Para un largo viaje como mochilero hay una premisa: cuanto menos, mejor. Llevar a la espalda un mastodonte de 80 litros, con varios pares de zapatos, es únicamente deal para el bolsillo del fisioterapeuta. Si encima, tienes que cargar horas y horas subiendo escalones, quiroprácticos, masajistas y traumatólogos se chocarán manos.
No, en este tipo de recorridos una mochila de 50 litros ya es demasiado. Lo que hacemos muchos viajeros es dejar las cosas en el hotel donde nos estemos alojando en la ciudad, ya sea Pokhara o Katmandú. En nuestro caso, yo me movía con una de 50 litros, pero media vacía y Ale con una de 25L.
En la mochila debe haber, además de lo lógico:
Botiquín: con todo lo necesario para una cura. Gasas, algo para cortar, esparadrapo, algún antiséptico como yodopovidona o similares, etc.
Según la época, variaremos con los abrigos. En noviembre nos topamos a las 5:00 A.M. en Poon Hill a 0C. Aunque no teníamos un chaquetón (que se pueden comprar o alquilar en Pokhara), varias capas de abrigo (chaqueta, polar y camisa interior) fueron un buen apaño. En Diciembre o Enero, más vale que lleves varias capas. Unos guantes y un gorro se agradecerán.
Una linterna. Porque en Nepal la luz se va en repetidas ocasiones. Y aunque no camines de noche, quizás si quieras ir al baño a altas horas de la madrugada.
Un calzado adecuado. Lo ideal es que sea impermeable (importante), haberse usado con anterioridad y si tiene una caña alta o media mejor que mejor. El terreno puede ser algo fangoso, con muchos charcos y resbaladizo.
Pastillas potabilizadoras.
¿Pastillas potabilizadoras?
Si, has leído bien. Como bien recordarás en el anterior capítulo, el trekking de Poon Hill trascurre alejado de la carretera. Bueyes y ponis se convierten en el vehículo de carga. Imagina lo costoso que tiene que ser cargar con miles y miles de botellas de 1L (porque mayores a estas en Nepal son de 20L) de los intrépidos (y algunos guarros) senderistas. Con llevar dos botellas desde Pokhara y una caja de estas pastillas evitarás estropear estos parajes.Con ello, estaremos favoreciendo un turismo responsable y ecológico.
Estas pastillas suelen tener un costo alrededor de 250 NPR (2,15€) en las farmacias o comercios de Pokhara. La caja contiene 50 pastillas. Introducimos una pastilla en la botella llena de agua del grifo o de los manantiales, esperamos media hora y listo. El sabor no tiene un gran cambio y en el recorrido se localizarán innumerables fuentes de agua. Si quieres llevar desde casa, en Europa se venden también en las farmacias. La marca más conocida es Micropur.
En algunos poblados del camino encontrarás también, los puntos verdes. Son garrafones de agua potable con el que podrás rellenar tu botella, aunque con un precio superior.
¿Dónde comienza el trekking de Poon Hill?
Al ser una ruta circular, unos empiezan caminando al este y otros al oeste. Sin embargo, el punto de partida principal es Nayapul. Este pequeño pueblo conecta en media hora andando con Birethani, donde se sellan los permisos ACAP y TIMS.
Para llegar a Nayapul desde Pokhara se suele hacer o en taxi o en bus. Los precios del taxi desde Lakeside (donde albergan la mayoría de los hostales) es de 2000 NPR (17€), aunque regateando muchos llegan a las 1500 NPR (13€). El recorrido es de menos de dos horas.
En bus es más económico. Los billetes por persona no superan las 200 NPR (1,70€). El único “pero”, es que estos no salen de la parada de bus turístico donde llegan los buses de Katmandú. La estación de salida es la de Baglung (no confundir con el pueblo de Baglung) que se encuentra al norte de la ciudad y al que se puede llegar en taxi por 300-400 NPR en diez minutos.
Nuestra primera experiencia en bus regular fue en este viaje y la diversión queda asegurada. En un mismo recorrido se subió media ciudad, un saco de mandarinas que alimentaban con el olor, diez sacos de cemento y hasta una mesa de máquina de coser. Si a esto le añadimos los precipicios y los baches recurrentes, recuerda a las atracciones de los toritos de la tribu comanche (¡ea! ¡ea!) de las ferias
¿Qué alojamientos me voy a encontrar?
