10 Lugares de BERLÍN que no debes perderte

10 Lugares de BERLÍN que no debes perderte

Berlín es una de esas ciudades de las que uno se marcha con ganas de volver. Es tan amplia la lista de cosas que se pueden hacer en ella, que desglosar todo en este post es algo tedioso. La capital alemana tiene mucho que ofrecer para todos los públicos: algunos de los museos más importantes del mundo se encuentran concentrados en una sola isla, cientos de calles o monumentos con historia viva, zonas verdes por donde perderse del ajetreado ritmo de vida de la ciudad o fiesta non-stop que no conoce de horarios. Si tienes poco tiempo para visitarla, o no quieres irte sin ver lo más importante, para ti es este listado:

1 – La Puerta de Brandenburgo

Es claramente el monumento más representativo de Berlín y el principal símbolo de la ciudad. Su imagen aparece en todos lados, siendo incluso el logo que se repite en las cristaleras del metro. Aunque a simple vista puede decepcionar un poco, es de los monumentos históricos más importantes de Europa. Fue construida a finales del siglo XVIII y por ella han pasado hechos o personajes como Napoleón, quien se llevó a París, la cuadriga que corona la puerta o las tropas de Hitler. Durante décadas quedó en tierra de nadie, entre los muros de Berlín.

Para no perderte nada…

Sus inmensas columnas soportan el peso de la famosa cuadriga, que ha sido renovada en varias ocasiones: una de ellas para retirar la simbología nazi. En algunas columnas, aún se puede ver agujeros de balas de la época, en la que el muro separaba la ciudad. Aunque al principio solo unos pocos podían pasar entre sus columnas, hoy en día se puede entrar y salir a pie, conectando el Tiergarten con la avenida más importante de Berlín: Unter den Linden.

Puerta de Brandenburgo

2 – Unter den Linden

Uno no se puede ir de Berlín sin recorrer de punta a punta la avenida Unter den Linden, que en español significa «Bajo los Tilos». Sobre ella o a en las cercanías, se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad. Tras traspasar la Puerta de Brandenburgo, nos encontraremos primero con la Plaza de París, donde se hallan importantes embajadas de países como Rusia o Estados Unidos. Más adelante aparece la Universidad de Humboldt y delante de ella, la plaza Bebelplatz.

Rodeando la plaza de Bebelplatz se encuentra la Ópera Nacional Clásica, la Catedral de Santa Euvigis, entre otros. Y justo en el centro de ella, en el subsuelo, frente a la vieja biblioteca, algunos estantes vacíos que se pueden observar bajo un cristal. Allí, en esa misma plaza, en el año 1933 fueron quemadas pilas de libros por el partido nazi.

Siguiendo y pasando por delante del Museo Histórico Alemán, termina la avenida bajo los tilos en La Isla de Los Museos, donde en la cercanía, se puede ver uno de los edificios que más impresionan de Berlín.

3 – Catedral de Berlín

La colosal catedral es una de los mayores representantes de Berlín, apareciendo, como la puerta de Brandenburgo, en toda la iconografía de la ciudad. Se trata de una iglesia evangélica y como suele ocurrir en la mayoría de ellas, lo más impresionante a la vista, se encuentra en los exteriores. Como muchos edificios neo barrocos, puede parecer más antigua de lo que es, pero fue inaugurada en el año 1905.

Entrar en ella tiene un costo de 7 € y si se tiene tiempo, recomendamos visitarla. Aunque como dijimos, el exterior impresiona más que el interior, las vistas desde lo alto hacia La Isla de los Museos, Alexanderplatz, etc. merecen mucho la pena. Aunque para los no germanos quizás no nos suene, aquí está enterrada una de las familias alemanas más importantes: los Hohenzollern. Sí, como ese increíble castillo al sur de Alemania (no Neuschweinstein, cuidado) que tuvo esta familia como sede.

Catedral de Berlin

4 – Alexanderplatz

Se dice de Berlín, que es una ciudad sin un centro neurálgico, ya que cada barrio posee el suyo propio. Pues bien, si obligatoriamente tendríamos que explicar donde es el centro, este sería Alexanderplatz.

Y seguramente fue el centro de la Berlín Oriental, donde se plasmó todo el poderío de una Alemania Comunista, la DDR. La Torre de Televisión de Berlín se ve desde prácticamente toda la ciudad debido a sus 368 metros de altura. Es uno de los iconos de Berlín y el mirador más famoso de la ciudad. Si estás decidido a elevar a los cielos, elige bien el día. Con niebla o lluvia, quizás no se pueda llegar a ver ni el suelo de Alexanderplatz.

Sin embargo, en esta plaza hay más que ver que su gigantesca torre. Varios centros comerciales y restaurantes se encuentran en sus alrededores. Puntos importantes son el Ayuntamiento Rojo (Rotes Rathaus), Fuente de Neptuno (Neptunbrunnen) o en diciembre uno de los más conocidos mercados navideños de Berlín.

