Cuando viajamos descubrimos lugares emblemáticos, personas con tradiciones diferentes y una gastronomía distinta. Si las/os veganas/os no lo tenemos sencillo a la hora de comer en el mismo entorno, imagina en un lugar totalmente nuevo. Viajar vegano parece toda una odisea.
Para solucionarlo aquí tenéis 10 Consejos de cómo viajar siendo vegano y no morir (de hambre) en el intento:
Atajos
- 1 – El previaje es tan importante como el viaje
- 2- Interésate por la gastronomía del lugar
- 3 – Alojamiento y transporte vegano
- 4 – Llevar comida en la maleta
- 5 – Lleva tus productos de higiene
- 6 – Acepta las incomodidades
- 7 – Pregunta sin miedo
- 8 – Aprende algo del idioma
- 9 – Rechaza lo que va en contra de tus principios
- 10 – Viaja solo o con alguien que respete el veganismo
1 – El previaje es tan importante como el viaje
Los viajes constan de 3 fases. El PREVIAJE, el VIAJE en sí y el POSTVIAJE.
En el pre viaje organizamos nuestro destino y los lugares que queremos visitar, qué meter en la mochila e incluso prepararnos físicamente para experiencias como trekkings. Cuando organizamos por nuestra cuenta un viaje como veganos, solemos preguntarnos dos cosas: en qué locales sé que puedo comer vegano y qué tradiciones gastronómicas hay.
Con herramientas como Happycow es muy fácil hacerte una idea de los lugares adonde ir. Basta con apuntar en un mapa (nosotros utilizamos la App Mapsme) los restaurantes veganos o vegetarianos que nos interese en la zona.

La web o la App de Happycow muestra los restaurantes o locales veganos, vegetarianos o con opciones veganas en un mapa, del que podremos interpretar si es factible o no visitar. A un viajero vegano que vaya a Madrid durante tres días por primera vez no le saldrá a cuenta ir a un restaurante vegano en Alcobendas.
En el Post de Happycow Pros y Contras hemos analizado esta famosa web. Aunque la usamos mucho, hay que decir que no es indispensable.
2- Interésate por la gastronomía del lugar
Vale, en Venecia se come Lasaña con Ragú (estofado de carne), en Praga Goulash (aún más estofado de carne) y en Tokyo se toma Ramen (sopa de fideos con carne de cerdo). Genial, ¿y para qué diablos debemos interesarnos en ello? Pues hay dos razones:
La primera es que los veganos locales han veganizado el producto. En Venecia se puede comer una Lasaña con Ragú en LA TECITA VEGANA que no tiene nada que envidiar a las demás. El Ramen vegano es una cosa nada difícil de encontrar en Tokyo e incluso en algunos restaurantes elaboran un huevo totalmente vegano. Estamos en el Siglo XXI y la ingeniería alimentaria hace maravillas.

La segunda es que aunque las gastronomías regionales de muchos sitios suelen ser con carne o derivados, no nos engañemos, hay cientos de productos locales o platos que son de por sí ya veganos e incluso en muchos sitios, ni se han dado cuenta de ello.
3 – Alojamiento y transporte vegano
Cada vez hay más hoteles con el sello vegano, que merecen ser apoyados y eso es genial. Sin embargo a día de hoy esas opciones son escasas. En Consejos para conseguir el alojamiento ideal hablamos de la ventaja que da tener una cocina, por ejemplo. Elaborar un desayuno rápido para salir al trote y una cena relajada en casa después de caminar kilómetros es todo un privilegio.
Si tu hotel tiene alguna comida incluida, como muchas veces ocurre con el desayuno, puedes preguntar directamente y reflexionar, si merece la pena pagar un plus por él o no.
Si para llegar a tu destino viajas en avión y viene incluida la comida, investiga bien los menús antes de embarcar. Muchas compañías ofrecen un menú vegano, pero que debe ser solicitado con antelación. Otras compañías con vuelos cortos suelen tener una carta que cada vez se adapta más a nuestras necesidades. Por ejemplo, Lauda, TUI o Ryanair han incluido en su menú algunas variantes veganas, aunque en Vueling brillan por su ausencia. Sin embargo el consejo más básico es: lleva comida o snacks siempre en la mochila.
4 – Llevar comida en la maleta
Si viajas a Japón, lleva comida para el avión. Si vas a hacer un Trekking por Nepal, lleva snacks en la mochila. Si vas a Segovia, lleva comida sí o sí. Otra forma de decirlo, estate preparado para tener siempre algo de comida por si no la encuentras. Por nuestra experiencia, esa comida siempre ha quedado en el fondo de la bolsa porque hemos encontrado algo, pero ya sabes: mejor prevenir que curar.
5 – Lleva tus productos de higiene