Casi todos los pueblos que te toparás tendrán unos pocos hostales muy parecidos, a excepción de Ghandruk. En noviembre del 2016, todos los alojamientos tenían agua caliente (en alguno de pago) y casi siempre WiFi. Algunos tenían baño propio, pero lo más común es baño compartido.
Si hablamos de precios, se ha de decir que son muy bajos. Tanto, que si regateamos un poco nos saldrá gratis, siempre que se desayune y se cene en el mismo lugar.Casi todos los hostales (por no decir todos) tienen su propio restaurante. En Ghandruk, sin embargo, conseguir alojamiento gratuito en temporada alta puede ser complicado. En nuestro caso, pagamos 300 NPR (2,58€) la por noche sin contar la comida.
Estos establecimientos ganan principalmente con sus menús. A medida que se sube peldaños, también lo hacen los precios del plato. Por ejemplo, un desayuno completo en Pokhara puede salirte por unas 200 NPR (1,90€) por persona y en Ghorepani unos 550 (4,73€). Sin embargo si regateas con ellos, recuerda que para ellos con 1 € hacen maravillas y quizás nosotros con un eurito nos de para poco.
Recuerda que arriba no hay cajeros automáticos ni casas de cambio. Mejor llevar bastantes billetes desde Pokhara.
Ya con la maleta enfundada y los permisos sacados, hablaremos en el último post de la Guía de Trekking de Poon Hill del formato del recorrido.
Cuando dije a mis conocidos, tanto en España como en Alemania:
-Me Voy a Myanmar.
Todos me preguntaron:
-¿A dónde? ¿Dónde diablos queda eso?
Y la respuesta vino con una sonrisa en mi boca. Y no por el hecho de que a ellos ese país les sonase a chino. He de decir que desde niño miraba una y otra vez el mapamundi, reconocía las banderas de países que ya ni existen e incluso capitales que dejaron de serlo. Con 10 años conocía la capital de Rusia, con 14 sabía situar Surinam en el mapa y ya de adulto he viajado más días con Google Maps que con los pies.
Sí, soy un friki y sé que hay países más o menos conocidos. La sonrisa era debido a que viajaba a una tierra que no estaría tan explotada por el sector turístico. Quería evitar un «ya mi primo o fulanito estuvo ahí».
A algunos se les iluminó la bombilla cuando pronuncié su antiguo nombre: Birmania o Burma. Pero necesité explicarles quién es el vecino. Tailandia es el país de moda (lo lleva siendo desde los años 70) y muchos han estado o tienen un conocido que se ha aventurado en el país de la sonrisa. Pero Myanmar a día de hoy es una incógnita.
Fue a mitad de 2019 cuando recabé información. Muchos de los blogueros que sigo desde hace tiempo no habían pisado el país. Algunos otros habían estado hace años y otros pocos en el último lustro. Los datos del país en sí eran escasos o anticuados, con muchas preguntas en el aire. Para que se entienda:
Los viajeros llegaron por primera vez a Myanmar en el año 2003. Es decir, que cuando Tailandia ya había sido totalmente conquistado por el turista convencional, Myanmar empezó a abrir sus puertas lentamente. En el año 2010 muchos se quejaban de que el alojamiento era el más caro y el de peores condiciones del Sudeste Asiático. Y es que la plataforma hotelera estaba empezando a carburar. En el año 2019 ya era otra historia.
Myanmar es uno de los países de moda. Al igual que quien escribe, muchos son los viajeros que buscan ese instante, la primera vez, sentirse como Sandokan o Henri Mouhot. ¿Quizás ya hemos llegado tarde? Bueno, no tanto:
Tras dos días en Bangkok, ciudad que ya conocía al dedillo, me embarqué con destino a Mandalay; la segunda ciudad más grande del país. Allí me acompañaban unos pocos viajeros y muchos locales. Ninguno de ellos con pantalones de estampado de elefantes que solo un turista lleva. Nada más aterrizar, busqué transporte para ir a la ciudad y en una minivan del año Maricastaña con un encanto descomunal, llegue a mi humilde morada. Los albergues en los que dormí son quizás los mejores en los que he estado en mi vida y a un precio espectacular.
En el hostal en Mandalay encontré alemanes, australianos, británicos, franceses, brasileños e incluso algún español. Y así empecé, tomándome una cerveza con un madrileño a miles de kilómetros de España. Él, que también quería ponerse en los pies de Sandokan, estaba a punto de volver, ya que había hecho de sur a norte su ruta terminando en Mandalay.