Desde las alturas…

Muy cerca de Alexanderplatz, en la otra acera con el Ayuntamiento rojo, se encuentra Nikolaiviertel. Se trata de un barrio muy peculiar, ya que recuerda a los barrios clásicos de otras ciudades alemanas, con sus calles adoquinadas y la imponente Iglesia de Nicolás (Nikolaikirche). Berlín ha sido golpeada por repetidos bombardeos, por lo que lo clásico y lo antiguo, a veces es difícil de encontrar. Nikolaikirche por ejemplo, fue casi completamente destruida, quedando en ruinas, hasta que en la década de los 80, fue reconstruida.

Alexanderplatz

5 – Barrio Judío

Aunque el quinto punto se llame Barrio Judío, este es un término que casi se lo han dado los turistas. Realmente el nombre sería Scheunenviertel (Viertel = Barrio). Uno de los puntos más importantes es la Nueva Sinagoga, uno de los edificios más bellos y fotografiados de Berlín.

La zona está repleta de tiendas, tanto de las marcas más modernas como de segunda mano, restaurantes y cafeterías, siendo aquí unas de las vías comerciales más importantes de la ciudad. Entre tiendas de alta gama y en frente de la conocida marca de tecnología con el símbolo de la manzana, se halla un callejón que parece estar en el barrio equivocado.

Una visita imprescindible en Berlín…

El callejón del Central Kino o el Dead Chicken Alley, es uno de los sitios más impresionantes de Berlín. Se trata de una callejuela perdida en el tiempo, con las paredes llenas de arte urbano, que suelen mudar de piel con el tiempo. Dos de las pinturas que aguardan siempre a sus visitantes son los murales de Anna Frank y la de Otto Weidt, cuya historia recuerda a la de Oskar Schindler.

6 – El Muro de Berlín

La historia moderna cambió un día 9 de noviembre de 1989: el día de la caída del muro de Berlín. Un consejo que siempre doy antes de visitar Berlín, es investigar un poco sobre la creación, los largos años de separación entre dos pueblos y el derrocamiento de más de 40 kilómetros de muro, rodeando la Berlín Oeste.

Aunque en varios puntos se pueden ver trozos, la parte más conocida es el East Side Gallery. A las orillas del Río Spree se encuentra más de 1 kilómetro de hormigón, transformado en una galería de arte, con diferentes mensajes, que antiguamente componía una de las estructuras que separaban dos pueblos.

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En muchos puntos de la ciudad también se puede ver en el suelo, una alineación de ladrillos, que recuerda por donde pasaba semejante estructura. El muro no se componía solo de una línea de hormigón, si no era una estructura de varios muros, alambres y torreones de vigilancia. Por ejemplo, en todos esos años, la Puerta de Brandenburgo quedó entre muros, sin que nadie pudiera penetrarlas.

Para conocer mejor la historia, uno se puede documentar en el Museo del Muro en Checkpoint Charlie, donde fue uno de los puntos calientes de la frontera. Hoy en día, no deja de ser el típico sitio turístico rodeado de cafeterías de famosas marcas.

7 – Edificio del Reichstag

Muy cerca de la Puerta de Brandenburgo se encuentra otro de los iconos de Berlín. Es uno de los edificios emblemáticos de la ciudad y su forma actual, diseñada en parte por Norman Foster, mezcla el pasado con el futuro. La cúpula del edificio es una de las típicas atracciones que se suelen visitar en Berlín. Ver su interior, mientras el Parlamento sigue en funcionamiento, es una actividad que se debe reservar con una antelación de cerca de un mes.

Si ha llegado esta información demasiado tarde, siempre puedes rodear el edificio, disfrutar de las orillas del Spree o introducirte en el bosque.

8 – Tiergarten

El Tiergarten (o jardín de los animales) se suele confundir con un zoo: primero porque cerca está el zoo de Berlín (poco interés tenemos en él) y al este de Berlín, hay otro zoológico llamado el Tierpark. El Tiergarten es el principal pulmón de la ciudad y es de los parques más grandes que tiene la capital alemana. Salvo en invierno, suele ser un lugar de encuentro, de pícnic, para hacer actividades o para aislarse del ruido de las sirenas de los coches.

En el centro de este se erige la Siegessäule o la Columna de la Victoria, de las que se tiene unas vistas espectaculares de Berlín. Aunque es de pago y sin duda no tan caras como las de la Torre de Televisión, esta vez no hay ascensor, así que toca subir escalones.

9 – Kurfürstendamm

Esta calle con nombre impronunciable era la avenida principal de la Berlín, encerrada en muros, donde se encontraban las principales tiendas. Así lo representa una de las series más famosas alemanas: Kudamm, que es también el nombre con la que la conocen todos los Berlineses.

Uno de los monumentos más conocidos de Berlín es la Iglesia al recuerdo de Kaiser Wilhelm, cuya planta sirve como mini museo, recordando lo que fueron estas ruinas, devastadas por las bombas de los Aliados.

Muy cerca está también el KaDeWe, uno de los centros comerciales más famosos de Berlín, que puede recordar al Harrods de Londres.

10 – Tempelhof

Como dijimos anteriormente, en la época del Muro, Berlín Oeste se encontraba encerrada con dos únicas salidas: una de ellas era en avión. Desde el Aeropuerto de Tempelhof despegó el último en los años 80. Actualmente por sus pistas de aterrizaje no circulan aviones, sino Berlineses y turistas en patines, bicicletas, andando e incluso haciendo Windskater.

