se traten de fakes como los que se pueden comprar en el MBK, Muang Boran nos encantó. Este se encuentra a unos 30 km al sur de Bangkok y no sabemos por que motivo, pocos turistas lo visitan.
Es una forma única de explorar la historia y la cultura de Tailandia en un solo lugar y es una opción popular para quienes no tienen tiempo o la posibilidad de viajar a todas las regiones históricas del país. Y aunque de original tenga poco, nos parece un lugar interesante que visitar y para comprender la historia del país.
13 – Playas de Bangkok
Not found, sorry. Espero que no hayas venido solo a Bangkok para visitar sus playas, porque aunque no esté alejado del mar, los habitantes de la capital de Tailandia se tienen que mover un poco para darse un chapuzón. Pero tranquilo, si tienes un viaje corto y quieres disfrutar de aguas cristalinas, no hay que irse tan lejos. En otro Post hablamos de Koh Samet, una isla no muy lejos de la capital. Si clickas aquí te enviamos allí rapidamente.
Berlín es sin duda una de las ciudades más cosmopolitas de Europa. Tanto así que es más sencillo conocer gente de otras partes del mundo que auténticos berlineses. Y aunque se dice, que el boom de la ciudad ya ha pasado, cada día más gente de todas partes del mundo quieren vivir en la capital alemana. El grueso de la población extranjera en Berlín se lo reparten principalmente entre turcos, polacos y sirios. Sin embargo, una comunidad que es fácilmente identificable en cada esquina es la población vietnamita.
La mayoría de los jóvenes vietnamitas que viven en Berlín son de segunda o tercera generación. Es decir, la mayoría son nacidos aquí, están totalmente integrados y hablan perfecto alemán. Esto no fue siempre así. Durante la Guerra de Vietnam muchos abandonaron sus hogares para establecerse en países como Alemania y otros fueron invitados por la antigua RDA o Alemania Oriental, debido también al tipo de gobierno que tenían estas dos naciones, al igual que ocurrió en países como la antigua Checoslovaquia, con pasado comunista-socialista.
Hoy en día es muy fácil encontrar un restaurante o un negocio vietnamita y por una razón de la que nos alegramos y desconocemos, también es muy sencillo darse de frente de un restaurante vegano vietnamita. Muchos han pasado de cocinar con carne, a sustituirlo por Seitán, Tofu, etc. Y es que Berlín es una de las ciudades europeas con más veganos.
Las cartas suelen ser muy parecidas: sopas Pho, curries con arroz o fideos, rollitos, dumplings, etc. y para beber o una cerveza del sudeste asiático o simplemente un zumo de mango. Es quizás uno de los tipos de restaurantes que más hemos acogido en Berlín. Y es que un Pho calentito en el invierno berlinés sienta de maravilla. ¡Y ojo! La mayoría no aceptan tarjetas para pagar.
Como Berlín es una ciudad que no tiene un centro claro, aquí dejamos una lista de restaurantes veganos vietnamitas según la zona, también en el mapa, que puede venir como anillo al dedo a una visita a la capital alemana. En todos hemos comido y todos podemos decir que son altamente recomendables.
1 – Quy Nguyen – Vegan Living
Uno de los más antiguos y más sencillos de localizar, ya que se encuentra en una de las calles que más atrae a los turistas: Oranienburger Str. A pocos pasos de Alexanderplatz, la Nueva Sinagoga Berlinesa o la Isla de los Museos. Debido al lugar en el que se encuentra, sería recomendable o reservar, o evitar fines de semana a la hora de cenar.
2 – VieT Next Door o VND
A este le tenemos cariño porque fue el primer descubrimiento que hicimos en Berlín. Muy cerca de la parada de Ubahn (metro) de Bismarkstr o la de Charlottenburg, uno de los centros de tiendas más conocidos de Berlín, donde se encuentra por ejemplo el centro comercial Wilmersdorfer Arcade.
3 – Tiger Club
Es quizás uno de los que más nos han gustado. También en una de las calles más comerciales de Berlín, en el barrio de Friedenau y no lejos del Jardín Botánico de Berlín o del tan fotografiado Bierpilsen. No se encuentra tan cercano a los barrios más turísticos de Berlín, pero si tienes varios días, es un lugar que recomendamos visitar.