Y de norte a sur encontré muchos aventureros y pocos turistas. Incluso en Bagan, la postal más famosa del país, me topé con personas que no querían una fiesta a la luz de la luna o montar a lomos de un elefante. No deseaban un colchón de plumas al anochecer ni hacer compras compulsivas.
Myanmar no esta hecho aún para el turista. En el bus de Mandalay a Bagan lo comprobé e incluso en la mayoría de templos de Bagan. O en el templo dorado de Mahamuni. O en la ciudad de Monywa. La sensación de estar solo en un templo durante un largo tiempo no se puede describir. Porque Angkor Wat es indescriptible, pero la tormenta de ruido a su alrededor le quita cierto grado de belleza.
Soy muy fan de Tailandia e incluso de su facilidad al viajar. Verdaderamente quedan aún lugares allí que no se encuentran masificados y tarde o temprano querré volver. Pero Myanmar a día de hoy es otra cosa. Creo y espero que queda mucho aún para que el país se infecte de turismo convencional. Pero si uno duda si viajar ahora en o en el futuro a Myanmar, date prisa. Es el momento.
Venir a Nepal y no hacer una caminata como la de, por ejemplo, Poon Hill es como ir a Londres y no acercarte a ver el Big Ben. Y la altura de las vistas no tiene nada que ver con el famoso reloj británico. La increíble plaza Durbar en Katmandú, una relajante travesía en barca en el lago Phewa de Pokhara o ver rinocerontes en el Parque Nacional de Chitwan son algunas joyas que albergan este país.
Sin embargo, el Disneyland de Nepal son las rutas por sus montañas. No te extrañe que, con solo pisar suelo nepalí te hagan la siguiente pregunta:
-¿Qué Trekking vas a hacer?
Ochomiles como el Dhaulagiri, Annapurna I o Everest se encuentran (algunos compartidos con China o India) en la cordillera del Himalaya de este país. Muchos trekkings trascurren bordeando estas monstruosidades, llegando al campo base de escalada o accediendo a espectaculares vistas panorámicas. El trekking de Poon Hill o también conocido como Ghorepani – Ghandruk, pertenece a este último.
¿Qué ver en el Trekking de Poon Hill?
Poon Hill no es más que una montaña de 3210 m (inferior al Teide español) pero desde la que se tiene una estampa perfecta de la región de los Annapurnas. Ver el amanecer desde su cima, donde el sol va coloreando de naranja las gigantescas montañas es una de las mejores experiencias que hemos tenido. Pero no solo hay montañas nevadas.
La ruta está alejada de toda carretera por lo que los senderistas se encontrarán con filas de bueyes o ponies que llevarán las provisiones a los pequeños pueblos. Un encuentro rural que no es tan fácil ver en otros lugares. Además en el camino, uno se introduce entre bosques llenos de cascadas, rebaños de ovejas y hasta inquietos monos salvajes saltando de árbol en árbol, mientras las banderas tibetanas se ondean en el silencio.
Las banderas tibetanas o banderas de plegaria se encuentran en todo Nepal ya sea en medio de la montaña como en las tiendas de souvenirs. Son líneas de telas rectangulares azules, amarillas, blancas, rojas y verdes cuyo estampado son los sutras, los discursos que ha dado Buda o sus discípulos.
¿Cuántos días se necesitan?
Hay rutas de aproximadamente dos semanas como es la Ruta de los Annapurnas. Otras son de 10 días aprox. como la llegada al campo base de Annapurna. Para el circuito circular de Ghorepani – Ghandruk se necesitan entre 4 a 5 días. Sin embargo, gracias a la multitud de alojamientos que se encuentran por el recorrido, se puede hacer de forma más apaciguada. Al no necesitar muchos días, es una de las rutas más concurridas de Nepal.
¿Cuándo es la mejor época?
La temporada alta corresponde a los meses de otoño y primavera. Octubre y noviembre son dos de los meses ideales para disfrutar de las vistas de los altos picos.La parte negativa es que muchos piensan igual y lo que puede ser un camino zen y relajado, llega a convertirse en la peregrinación a La Meca. Son meses además, donde es posible quedarte sin alojamiento.
De mayo a agosto son malos meses debido a las intensas lluvias, que dificultan el camino y que ocultan a las grandes montañas.