Hoy en día es uno de los lugares de encuentro de todos los berlineses, donde se puede ver gente haciendo pícnic, algunos jugando al Rugby, otros al Criquet o simplemente paseando y observando los pájaros que aterrizan en las laderas. Tempelhof es uno de esos lugares únicos. A decir verdad, no recuerdo en ninguna ciudad encontrar un aeropuerto abandonado convertido en lugar de ocio. En el año 2020 se votó, incluso, que Tempelhof se quedara tal y como está, ya que se pensó en construir viviendas sobre él. Al final, por referéndum, la idea no fue a más, en una ciudad con tanta falta de vivienda.

Tempelhof

Berlín es una ciudad que no se puede conocer a fondo en pocos días, pero espero que esta lista sirva de esbozo, para visitar y conocer mejor, la cultura viva de la capital alemana.

AUSCHWITZ, un imprescindible en Polonia

AUSCHWITZ, un imprescindible en Polonia

Auschwitz no fue un campo de concentración cualquiera. Para nosotros amantes de la historia y no menos, de la Segunda Guerra Mundial, era un término que nos sonaba bastante familiar. Hemos visitado el Campo de concentración Nazi de Dachau cerca de Munich y Sachsenhausen cerca de Berlin, pero ninguno nos era tan familiar como Auschwitz. Exitosas películas como La Lista de Schindler de Steven Spielberg o El Pianista de Roman Polanski han tratado el horror que contenía. Nombres propios como Josef Mengele, Heinrich Himmler o Rudolf Höss están repetidos una y otra vez en la novela histórica. Es aquí, a 40 km aproximadamente de Cracovia, donde aún permanece el recuerdo.

¿Cómo llegar?

Desde Cracovia, las ofertas de la excursión al campo eran variadas y con precios muy aceptables. Con ellas en la mayoría de los casos venía incluido el transporte. Visitar el Campo con un guía turístico o en un free tour es altamente recomendable. Sin embargo, tendemos a buscarnos la vida y a organizarnos a nuestra manera. Si eres como nosotros, ahí va la forma:

Desde la estación de bus de Cracovia parte una línea hasta la entrada de Auschwitz. Hay que tener en cuenta, que el destino en el letrero no será el campo, sino el vecino pueblo de Oswiecim.

La estación de bus de Cracovia se encuentra al norte de la zona antigua de la ciudad, a 5 minutos andando de la Barbacana. Para llegar allí, hay que entrar en el centro comercial Galeri Krakowka, donde también se llega a la estación de tren Glowny y seguir los carteles señalizados. Al llegar al final, podrás observar que consta de dos pisos. En el inferior se encuentra la ventanilla para comprar los tickets y en nuestro caso, el bus salió del superior. También es posible comprarlo directamente al conductor.

El trayecto dura aproximadamente una hora y media y hace unas pocas paradas. El bus de vuelta se coge en el mismo sitio donde te dejaron y se compra el ticket al conductor también.

¿Cómo hago para entrar?

Ok. Estas delante del campo de concentración más famoso de la historia. Sin embargo no vislumbras los barracones de madera ni la famosa entrada del tren. En efecto, estás delante de Bikernau I. Auschwitz está compuesta por varias instalaciones. En Bikernau I encontrarás barracones casi intactos debido al enladrillado de sus paredes. En cada uno hay un pequeño museo. Desde cientos y cientos de objetos amontonados como maletas, hasta utensilios de cocina que les eran retirados bajo engaño a los prisioneros.

Para entrar deberás reservar con antelación según la fecha y aquí suelen surgir problemas. Depende de la época del año varía los horarios, por lo que la confusión es alta según se mire en diferentes webs o foros. La web para reservar es http://visit.auschwitz.org/ y solo se encuentra en inglés o en polaco. Al pulsar en Reservation, cliquea en Visit for Individuals y elige la fecha.

A día de hoy, la entrada a Auschwitz sigue siendo gratuita. Simplemente elegir cualquier hora que tenga la opción de “Tour for individuals without an educator”. La entrada se enviará a tu email, después de haber rellenado los datos. Aunque esta sea gratis, es imprescindible la documentación para entrar, ya que esta opción tiene un límite de visitantes y tienes que estar registrado. Mi consejo es que pongas un email que no sea Hotmail debido a que nos dio problemas y no en gmail.

En la época veraniega, la entrada gratuita a Auschwitz sin guía es de 8:00-10:00 o de 15:00-20:00. El resto de horarios para visitarlo está reservado a visitas guiadas.

¿Y cómo llegar a Birkenau II?

Hay una conexión gratuita entre un campo de concentración y otro. En el mismo sitio donde aparca el bus, al lado de un puesto de comida, parte cada 20 minutos un bus negro gratuito. En 15 minutos te encontrarás frente a la famosa imagen de la entrada del tren. Aquí se accede directamente y no requiere comprar la entrada.

Consejos:

-No existen audio-guías en Auschwitz como sí ocurría en el campo de concentración de Dachau o Sachsenhausen. Es bastante aconsejable recorrer con una visita guiada ya que se pierden historias cuando uno va sin nada. En nuestro caso, no la reservamos y caminábamos leyendo una pequeña guía que compramos dentro de Birkenau I. Pero aun así, perdimos historias que luego estudiamos ya en casa. De vez en cuando solemos hacer FreeTours y este sería uno muy recomendable.