4 – Soya Vietnamese Vegan
En el barrio de Wrangelkiez en Kreuzberg (lo que algunos llaman el barrio turco) y a pocos metros del Oberbaumbrücke, que conecta con Friedrichshain. En resumen, una parada genial cuando se visita estos dos modernos barrios de Berlín. Curiosamente, al lado se encuentra otro casi idéntico llamado el (5-)Sunshine Vegan Berlín.
6 – Good Morning Vietnam Vegan
Se encuentra en el corazón de Bergmannkiez, uno de esos barrios donde muchos berlineses quieren vivir. Muy cerca del Parque Victoria, con su tan fotografiada cascada, y de Tempelhof, el aeropuerto de la antigua Berlín occidental, que hoy en día se usa como pista de patinaje, bicicleta o paseo. La zona tiene muchos bares y restaurantes, por lo que siempre encontrarás mucha vida.
7 – QB Vegano
Aunque la zona de Hermannplatz no es tan concurrida por los turistas, es el corazón del barrio de Neu-Kölln, el barrio con más población extranjera de Berlín. El QB Vegan se abrió recientemente en el 2022 y está muy cerca de esta plaza, por lo que si te hospedas cerca de ella (hay varios hoteles o airbnbs económicos por la zona) es una opción altamente recomendable.
8 – Chay Umi Vegan
Otros que están en nuestro top, también debido a dos motivos además de la comida: la decoración del local y uno de los “trabajadores”, Vang, el Shiba Inu que vive allí. Al lado de la para de Schönhauser Allee, muy cerca de la calle Schivelbeiner Str donde hay varios comercios de ropa o alimentación vegana y a pocos pasos del Mauerpark, donde los domingos en verano se hace famoso por el karaoke multitudinario
9 – Anh Dao
No muy lejos del anterior, en el corazón de Prenzlauer Berg, el barrio en el que todos quieren vivir, se encuentra esta opción, también muy cerca del Mauerpark y de una de las filiales de Brammibal´s Donuts, por lo que hacen un tándem perfecto.
10 – Chay Long Kreuzberg
Las dos últimas opciones que nombramos en este post son quizás los dos vietnamitas veganos de Berlín más elegantes donde hemos comido. El primero es el Chay Long cerca de Hasenheide, aunque tienen otra filial en Prenzlauer Berg. Tienen un local bastante grande y mesas para grupos, que suponemos que hay que reservarlas antes. Localizado en frente del parque Hasenheide, es un lugar genial para pasear tras un buen almuerzo.
11 – Soy Berlin Mitte
Realmente todas las opciones nombradas anteriormente, tienen unas cartas muy parecidas. Si deseas algo diferente, con una excelencia mayor en cada plato, el Soy Berlín Mitte es nuestra recomendación. Se encuentra al lado del icónico cine Babylon, muy cerca de Alexanderplatz. Si en los restaurantes anteriores no es tan necesario reservar mesa, en el Soy Berlín sí que lo recomendamos porque suele llenarse bastante.
Antes de viajar a Tailandia, sabíamos de antemano que nos íbamos a encontrar con el país más turístico de todo el Sudeste Asiático. El país de la sonrisa eterna siempre ha sido un imán para turistas de todas las partes del planeta. Durante el primer mes que vivimos en Tailandia, si que observamos en algunas zonas más turistas que locales. Ya sea la famosa calle Khao San Road en Bangkok o entre los templos de Ayutthaya. Pero descubrimos que con salirse un poco de la ruta, fácilmente se puede uno camuflar entre lo autóctono.
Sobre todo en las zonas de Tailandia que menos conocidas por el turista son: por ejemplo las provincias del este que comparten frontera con Laos o Camboya. Y también ocurre, aunque no tan lejos ni de Bangkok ni de la concurrida Kanchanaburi, con la frontera con Myanmar. Allí, entre selva, ríos y templos se encuentra una de las joyas escondidas de Tailandia: Sangkhlaburi.
Un monje cruzando el Puente de Mon
La frontera más larga que tiene Tailandia es con Myanmar, país del que estamos totalmente enamorados. En los largos 1800 km que comparten ambos, donde Sangkhlaburi se encuentra, es quizás la zona menos conocida de Myanmar. Largas playas al mar de Andamán rodeadas de selva son un espacio idílico que aun Myanmar no ha conseguido (alegría) convertir en zonas de resort. Son tan desconocidas para el extranjero por un único motivo. Alcanzarlas lleva muchas horas, debido al pobre sistema de carreteras que tienen.