En general, diciembre y enero son también malos meses debido a las heladas. Pero antes de que comiencen y tras su fin, es la época idónea para hacer el trekking de Poon Hill. Frío soportable, menos visitantes, menos ruido y más alojamientos libres hacen que sea la temporada media ideal.
¿Qué permisos se necesita para hacer el Trekking?
Para hacer la mayoría de senderos en Nepal se necesita del permiso TIMS (Trekkers’ Information Management System), con el que se registra la ruta tanto en la entrada como en la salida. Según si se lleva guía o no, la tarjeta TIMS tendrá diferente color: azul para los que vayan con guía y verde para los que no. De una forma u otra, cuesta 2000 NPR (17€) por persona.
Además, al estar el trekking de Poon Hill dentro del Parque Natural de los Annapurnas, hay que sacar el ACAP (Annapurna Conservation Area Permit). Al igual que el TIMS, este también tiene un costo de 2000 NPR (17€) por persona.
Aunque seguramente estarás de acuerdo en que hacer papeleo es un solemne tostón, conseguir los dos permisos se hace al momento y al menos en Pokhara, los funcionarios (como el pueblo nepalí en sí) fueron muy amables y siempre brindaban ayuda.
¿Qué dificultad tiene este trekking de Poon Hill? ¿Es necesario hacerlo con guía
El recorrido es sencillo de seguir y perderse resulta hasta complicado. La ruta está bien señalizada y en caso de dudas, hay muchos lugareños a los que preguntar. Por lo tanto, si viajas acompañado o sois un grupo, no es necesario contratar un guía. Sin embargo, un guía no solo te informará por donde ir, sino que te explicará bastantes detalles de las diferentes etnias que encontrarás por el camino o historias de la zona. Además, los precios suelen ser bastante aceptables y aunque la dinámica en Nepal o La India es el regateo, recuerda que para ellos 1 Euro o Dolar tiene mucho más valor que el que le damos en Europa o America.
Nosotros vimos a varios viajeros que hacían el recorrido solos. Aún así todo buen senderista debe saber que aunque el camino sea fácil, mínimo deben ir dos personas. Puede pasar de todo y se agradece alguien que te eche una mano.
El Trekking de Poon Hill es de dificultad media. Hay etapas en las que no paras de subir escaleras con el sol encima, por lo que cuanto más preparado esté uno mejor. En nuestro caso no estábamos al 100% y algunas veces el camino se hizo duro. Aún así, pudimos ver familias con niños de ocho años y viajeros de más de sesenta. Por edad que no sea.
El camino a Poon Hill no es de los trekkings más complicados ni mucho menos que te encontrarás en Nepal. Puede ser una primera toma de contacto para después hacer rutas más exigentes como es el circuito de los Annapurnas.
¿Cómo es el recorrido de Poon Hill para un vegano o vegetariano?
La religión predominante en Nepal (8 de cada 10) es el hinduismo, por lo que una gran parte de la población es vegetariana. Para los vegetarianos las posibilidades son enormes y si no eres ni vegano ni vegetariano, te recomendamos encarecidamente no comer carne con una razón plus. La conservación de la carne suele ser bastante rudimentaria, por lo que si quieres evitar diarreas (y sufrimiento animal) es mejor no consumir carne en Nepal.
Para los veganos el circuito de Poon Hill no suele dar muchos quebraderos de cabeza. En los hostales el plato estrella es el Dal Bhat, que se trata de arroz con sopa de lentejas. Una suma de carbohidratos y proteínas, genial para subir hacia Poon Hill. Según las recetas que hemos leído, como los currys, no suelen llevar leche ni otros derivados. La única duda que nos entra es si se usa como aceite el ghee (mantequilla clarificada).
Un consejo práctico es llevar snacks desde Pokhara por ejemplo, y mejor sin plástico. Aún así encontrarás varios sitios diferentes donde comparlos en el camino. Recuerda que todo lo que se lleva a la montaña debe bajar contigo: ya sea un pequeño envoltorio como una botella de agua.
Uno no llega a Delhi al bajarse del avión. El Indhira Gandhi internacional, con su pulcra moqueta, es como estar en otra ciudad. Los mudras que cuelgan sobre las entradas de inmigración invitan al relax. Con las maletas ya en poder, uno se dirige al metro: otro remanso de paz. Moderno y cómodo, hasta que llegas a la estación de Nueva Delhi. Empieza el show.