-Antes de entrar en Birkenau I, hay una taquilla para dejar las maletas. Tendrás que dejar las cosas sí o sí allí, por un precio económico. Solo se puede entrar con un equipaje máximo de 30x20x10cm.

-Hay baños tanto en un campo como en el otro, aunque como es común en Polonia, son de pago. En Birkenau I, el espectáculo de la entrada del baño es sorprendente. Una cola enorme que lleva al piso bajo donde cobran dos zlotys para uno quedarse a gusto. Un negocio redondo.

ATENAS vegano: Guía de la capital griega

ATENAS vegano: Guía de la capital griega

Atenas es un museo al aire libre y un lugar obligatorio que visitar en Grecia. La capital no es solo la ciudad actual más importante del país, sino que fue uno de los puntos históricos más importantes de Europa durante siglos. Aún quedan vestigios de ese pasado. El ya conocido Partenón de Atenas o el Templo de Zeus, son solo algunos de los cientos restos arqueológicos que bañan la ciudad, como lo hace el Mediterráneo junto a su puerto.

Si ya hablamos sobre los lugares que visitar en Atenas en este post, esta vez contaremos lo que debes saber antes de organizarse en la capital helénica. Bienvenidos a Atenas:

1. ¿Cómo llegar a Atenas?

El Aeropuerto Internacional de Atenas se encuentra a las exteriores de la ciudad y es el punto de entrada de la mayoría del turismo. Además de decenas de compañías que conectan con Europa y otras partes del mundo, suele ser utilizado por viajeros que se mueven entre otros puntos de Grecia como las islas del Egeo.

Además de los cruceros que llegan al Puerto de El Pireo, también a las afueras de la ciudad, hay una red de Ferrys con los que se pueden llegar a otras islas como son Miconos, Santorini, Milos, etc. Además de el Pireo en la costa sur, se encuentra en la costa Este el puerto de Rafina, que es una alternativa para llegar por ejemplo a Miconos.

Miconos

La isla que no duerme. ¿Qué visitar o dónde comer? En este post hablamos más sobre Miconos.

Además de en coche, se puede llegar en tren. Una de las rutas más importantes es la que conecta las dos ciudades más importantes de Grecia en al menos cuatro horas: Atenas y Salónica. La estación central de tren en Atenas se encuentra muy céntrico y se puede ir caminando hasta el centro sin problemas.

2. ¿Cómo moverse por la ciudad?

Hay 3 líneas de metro que son las que principalmente usamos los viajeros. La línea Roja es la que conecta con la entrada al complejo de la Acrópolis, la línea Verde termina en el puerto de El Pireo y la línea Azul finaliza en el Aeropuerto. Las principales estaciones son las de Omonia, Monastiraki y Sintagma.

Aunque la ciudad sea gigantesca, a los principales puntos de interés se puede llegar andando. De día sin ningún problema. De noche evitaría ciertas zonas.

3. ¿Es inseguro Atenas?

Seguramente no más que otras capitales europeas. Hay que tener en cuenta que es una ciudad que recibe cada día miles de turistas, por lo que pequeños hurtos ya sea en dirección al Aeropuerto o en puntos muy turísticos pueden ser habituales. Simplemente con llevar las pertenencias aseguradas es suficiente para evitar a carteristas. Como en cualquier otro punto de Europa.

Atenas tiene una fama de insegura y peligrosa. Y esto viene dado principalmente por la zona de Omonia y Metaxourghio, donde curiosamente se encuentran muchos de las compañías de hoteles. Ninguno de estos dos puntos tiene interés alguno, pero al tener tantos hoteles y estar en medio de la ciudad, da la sensación de que puede ser una ciudad peligrosa.

Estas tortugas no advierten peligro alguno

Y aunque no piense igual, si que recomendaría encarecidamente no pasear de noche por estas zonas. Es muy fácil ver tráfico de droga y además son calles poco iluminadas. Si tu hotel está en esta zona y vuelves de noche de fiesta, mejor en taxi.

4. ¿Dónde comer en Atenas?

Como cualquier otra ciudad grande de Europa, es muy fácil descubrir sitios veganos o sitios con posibilidades veganas. Al ser una zona tradicionalmente mediterránea, muchos productos tendrán como base aceite de oliva y no otras grasas provenientes de animal. Recuerda, dile a Happycow que busque y algo encontrarás.

Uno de los restaurantes que recomiendo encarecidamente por varias razones es el Veganaki. Principalmente esta muy céntrico, muy cerca del Templo de Zeus y a poco andando del Acrópolis. Segundo son sus precios, nada desorbitados. Y lo más importante, una carta amplia de platos veganos que no son todo falafels. Es quizás de uno de los restaurantes veganos que más hemos disfrutado en nuestros viajes y nos quedamos con las ganas de probar sus desayunos.

Soutzokakia y el mítico Frappe en Veganaki, motivos para volver a Atenas

En la zona de Exarchia, unos de los barrios de moda de Atenas, se encuentran más de un restaurante vegano. Nosotros probamos Mama Tierra y aunque más caro que el anterior, lo que comimos fue todo un espectáculo. Irse de aquí y no comerse una Mousaka: delito.