1 – Como llegar a Sangkhlaburi
Llegar a Sankhlaburi no es tan difícil, pero requiere algunas horas de buses locales. Y para llegar allí lo normal es que se parta desde Kanchanaburi. Si se sale desde Bangkok, el camino pasa por la ciudad del puente sobre el rio Kwai. Aunque la estación de buses de Kanchanaburi pueda ser algo complicado, con un par de preguntas conseguimos fácilmente localizar nuestro bus. Y después de 4 horas entre la espesa selva, tras alguna conversación con algún monje, tras un error de calculo y bajarnos donde no debiamos, llegamos a Sangkhlaburi. Aunque tiempo después descubrimos que Sangkhlaburi es el nombre de la región, algunos lo conocen mejor como Nong Lu.
En bus local hacia Sangklaburi
Al llegar no vimos más que una carretera llena de polvo levantado por camiones, casas tradicionales y como no, un omnipresente 7 Eleven. Pero solo con caminar un poco se da uno cuenta de lo que le espera aquí. Sangkhlaburi se encuentra en la entrada de un gran lago que pertenece al Parque Nacional de Khao Laem. Los locales viven de él, principalmente de la pesca y poco a poco del turismo. Aunque hay algún que otro tímido cartel, el paseo en barca es necesario para poder ver las grandes atracciones turísticas de la zona. Para contratar un tour, simplemente toca preguntar a los barqueros de la zona, tras pasar el puente
2.1 – El puente de Mon (Mon Bridge)
Puentes hay muchos sin duda, pero este tiene algo en particular que no solemos ver en el día a día. El puente de Mon o de Uttamanusom con 850m de longitud es el segundo puente más largo del mundo peatonal hecho de madera. El primero no esta tan lejos, en Mandalay (Myanmar), conocido como el U Bein. Y casi tan majestuoso como este, conecta dos partes del pueblo de Sangkhlaburi, por donde pasean monjes o fieles que traen a estos enseres. Aunque no es tan antiguo, en 2013 fue destruido por fuertes lluvias, pero un año después resurgió como ave fenix.
Desde el agua el largo Puente de Mon
2.2 – Wat Somdet, el buda oculto en la selva.
Tras cruzar el puente, concordamos un precio con uno de los pocos barqueros que había. Con el visitamos algunos templos dignos de película. El primer punto que nos llevo fue a la orilla este del largo, donde se encontraba el Wat Somdet tras subir por un corto camino. Al lado algunos habitantes vendían productos locales de la zona. Lo que mas nos sorprendió, alguna anguila del lago, que nadaban en grandes cubos. Wat Somdet es un templo budista que tras el paso de los años parece estar algo abandonado. Pero dentro de él se encuentra una estatua de Buda resplandeciente, que te mira de reojo por los ventanales.
El Buda en Wat Somdet
2.3 – Mueng Badan, el templo inundado
Tras volver a la barca, llegamos a uno de los lugares quizás más fotografiados. Según la época en la que se visite Sangkhlaburi, el templo de Mueng Badan será más o menos visible. Cuando lo visitamos en diciembre, pudimos saltar desde la barca hasta a alguna de sus ventanas, pero nunca entrar en él. Más adelante viendo fotos, descubrimos puertas, que en la época seca quedan accesibles. Mueng Badan significa la ciudad sumergida o la ciudad del inframundo.
2.4 – Chedi Phutthakhaya, el templo dorado.
Ya desde el agua se observaba en el lado oeste del rio un templo dorado que reflejaba los rayos del sol. Cuando llegamos a tierra fuimos allí atraídos por su brillo. Es quizás de los templos más bonitos que encontramos en Tailandia. Tras pasar entre las dos enormes garudas (Singha), símbolo de Tailandia, descubrimos que era tan bello por dentro como por fuera. Allí conocimos a la etnia Mon, que habita esta zona de Tailandia y Myanmar desde hace más de un milenio. En el templo de Chedi Phutthakhaya llegan muchas ofrendas, ya que allí vivió un monje muy querido por los Mon
Los guardines del templo
2.5 – Wat Wang Wikewaram
El templo de Mueng Badan cayó en el olvido entre las aguas, pero emergió otro que es el más importante de esta región hoy en día. Con una arquitectura no tan tailandesa como otros templos como los de Bangkok, entre sus paredes se encuentran muchas joyas y el dorado predomina en sus paredes. Allí vislumbramos desde las sombras la relación entre los monjes y los locales, como ellos traen ofrendas y en la ocasión que vislumbramos, el monje decía que si a todo mientras semi dormía.