Delhi es una ciudad caótica. Muchos son los que la odian y eso que hay infinidad de cosas que visitar. Sin embargo, dentro de esa vorágine de pitos, vacas y suciedad, corre el metro de Delhi. Este sistema es una increíble ayuda para facilitar a los viajeros el conocer la capital de La India.
Fundado en 2002, consta de seis líneas cuyos trayectos dejan al viajero muy cerca de los mayores centros turísticos. No solo eso. De día, acerca el lejano aeropuerto al centro de la ciudad, facilitando (y olvidándote un poco de los insistentes taxistas) el acceso a las zonas de alojamiento. Aunque hay multitud de paradas, nos centraremos en las principales para poder visitar la ciudad como turistas.
Vacas, tuktuks, bocinas y caos son la banda sonora de la capital de la India. Da igual cuanta información leas, veas o escuches. Hasta que no entres en medio de La India, no puedes hacerte una imagen de como es la India.
La Línea Naranja
Esta línea de alta velocidad va del aeropuerto Indira Gandhi a la parada de Nueva Delhi, donde se conecta con la estación de tren y con la línea amarilla. Desde un lado a otro solo hay tres paradas aunque tarda aproximadamente 20 minutos. Su precio a Nov 2016 es de 60 INR (menos de 1€) por persona.
Como nombramos en el post de alojamientos de Delhi, nuestra estancia se centró en el barrio mochilero de Paharjang. Su principal arteria, Main Bazaar, se encuentra a escasos 10 minutos, aunque para ello hay que sortear coches y gente que tiene el mejor taxi o el mejor hostal. Esa primera incursión en La India nunca la olvidaremos. Aun así, si tu hotel se encuentra al final del barrio de Paharjang (como todos en los que nos hospedamos) quizás sea mejor que sigas leyendo.
La Línea Amarilla
Como nombramos, esta línea está conectada con la anterior. Corta Delhi del norte al sur, pasando por Connaught Place. Esta gran plaza con su gran bandera ondeando es donde podrás encontrar la mayoría de puestos internacionales como Starbucks. Es una rotonda enorme. Por la parada de metro de Connaught Place, llamada Ravij Chowk (justo en el centro), discurren dos líneas: la amarilla y la azul celeste.
La bandera India con sus colores naranja, blanco y verde, ondeando en medio de la plaza Connaught Place, que se ve desde muy muy lejos.
Mucho más al sur se encuentra la parada de Haus Khas. A este pulmón de la ciudad escapan muchos ciudadanos y viajeros para descansar o hacer compras. Su ambiente juvenil invita a pasear alrededor del lago y del Hauz Khas Complex: un vecindario de arquitectura islámica que hará las delicias de los fotógrafos.
Dos paradas más al sur está la estación de Qutab Minar. Es el alminar más alto del mundo formado por ladrillos. Desde que salgas de la estación, muchos taxistas te asaltarán para llevarte. Nosotros fuimos caminando por la autopista (¡con acera, increíble!) y después desviándonos por un camino de tierra. El trayecto andando fueron quince minutos. La vuelta al metro fue por solo 20 INR (0,30 €), pero después de mucho pelear (con la típica subida al taxi, bajada y vuelta a subir) ya que en La India, hasta por una manzana se regatea. Eso sí, preparad 500INR (7€) por persona para entrar en el recinto de Qutab Minar que ahí ya no se juega.
Las dos siguientes paradas a la estación de Nueva Delhi hacia el norte son Chawri Bazaar y Chadni Chowk. Son excelentes para visitar la zona de la Vieja Delhi. Además de las calles llenas de diferentes tipos de comercios, se encuentra Jama Masjid y el Fuerte Rojo. La mezquita más grande de la India (Jama Masjid) está más cerca de Chawri Bazaar. Aunque la entrada es gratuita, se cobrará 300 NPR por persona si porta cámara, ya sea simplemente tener un móvil o una réflex. Si eres mujer y enseñas piel (un tobillo, un codo) o llevas algo ajustado (leggins) te vestirán gratis con una bata enorme a lo King África.
El parecido de Jama Masjid con Tah Mahal no es casualidad. Ambos y el Fuerte Rojo de Delhi fueron construidos bajo los ojos de Sha Janan, constructor y emperador Mogol.