Y muy céntrico, en el barrio de Monastiraki, se encuentra el Vegan Beat, un pequeño local perfecto para recargar pilas, comerte una de sus hamburguesas o rolls, un zumo y a seguir investigando la ciudad.

Estas son solo de las tres opciones, de las tantas que hay en Atenas. Sin embargo también es sencillo encontrar algo vegano entre cualquier restáurate.

Para los amantes del café, no olvides el Frappe, casi la bebida insignia del país.

5. ¿Cuánto tiempo dedicarle a la ciudad?

Atenas tiene una fama de fea, sucia y peligrosa, de las que muchos dicen que es suficiente pasar máximo 3 días. Muchos de los viajeros la enlazan con las típicas islas griegas como son Miconos o Santorini.

No solo hay columnas en Atenas

En la semana que pasamos en Atenas pudimos descubrir bastante de la ciudad, ya sea sus restos arqueológicos como sus barrios. La capital mezcla lo antiguo con barrios con arte moderno. Además de varios museos, la ciudad es enorme, por lo que siempre habrá algo que hacer.

9 Sitios que visitar en Atenas

Sin embargo si se va con poco tiempo, con tres días es suficiente para llevarte una idea y poder visitar los sitios más conocidos. Visitarla en solo dos días me parece ir rápido y corriendo.

9 Sitios de Atenas que tienes que visitar

9 Sitios de Atenas que tienes que visitar

Cuando uno pisa Atenas, sabe que bajo sus pies están enterradas miles de historias que hoy en día quedan guardadas entre páginas de libros. Visitar la capital de Grecia significa adentrarse en siglos de acontecimientos, desde Platón hasta el crudo presente con la crisis financiera que ha azotado el país helénico. Bienvenidos a Atenas, puerta de Grecia entre el pasado y el presente.

Aunque Atenas es un museo al aire libre con antiquísimos monumentos, muchos turistas la tachan de una ciudad fea o decepcionante. O al menos es lo que pude comprobar cuando buscaba información sobre ella. Comentarios como dedicarle un «dos días y huye» invadían los foros de viajes. Como no soy de hacer mucho caso a los otros viajeros y prefiero vivir mis propias experiencias, dediqué casi una semana a la capital de Grecia e intenté obtener información de los propios atenienses o personas que allí vivieron durante un tiempo. ¿Mereció la pena? Más aquí.

1. Acrópolis

La Acrópolis y su Partenón ya es conocida por todos. Columnas y más columnas sobre una montaña en medio de la ciudad. He de decir que salí de allí con una sensación muy positiva, ya que pensaba que iba a ser el típico sitio turístico sobrevalorado. El Partenón es visible desde varios puntos de la ciudad: ya sea desde las alturas, como son las vistas desde el Monte Licabeto, o desde la base en la Plaza Monastiraki. Es el emblema de la ciudad pero, sin embargo, no es todo lo que compone la Acrópolis.

Acrópolis significa ciudad alta. Es decir, una zona elevada que servía como punto defensivo y a la vez como lugar de culto. Además del Partenón se encuentra el Teatro de Dionisio, que fue uno de los teatros más grandes de la Antigua Grecia o el mejor conservado, el Odeón de Herodes Ático. Entre estos, siempre encontrarás algo más que ver, acompañado de información extra, ya sea en carteles o en formato audioguía, que es altamente recomendable.

Más arriba se encuentra el Templo de Atenea Nike (ya sabes de donde sale la famosa marca), justo antes de entrar a la cúspide, donde además del Partenón, se mantiene en pie aún el Templo de Erecteón, bien erguido gracias a las Caríatides, columnas en forma de mujer.

El precio de la entrada es de 20€ pero existe un ticket combinado que cuesta 30€ que es valido durante 5 días y te permite la entrada también a: Agora Romana, Agora Antigua, Biblioteca de Adriano, Templo de Zeus, Restos del Liceo y Kerameikos. Los meses de invierno el ticket es más económico.

La visita a la estructura de la Acrópolis lleva mínimo una mañana entera, seas fan o no de la historia helénica. Sin embargo, antes de dedicarte a ella, recomiendo encarecidamente pasar por…

2. Museo de la Acrópolis

Depende del viajero al que preguntes, te recomendará visitar museos o no. Un museo es un concentrado de una ciudad y creo que elegir bien según los gustos y la duración de la visita, es tan importante como saber donde hospedarse.

Atenas tiene una variedad enorme de museos: desde el Museo Arqueológico Nacional hasta el de automóviles. No obstante, el de la Acrópolis es indispensable por varias razones. Muchas de las estructuras que conciernen a esta «ciudad alta» son ruinas, columnas en medio de la nada o piedras que a la vista no se diferencian unas de otras. A no ser que seas un experto en historia o arquitectura de la Grecia Antigua, será complicado que disfrutes de verdad de lo expuesto.

El Museo de la Acrópolis explica muy bien qué es y qué hubo en los distintos tramos. Es como un ejercicio de preparación para poder imaginarte en medio del pasado, cuando correteas entre ruinas.