Desconfía de los productos de higiene personal que encuentras en los hoteles. Cada vez la gente se sorprende menos si no comes carne, pero no usar lana o preguntar por productos no testados es aún un tabú. Lleva tus jabones o geles, por ejemplo en pastilla, o tu cepillo de diente de Bambú en vez de uno de plástico. Sin embargo no olvides la política de líquidos en los vuelos: máximo 10 botellitas de 100 mililitros.
6 – Acepta las incomodidades
Este es quizás el consejo numero 1 para todo mochilero. Cuando viajamos entre las montañas del Himalaya tuvimos que aceptar lo que nos encontrábamos: duchas de agua fría, apretarnos entre los viajeros junto a la hoguera para conseguir calor o dormir en habitaciones que parecían establos.
Con el veganismo pasa exactamente igual. Acepta que en algunos sitios entenderán menos o más tu filosofía vital y recuerda que cada uno está en su camino. Por ello, si alguien te invita a comer no dudes en decir que eres vegano y qué significa exactamente. En algunas partes del mundo rechazar comida es un insulto y en otros sitios pueden creer que los veganos comen huevos.
7 – Pregunta sin miedo
En Zanzibar (Tanzania), las posibilidades para un vegano son muy pocas. Sin embargo cuando preguntas en un local qué puedes comer que no sea de origen animal, suelen darte con una sonrisa opciones diferentes. Quizás jueguen con la guarnición o inventen algo con las frutas de temporada. Si no preguntas, no podrás conseguir respuesta.
8 – Aprende algo del idioma
Vale, la próxima semana te vas a China y no tienes mucho tiempo que digamos. Pero con “aprende el idioma” nos referimos a pequeñas expresiones como hola, adiós o cómo estás. Aunque no lo creáis, un hola en el idioma local abre muchas puertas. Y no está de más que descubras como decir que no comes animales. Por ejemplo, en Tailandia cuando dices “jey” en el restaurante saben que no quieres productos de origen animal.
9 – Rechaza lo que va en contra de tus principios
Fuera de la alimentación, hay experiencias que hemos rechazado por completo. Antes de viajar a Nepal creíamos que sería una idea genial y exótica dar un paseo a lomos de un elefante. Por aquella época comíamos carne (cada uno está en su camino, recuerda) y por casualidad, nos informamos sobre los elefantes en Nepal y cómo habían sido tratados en lugares que se hacen llamar «Parques Naturales» y simplemente rechazamos.
Y esto ocurre en infinidad de sitios. Nadar entre tiburones ballena en Oslob (Filipinas), un paseo en camello por Marruecos, fotografiarse con Tigres en un recinto budista cerca de Bangkok (Tailandia) o con leones en Zimbabwe. No hay que irse tan lejos: la imagen del carro de caballos en Sevilla con “la caló”. Antes de aceptar una de estas excursiones infórmate.
10 – Viaja solo o con alguien que respete el veganismo
Piensa en tus seres queridos o amigos. ¿Realmente compartirías un viaje con esa persona que te cae tan bien pero que se mofa o no respeta tu filosofía de vida? Viajar es una actividad muy intensa, en la que algunas veces no hay vías de escape. Un consejo espectacular es: viaja sola/o, sobre todo si no tienes un compañero/a de viaje con el que sentirte a gusto. Viajar solo/a es un placer. Haces lo que quieres, cuando y donde. Y viajar vegano significa respetar tus principios estés dónde estés. Porque veganismo no es solo alimentación, es un estilo de vida.
¿Y tú? ¿Tienes un consejo número 11 que podamos añadir?