Al final de Old Delhi se encuentra el enorme Fuerte Rojo. La parada más cercana es Chadni Chowk. Al salir de esta, hay que introducirse por una estrecha callejuela con templos y tiendas hasta llegar a la avenida principal. Desde allí, es fácil llegar. La entrada cuesta 500 INR (7€) Los precios de las visitas son para turistas, no para hindúes, que es diez veces menos. Muchos se quejan de ello y más aún sabiendo, que este año se han duplicado los precios de muchas entradas. Sin embargo es lo que hay. Cuanto antes lo aceptes, más feliz será tu viaje.
A dos paradas al sur desde Ravij Chowk, se encuentra Central Secretariat. Desde aquí recorriendo la avenida Rajpath, se llega a La Puerta de la India, en honor a los indios caídos en la primera guerra mundial.
La línea azul celeste
Antes nombramos que si tu alojamiento se encuentra en Paharjang a mitad o a final de la calle Main Bazaar se camina menos haciendo una ruta diferente. Aunque sea un poco más complicado, la primera impresión será aún más suave. Puedes ir del aeropuerto con la línea naranja hasta la parada de Nueva Delhi. Allí bajarte y coger la línea amarilla hasta la siguiente parada hacia el sur que es Ravij Chowk (Connaught Place). Allí volver a cambiar de línea, esta vez a la azul celeste y bajarte en Ramakrishna Ashram Marg. Parecerá un lío, pero una caminata con mochila a cuestas por la estación de trenes y con el sol encima quizás pueda ser más enredado.
Más allá del río Yamuna se encuentra la parada de Akshardham, el gran complejo hinduista dedicado a Swaminarayan. Para llegar al recinto desde la parada hay que caminar un poco. Es quizás el sitio que más nos gustó de Delhi. Por desgracia (o por gracia), no se pueden sacar fotosen su interior ya que hay que dejar en taquilla toda clase de elementos electrónicos. Además de visitar el templo central, hay entretenidas visitas en inglés o hindi para entender mejor la figura de Swaminarayan.
La línea azul marino
Para llegar desde el centro de Delhi, hay que hacer trasbordo en Central Secretariat (Puerta de la India), donde comienza esta línea.
La segunda parada de esta línea llega a Nehru Stadium o JLN Stadium, ya que el estadio principal de futbol se haya cerca. Sin embargo, a 1km de esta parada se encuentra un importante centro arquitectónico que no puede faltar: La Tumba de Humayun. Es para muchos, el lugar preferido de la ciudad. Su cierto parecido al Taj Majal se explica porque comparten la islámica arquitectura mogol. El imperio mogol (que no mongol, cuidado) gobernó entre el siglo XVI y XIX en la mayor parte de las actuales India y Pakistán. A partir de 1858, fueron los ingleses quienes manejaron el país formando el Raj británico.
La parada de Kalkaji Mandir se encuentra cerca del Templo del Loto. Debido al tiempo que teníamos en la ciudad, fue uno de los monumentos que no pudimos visitar.
INFORMACIÓN EXTRA
– El metro de Delhi es increíblemente barato para lo moderno que es. La ida y la vuelta (sin contar con el aeropuerto) a cualquiera de los sitios indicados, no superara 1€ ni de broma. El día que dedicamos a Old Delhi, Jama Masjid y Fuerte Rojo nos gastamos solo 22 INR (0,30€) por persona. Al igual en el skyline de Bangkok, el ticket es como una ficha de poker.
– Existen Smart Card y Tourist Card con el que quizás ahorres céntimos y evites cola. – Evita las horas puntas si se puede, principalmente las zonas más céntricas. Sentirse como sardinas en latas en esta ciudad no es agradable. – El ultimo vagón de cada línea es solo para mujeres. Si vas sola, es bastante interesante usarlo. Así evitarás al sobón de turno. – Hay altas medidas de seguridad. Antes de entrar tendrás que pasar por detector de metales. Siempre, las mujeres y los hombres separados.
– El servicio esta operativo desde las 6 de la mañana hasta las 23:00.
Además de las líneas nombradas, hay otras dos que son la roja y la verde. Sin embargo para una estancia no muy larga, probablemente no la uses.