Puedes dedicarle una mañana y el resto del día a la misma Acrópolis. Yo como viajo a lo slow travel dediqué una mañana al museo y después a disfrutar de la ciudad y al día siguiente a la Acrópolis. Los precios rondan entre los 5-10 € dependiendo de la temporada.

3. Templo de Zeus

No lejos de la Acrópolis, junto al Arco de Adriano, se encuentra lo que en su día fue uno de los templos más grandes de la Antigua Grecia. En la actualidad sobre esta explanada se conservan partes de su red de columnas.

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¿Hambre? Muy cerca del Templo de Zeus se encuentra el restaurante vegano Veganaki, uno de los restaurantes veganos que más he disfrutado. Una carta amplia, precios decentes y la comida un espectáculo. Más en este Post sobre Atenas.

4. Ágora de Atenas

El Ágora de Atenas o el Ágora Antigua fue uno de los centros religiosos de la ciudad. Es de esos lugares a los que merece la pena venir algo documentado antes. Salvo el Templo de Hefesto, lo demás vienen siendo muchas ruinas, que sin una explicación anterior, quedan como simples piedras, para los que no sean expertos. Igual que con la Acrópolis, sería recomendable visitar su museo primero.

5. Monte Licabeto

Desde lo alto de esta colina se encuentran las mejores vistas de la Acrópolis, sin desmerecer la colina de Filopappou al sur. Aunque el Monte Licabeto está un poco más lejos, el ambiente al atardecer y la caminata, aunque empinada, hace que sea un sitio muy agradable de visitar. Allí se encuentra la Iglesia de San Jorge donde se hace cada día el cambio de bandera. Indispensable ir un buen rato antes del atardecer o amanecer para encontrar un sitio desde donde vislumbrar no solo la ciudad alta, sino toda Atenas hasta el mar que bañan las costas del Pireo.

La cuesta tiene lo suyo y no hay sitios donde esconderse del sol, así que te recomiendo agüita y paciencia.

6. Barrio de Monastiraki

Es el barrio que se encuentra entre la Acrópolis y la Plaza Omonia, donde suelen estar muchos de los hoteles y de la que hablamos más en este otro post. Este barrio es el auténtico centro neurálgico de Atenas. Multitud de tiendas de marcas famosas comparten sitio con lugares de interes desde la Plaza Monastiraki hasta la Plaza Syntagma, recorriendo la calle Ermou y topándose con la iglesia bizantina Panagia Kapnikarea.

7. Barrio de Plaka

Es quizás el barrio que más me gustó de Atenas. Muy cerca de Monastiraki, te puedes perder entre sus calles tradicionales con pequeñas tiendas o boutiques. Entre esquina y esquina, no olvides mirar para arriba. Allí se encuentra observándonos desde la altura el Partenón.

Las calles principales están plagadas de tiendas de souvenirs y restaurantes con menús turísticos. Si te alejas del bullicio, podrás disfrutar de un entramado de calles antiguas, que guardan aún el encanto de la Atenas de los años 70, recordando un poco al barrio de Trastevere en Roma.

8. Jardín Nacional de Atenas

Es el pulmoncito del centro de la ciudad. No es ni el Retiro de Madrid, ni el Tiergarten de Berlin ni Hyde Park en Londres, pero tiene su encanto. Una parte por desgracia está montado como un zoo al aire libre, pero es un buen sitio para ocultarse del sol y disfrutar de rincones más tranquilos de la ciudad.

9. Estadio Panatenáico

Según como lo mires, o es una explanada bien larga con gradas de marmol o es como viajar al pasado (muchas veces gracias al cine) e imaginarse en medio de las hordas de aficionados viendo los juegos. Casi justo al lado del Jardín Nacional, merece una visita.

¿Quieres saber más de Atenas? En este Post tienes más información de la capital griega.

MICONOS: la isla que no duerme

MICONOS: la isla que no duerme

Playas de arena fina bañadas por aguas turquesas. Casas blancas con puertas y ventanas azules. Brisas que se cuelan entre aspas de molinos. Uno puede llegar a pensar que se encuentra en Lanzarote o en Ibiza. Pero más allá de nuestras costas del Mediterraneo, entre las aguas del mar Egeo se encuentra la isla de Miconos, una de las estrellas turísticas de Grecia.

Molinos en Miconos
Los molinos en Miconos Town

– ¡Tierra trágame y escúpeme en una isla griega!

Y ¡pum! De golpe en Miconos, rodeados de tantos y tantos que rezaron la misma plegaria.

Miconos es quizás, junto con Santorini, una de las islas más visitadas verano tras verano de Grecia. Sin embargo su estampa tan idílica de relax viene de la mano de un turismo de ocio nocturno. No solo las discotecas o bares nocturnos se encuentran en la capital, sino en varias zonas hoteleras. Famosas son por ejemplo las fiestas del Scandinavian Bar, Tropicana Beach, Superparadise, etc.

Para nosotros Miconos sin embargo tiene otro significado. En el año 2020, metidos en la voragime del Covid-19, pudimos disfrutar de una isla diferente, una isla que quizás solo los antiguos viajeros pudieron ver. Su capital vacia permitia perderse en sus laberinticos estrechos callejones sin toparse con nadie, salvo sus gatos o sus propios habitantes. Playas vacias donde vislumbrar en silencio el atardecer. Por lo tanto la Miconos que pudimos ver, es seguramente algo que solo existió en un breve tiempo de la historia.