2.6 – El paso de las tres pagodas
Uno de los puntos que muchos visitan son estas tres pequeñas pagodas que se llega en coche o mini bus. Las tres pagodas se encuentran a pocos kilómetros del poblado y hacen de paso fronterizo a Myanmar. Y aunque visitamos Myanmar un tiempo después, lo hicimos directo desde Bangkok a Mandalay.
3 – Consejos
Aunque no tan turístico, encontrar alojamiento nos fue sencillo y debido al tamaño de la ciudad, ir caminando de un sitio a otro es cómodo. Si se sale de noche mejor llevar una linterna, no sea como nos pasó, que tras un apagón (común allí) nos vimos a ciegas en medio de la carretera.
Tuvimos la suerte de tener un desayuno local en la misma casa, pero para comer encontramos algún que otro pequeño restaurante, donde por ejemplo saciar el hambre con una picante Papaya Salat o un Pad Thai. Muchas veces el Pad Thai tiene como proteína el Tofu, pero suelen incluirle también según la zona pollo o gambas, además de huevos. Si no se comen estos productos, con decirlo y una sonrisa basta. Suele haber un mercado donde casi que predomina el frito.
El precio del billete entre Kanchanaburi y Sangklaburi fueron de 80 Baths (2,15€) en 2018
El riesgo de malaria según la época en Tailandia suele ser de nivel medio. Pero al estar en un entorno selvático. Como se puede observar en el mapa en este link, Sangklhaburi se encuentra en zona roja. No hay que alarmarse, pero si estar atentos a todos los consejos contra las picaduras de mosquitos. Por nuestra imprudencia (o dícese de una mosquitera mal colocada), recibimos muchos picotazos pero no nos toco la mala suerte.
Además de malaria, hay que ser prudentes con el agua o la comida, pero también con ciertos animales como perros. Nosotros tuvimos justamente allí un encontronazo con uno de ellos, del que tenemos un mal recuerdo. Sin embargo todo quedo en anécdota. Pero para evitar la rabia, hay que estar con el ojo bien puesto.
Si se hace un viaje largo por Tailandia si que recomendamos Sangklaburi, pero para el típico viaje corto de una a dos semanas, creemos que no es tan aprovechable. Y es por ello que nos encontramos a tan pocos turistas.
Al sur de Camboya, se mece con suave oleaje el poblado de Kep. El camino en bus fue algo tortuoso, aunque nada que ver con el día en que llegamos a Battambang. Tras una carretera rural y saludar al padre cangrejo, nos bajamos en la plaza central donde fuimos abordados por varios conductores de tuc tuc:
– How much? – dije yo al bajar, mientras enseñaba la dirección del hostal. – Two dólar. – respondió él, con sonrisa comercial.
No, no eran dos dólares ni en broma. Lo que en veinte minutos hubiéramos llegado andando, el tuc tuc recorrió la vacía autopista de tres carriles por sentido en un respiro ¿1 dólar? Quizás. Pero pensé en esas bocas que tendría que alimentar. Me hice mis historias y acepté. Historias fantásticas y los cuarenta grados que se posaban en nuestros cuellos hicieron el resto.
El hostal fue el más barato en el que posamos nuestros culos. Ni en nuestro corto chapuzón en la India pagamos tan poco. La comida, aunque poco variada, era deliciosa. Una joven pareja camboyana lo regentaba, con un nivel de inglés básico y una sonrisa nerviosa. Nuestra reserva tenía solo dos días, pero la alargamos. Y es que en Kep, nos sentimos casi como en casa. Se echó en falta a la familia y a los amigos, pero qué de amigos nuevos hicimos. Allí, entre la selva se encontraba el hogar.
Nuestro hostal en Kep fue el Khmer House Hostel. La habitación doble con baño privado y ventilador nos costó 5$ por noche. Una auténtica ganga para la calidad del alojamiento. Ahora en 2022 se ha encarecido, al igual que todos los alojamientos en Camboya. Sin embargo después de un cierre total en pandemia, en un país que no tiene las ayudas que han tenido los países europeos, es normal que los precios suban.