Cuando viajamos a Myanmar en 2019 no pudimos conseguir una amplia información de como moverte por el país. Hay que recordar que Myanmar, antiguamente conocido como Birmania, es uno de los últimos países abiertos al turismo. Mientras que en su vecina Tailandia es complicado llegar a sitios sin turistas, aquí, salvo en los cuatro “puntos cardinales” que todo el mundo visita (Lago Inle, Bagan, Mandalay y Yangon), es muy fácil acaparar las miradas, de aquellas personas que llevan sin ver otro color de piel en días.
Sin embargo, cada vez se nota más el cambio.
AVIÓN
Es la forma más habitual de llegar a Myanmar y normalmente sera por los dos principales aeropuertos: Yangon al sur o Mandalay al norte. El país cuenta con más aeropuertos como son el cercano a Bagan, al lago Inle o por ejemplo Naypido, la nueva capital de Myanmar. Sin embargo solo llegan aviones nacionales.
Salvo excepciones, llegar a Myanmar siempre sera haciendo en escala en otro país asiático como es principalmente Tailandia, Malasia o China. Nosotros por ejemplo tenemos la experiencia con Bangkok Airways, que es altamente recomendable desde la capital tailandesa. Sobre todo porque aunque el vuelo duraba menos de dos horas, tienen servicio de catering en el avión. Y adivinad, tienen menu veganoy vegetariano!
menu vegano bangkok airways hacia myanmar
TREN
Las rutas en tres del país están realmente anticuadas. Las historias de los viajeros que han cogido el tren suelen llevar términos como inestables, lentos y de terror. Sin embargo, uno de los momentos top de Myanmar es cruzar el viaducto de Gokteik, un puente que hace las delicias de los amantes de la fotografía, que se encuentra entre Hsipaw y Pyin (cerca de Mandalay).
Otra conexión en tren que muchos viajeros recurren son la conexión de Yangon a Bagan. Sin embargo la única ventaja que le vemos en comparación con el bus, es que llegas o sales directamente en el centro de Yangon, ya que la estación de Bus esta a casi una hora del centro de la ciudad.
BUS
Es sin duda la principal vía que usan los mochileros que han decidido visitar Myanmar. Los buses suelen ser modernos, cómodos y muchos de los viajes se hacen nocturnos, por lo que se puede ahorrar noches en alojamiento. Aunque los tickets se pueden reservar por internet, no suele haber problema en comprarlos el mismo día.
Aunque la mayoría de los buses son 2+1 (es decir, dos filas de asientos, único y doble), es bastante habitual coger buses locales en los tránsitos cortos como son por ejemplo Mandalay Bagan, donde hay dos trabajadores. El conductor y el relaciones publicas, ese que esta en la puerta del bus en movimiento gritando a que dirección va, para ver si cogen mas clientes por el camino.
BARCO
Hay diferentes vías de Bagan a Mandalay y viceversa en los meses de junio a enero por el rio Irawadi. Son más caros, más lentos pero la vista merece la pena si se tiene tiempo.
Hay además pequeñas rutas en barco como son de Mandalay a Min Kun, que tardan aproximadamente una hora. Esta pequeña ruta que solo sale una vez por la mañana llega a unos de los lugares más fotografiados de toda Myanmar,con permiso de Bagan: la pagoda de Mya Thein Tan.
TRANSPORTE EN MANDALAY O YANGON
Aunque parezcan ciudades pequeñas, las distancias entre los diferentes puntos de interés suelen ser bastante considerables como para hacerlas a pie. Yangon tiene una ruta de tren circular que conecta la estación de trenes, pasando cerca del aeropuerto y que dura aproximadamente 3 horas en terminar su recorrido.
Algo que nos sorprendió, es que es muy común el uso de Grab, una alternativa a UBER que pudimos usar también en Bangkok. En Mandalay por ejemplo usamos mucho esta app, principalmente debido a que los taxistas siempre te van a dar un precio más alto al real. En principio, Grab es más caro para el local, pero con la app puedes saber de entrada cuanto tienes que pagar.
MOTO O DOS RUEDAS
El alquiler de motos en Myanmar esta prohibido para extranjeros y la circulación en Yangon también para locales. Aunque llegue a ver a extranjeros circulando con ellas por Mandalay, recomendaría precaución. Viajar de forma responsable también tiene que ver con la legislatura del país que se visita. Como dijimos arriba, recurrir a taxi TucTuc es bastante recomendable, aunque a veces los conductores se creen Carlos Sainz.
Y si eres de los que tiene mono de las dos ruedas, recuerda que en Bagan se suele visitar los templos con E-Bike, cuya bateria dura para un dia entero.