¿Qué ver en Miconos?

Calles de Miconos

El simbolo principical de la isla son los molinos, que se pueden encontrar en varios puntos de la isla. Los mas llamativos se encuentran juntos en la capital, Chora (Mykonos Town). En mi opinion, sin contar con las playas, lo que más imponente me pareció de la isla fue su capital. Sus callejones, que debido a su envergadura, no permiten pasar coches en la mayoria de los casos, crea un laberinto de color blanco, por el que perderse con gusto y descubrir nuevos rincones. Y cuando uno encuentra el mar, aparece Little Venice, cuyas casas se rinden al mar Egeo.

Una de las visitas que no pudimos hacer debido a la situación, era la isla de Delos, no muy lejos de Miconos y que nos ha sido recomendada debido a su patrimonio histórico.

¿Cómo llegar a Miconos?

Principalmente por aire. Aunque sorprende que una isla tan pequeña tenga un aeropuerto, con tantas conexiones internacionales, principalmente con paises como Alemania o Inglaterra. Los ATR de hélices también suelen conectar la isla con Atenas en aproximadamente una hora.

¿Cómo moverse en Miconos?

Tanto en el aeropuerto como en el centro es fácil encontrar un alquiler de coches, pero lo que suele ser habitual son ciclomotores o quads. Aunque en España se pueda conducir con el permiso B pequeños ciclomotores, no siempre es así en Europa. Por lo tanto, probablemente solo puedas obtener un quad, aunque depende donde se pregunte.

No considero un lugar ideal para la bicicleta. Muchas cuestas, carreteras estrechas, viento y turistas haciendo rallies.

¿Dónde comer en Miconos siendo vegano?

Desgraciadamente los pequeños mercados de la ciudad serán tus mejores aliados. Ni encontramos en Happycow ni descubrimos entre sus esquinas algún restaurante o bar que sirivieran, aunque sea una variedad vegana sin contar con una básica ensalada. Esto siempre sorprende pensando en un destino del mediterráneo, pero ya veniamos aprendidos de Croacia.

La única opción que aparece actualmente en la vaca morada es el Koukoumi Hotel, que se encuentra en el centro de la isla, algo alejado del centro. Se trata de un hotel y spa con restaurante vegano, que tiene buenas opiniones.

Para vegetarianos si que vimos variedades de Gyros (parecido al kebab) o Souvlaki.

Atardecer en Miconos
Atardecer en Miconos

¿Merece la pena Miconos?

Pues depende de lo que se busque. Salvo la capital, que es un espectaculo, sobre todo cuando no mueve tanto turismo, no pude ver nada que me impresionara tanto, que no pudiera tener alguna que otra isla menos visitada en Grecia. Ya de por si en Atenas me fueron recomendadas otras islas, fuera de Santorini y Miconos.

La temporada de verano es la que más turistas atrae. Si el plan es fiesta y playa, sin duda es el momento. Las discotecas y la vida nocturna suelen tener una corta temporada de tres meses. Si por el contrario, prefieres de disfrutar del relax de la isla, antes del verano y despues de él, cuando aún las temperaturas son agradables, serían el momento ideal.

BAD WILDBAD, en el corazón de la Selva Negra

BAD WILDBAD, en el corazón de la Selva Negra

Uno de los pueblos más conocidos del norte de la Selva Negra para los alemanes es Bad Wildbad. Sus reclamos son principalmente dos: sus aguas termales y su zona de montaña de Sommerberg (montaña de verano). Sin embargo, encontrar información en español sobre este lugar en internet es un pelín difícil. La mayoría de los viajeros se dejan engatusar por los baños y el lujo de Baden-Baden, que es uno de los top que encontrarás en cada guía de viaje. No obstante, Bad Wildbad no tiene nada que envidiarla.

El Cine de Bad Wildbad

¿Cómo llegar a Bad Wildbad?

A pocos kilómetros, al sur de la ciudad de Pforzheim (una de las ciudades más feas de toda Alemania) se encuentra entre montañas Bad Wildbad. Llegar allí es muy fácil, ya sea en coche, bicicleta o transporte público. Y es que una de las vías de S-Bahn (tren de cercanías) que sale de Pforzheim finaliza directamente allí, tardando aproximadamente 30 minutos de una punta a otra. El S-Bahn es muy cómodo de usar y se puede comprar el billete tanto en el mismo vagón, en la parada o por internet con la app o el website de Deutsche Bahn, que también está en español. Keine Sorge!

Es un pueblo alargado, pero muy pequeño, por lo que dentro de él, la mejor opción es ir a pie. También se puede subir andando (1:30 aprox.) a las montañas donde se encuentran las mejores vistas por un camino en zigzag. Otra alternativa es coger el Sommerberg Bahn, un funicular que conecta con la cumbre en menos de 10 minutos. Nosotros subimos en él y bajamos a pie, ya que la ruta de subida/bajada no era de gran interés. El billete de subida cuesta 4 €.