No estábamos solos. En esa, nuestra casa dormitaron muchos franceses y algún que otro americano; una familia japonesa cuya pequeña hija ansiaba su Tablet a gritos; un hostil y ebrio finlandés que en un desayuno nos dedicó palabras como bitch y asshole; decenas de geckos, unos pequeños y otros, como dragones de Komodo; escarabajos voladores y mantis religiosas que suministraban a los reptiles; un sardo (gentilicio de Cerdeña) que nos contó sus batallas por la India; una rata (o eso creemos) que corría por nuestro tejado; y por último, Blacky, que con sus finos ladridos nos abrió más de una carcajada. A día de hoy recordamos mucho Kep por este pequeño cachorro.
Para los turistas visitar Kep tiene poco de interés. Una playa nada destacable, las latas flotantes que chocaban contra el padre cangrejo con su bandera de Kep Kep Clean o monos rebuscando en la basura. Un saludo al pobre simio que casi atropellamos con nuestra scooter sin querer. Otro al varano al que casi paso por encima con una bicicleta en Ayutthaya. Y no nos olvidemos del sonriente mecánico que nos cambió la correa de la moto en medio de la selva, tras quedarnos en la intemperie con una moto que no arrancaba entre Kep y Kampot.
Al igual que todas las urbes de Camboya, Kep fue desalojada en 1975 por los Jemeres Rojos comandados por Pol Pot. El pueblo, cuyos años 20 reunió a la jet set del ocupado pueblo khmer, se quedó vacío casi hasta hoy. Ahora despierta poco a poco del letargo. Entre alguna casa abandonada, florecen resorts junto a una de las mejores vías que hemos visto. Formada por seis carriles, la carretera tiene un estado impecable, gracias por una parte a la ausencia de vida.
Si decides visitar Kep, además de lo dicho, puedes descubrir en moto las cuevas de Phnom Chhnork, el pueblo de Kampot y más allá Bokor Hill. Mucho cuidado con esta última visita. Hace cinco años era una zona muy virgen. A día de hoy ha perdido toda la chispa.
Sí, poco que ver pero punto culinario de muchos estómagos camboyanos. A dos kilómetros de la playa, se encuentra el mercado del cangrejo. El mecanismo no es sencillo a simple vista. Primero regatean con las risueñas señoras que te enseñan la viva mercancía atrapada en cestos de mimbres. Por seis cangrejos, cuatro dólares pagaron unos franceses. Pasó poco tiempo para que descubriéramos que seis no son un kilo y que cuatro billetes con la cara de George Washington era un precio muy alto. Después fueron dos mil rieles (0,50 $) por cocinarlos. Mientras, nosotros pudimos disfrutar de un arroz glutinoso y poco más.
En Camboya se usan dos monedas: el riel y el dólar americano. En algunas zonas fronterizas con Tailandia se acepta el Bath y en algunos sitios el Dong vietnamita. Parecerá excesivo, pero para un pueblo que durante media década no tuvo dinero todo será poco. Y cuando digo que no había dinero es que no lo había. Los Jemeres Rojos destruyeron la moneda y dinamitaron los bancos.
El mercado de Kep además proporciona pescado fresco, gambas y langostinos o calamares. Souvenir para los pocos turistas, zumo de caña de azúcar o dulces también se podían encontrar. Quizás pueda ser difícil hablar de esto en un blog vegano e incluso muchos no visitarían este mercado, pero la vida de Camboya concurre diferente a la vida europea.
Para nosotros Kep es sinónimo de tranquilidad, cangrejo, siesta y el pequeño granuja negro que nos acompañaba día y noche. Pero ocurrió. El 28 de Enero estalló en China el año nuevo y en Vietnam el Tet, aunque no como en 1968. Los turistas chinos arrastraron a los turistas camboyanos a la costa. Kep se masificó. Los seis carriles vacíos se convirtieron en humo de camionetas, de familias enteras con sus respectivas ensaladillas y sombrillas de playa. Numerosos niños con camisetas de la liga inglesa correteaban al sonido unánime del grito primitivo.
Y ahí se acabó. Despertamos del sueño profundo y nos despedimos de Blacky, de los cangrejos y del silencio. Dijimos Hasta la próxima, Kep.