Algunos hostales tambien alquilan Bicicleta, aunque como dijimos, a veces las distancias son realmente largas.
Koh Samet es uno de los destinos estrella de los habitantes de la capital tailandesa, que buscan playas de agua turquesa, el descanso que no proporciona destinos como Pattaya y sobre todo, cercanía
¿Cómo llegar a Koh Samet?
Hay conexiones de bus regularmente tanto de ida como de vuelta y se tarda apenas tres/cuatro horas a Sri Ban Phe Pier, el puerto desde el que se puede partir para llegar a la isla. Normalmente los buses salen de la estación de Buses Ekkamai BTS Station, muy cerca de la parada de E7 de la Linea Verde BTS, nombrada tambien Ekkamai,
Si aún no has aprovechado al máximo Bangkok, te puede interesar el siguiente Post:
Hay posibilidades de llegar más rápido del puerto a Koh Samet usando lanchas motoras, pero el ahorro de tiempo comparado con el precio no merece demasiado la pena. El transito del barco dura aproximadamente una hora y suele salir cada hora.
En la estación de Ekkamai puedes comprar tanto el billete conjunto (Bus + Barco) o simplemente ticket del Bus. Sin embargo no hay ahorro al comprar el conjunto, sino que el precio es el mismo.
¿Cómo moverse por la isla?
Koh Samet es una isla pequeña en forma de tornillo. Salvo resorts, se llega a Nadan Pier al norte. En pocos minutos caminando se llega a la entrada de la zona de las playas.
Se puede alquilar ciclomotores en distintos sitios de la isla. Aunque se ven tantos turistas como locales sin casco, recuerda usarlo. Las carreteras suelen tener muchos baches y regularmente hay saltos de frenaje. En menos de una hora se puede estar de una punta a otra.
¿Es caro?
Comparado con otros destinos isleños de Tailandia, si que lo es. Es complicado encontrar un alojamiento económico y las cartas de los restaurantes suelen ser más caros. Las opciones veganas o vegetarianas no son muy amplias, pero en Tailandia siempre se puede encontrar platos básicos. En la isla se encuentran dos 7 Eleven.
A esto hay que sumarle el pago de la entrada. Tras el segundo 7 Eleven se encuentra una barrera con militares (normalmente muy simpáticos) donde hay que apoquinar 200 THB (cerca de 5,50 € en 2019)para varios días.
¿Donde alojarte en Koh Samet?
Los resorts más exclusivos se suelen encontrar en otros puntos a los de entrada. Para mochileros las principales opciones están cerca de Hat Kaew Beach.
Nosotros nos alojamos en el Ollys Bar & Hostel cual es bastante aconsejable. Los dueños eran muy simpáticos, precio razonable y aunque fuera un albergue, se trataban de capsulas con puertas de madera. Hay opciones para dos como para los que viajan solos.
Uno de las cosas que sorprenden es que en la isla no hay agua potable. Esta llega desde la zona continental cada dia en grandes camiones que llenan bidones diariamente. Y esta falta se te comunicará probablemente donde estés alojado. Ya sabes, todos los consejos de ahorro de agua que apliques en casa, deben ser en Koh Samet el doble. El agua potable es un escaso bien natural.
¿Cuándo ir a Koh Samet?
De Noviembre a Marzo suele ser la mejor época si se quiere disfrutar de sus playas. Es una alternativa interesante sobre todo en Oct-Nov-Dic cuando la zona costera sur de Tailandia suele tener un clima más lluvioso. En esos meses los sitios predilectos como son Koh Tao, Samui o Phi Phi suelen tener lluvias torrenciales.
¿Merece la pena visitarla?
Depende sobre todo del tiempo para viajar que tenga cada uno. A nosotros nos parece un lugar fantástico si solo tienes uno o dos días reservados para disfrutar del mar en las cercanías de Bangkok. Sin embargo, creemos que hay mejores opciones cuando se tiene más tiempo.
Algo que si aconsejamos evitar, es visitarla los fines de semana, ya que la ocupación se duplica a días entre semana. Recordemos que es un destino estrella de los habitantes de Bangkok, cuando tienen libre el fin de semana.
Sus playas no son impresionantes pero un punto muy positivo es que suelen estar realmente limpias. A pesar de esa limpieza, no es un destino recomendable para snorkel o buceo aunque si para desconectar.