Las Termas

Como dijimos, uno de los reclamos turísticos son sus termas. Y hay dos que se ven anunciadas desde kilómetros: Palais Thermal y el Vitas Therme. Ambas se encuentran a pocos metros una de otra. Nosotros probamos las dos y aún dudamos con cuál nos quedamos.

Palais Thermal gana quizás por el ambiente. Es un complejo de dos pisos con diferentes salas de baños con una estética muy cuidada. Una de las cosas típicas de los alemanes es bañarse desnudos y no hay zonas según género, como suele ser en los Onsen de Japón. Para los más pudorosos también se puede entrar en traje de baño. El precio por 3 horas es de 15,50 € de lunes a viernes y 17 € Fines de Semana o Festivos. Por un plus también se puede dar uso a las Saunas. El día completo serían 22 € por persona. Sin embargo, si entras a partir de las 18:00 (cierran a las 21:00) suele haber descuentos. Recuerda que a esa hora los germanos están ya cenando.

Vital Therma no tiene tanto encanto como el Palais, pero es más económico. Consta de saunas, una piscina exterior y una piscina interior. Aquí si que se permite el desnudo e incluso había niños a partir de 6 años. El precio de 3 horas es de 10,50 € y del día completo 13 €. Nosotros lo disfrutamos en verano con los pinares rodeándonos, pero las imágenes que vimos invernales en la piscina exterior con la nieve nos encantaron.

Sommerberg

Bad Wildbad se encuentra entre dos laderas repletas de árboles, la típica imagen de la Selva Negra. Y es quizás este pueblo famoso por la forma en que se puede vislumbrar este paisaje. Ya en la cumbre, hay dos maneras de ver los pinares como lo haría un ave desde las alturas.

El Baumwipfelpfad (la ruta de la cima del árbol) es un coloso en medio del bosque por el que se puede subir y ver el paisaje por encima de lo que tapan las ramas de los árboles. No es el único que se encuentra en Alemania, pero sí en la Selva Negra. El sitio es genial para familias con niños. En su exterior se encuentra un parque de juegos enorme y en el camino se encuentra diferente material (solo en alemán) sobre la fauna y la flora del paisaje.

Allí pudimos ver la ardilla de cerca que vino a comer (o a robar) en una casa de pájaros, aunque no es lo común. La entrada cuesta 11 €. Si no le apetece bajar lo andado, se puede deslizar por un tobogán cerrado, pero para ello se tiene que pagar 2 € más.

Ardillas en Bad WIldbad

Wildline en Bad WIldbad

El Wildline es un puente colgante no apto para personas con vértigo. Sobre él, se puede ver las puntas de los árboles desde arriba. Este se encuentra cerrado cuando hay vientos fuertes, y es que se mueve un poco. El precio es de 9 € y se puede pasar dos veces.

Alemania no es un destino precisamente barato y en esto se puede notar. Si se tiene duda entre uno u otro, me decantaría por el Wildline.

Además, en Sommerberg se practica diferentes deportes. Hay rutas de bicicleta de montaña, parapente y otras actividades. Pero la principal es sin duda el senderismo, Y es que la zona se anuncia como Wander Paradise: es decir, el paraíso del senderismo.

¿Que hacer en Bad Wildbad pueblo?

Pues no mucho. Como dijimos, se trata de un pueblo pequeño. El edificio más importante es el Kiwi Kino, un cine abierto también a diferentes exposiciones. Algo que nos pareció muy curioso es la calle principal, por donde pasa entre mesas de restaurante el S-Bahn, que no deja hueco casi a los viandantes.

La última parada, Bad Wildbad Kurpark, conecta directamente con una zona verde ideal para tomar un paseo relajado. Por esta zona hay pistas de tenis, rutas para hacer en bicicleta o simplemente relajarse tomando el sol. De vez en cuando también se dejan ver algunos gatos, diferentes aves e incluso ardillas.

¿Es Bad Wildbad veganfriendly?

En general, salvo excepciones como Friburgo, la Selva Negra no suele ser un destino veganfriendly. Al menos en Happycow no hay ni un solo sitio vegano o vegetariano. Algún restaurante como el Wildbader Hof en la calle principal tiene un plato vegano y dos vegetarianos.

Nosotros comimos en la Pizzería Filippo, también en la calle principal, pizzas sin queso de verduras y se notaba que había mano italiana detrás.

Nosotros nos quedamos en los apartamentos Wildbadferien, que eran de los más económicos en Booking y con cocina. Esto último nos pareció un indispensable, porque en el centro de Bad Wildbad hay tanto un Lidl como un Edeka, por lo que hicimos las comidas directamente en el apartamento.

Al hospedarse en Bad Wildbad, recibes una tarjeta de cliente con descuentos, por ejemplo en las atracciones de Sommerberg o en las termas, por lo que merece la pena quedarse a pasar al menos una noche.

¿Merece la pena visitarlo?

Bad Wildbad es como un trocito concentrado de toda la Selva Negra, por lo que creo que es un sitio ideal que visitar cuando se tiene por ejemplo poco tiempo. E incluso si se trata de un viaje largo, reservar dos o tres días para esta zona es una buena idea. Puedes disfrutar tanto del relax de las termas como de los paseos en la naturaleza, además de practicar deporte, ya sea de verano o invierno.

Es un lugar que se puede adaptar perfectamente a una escapada desde Stuttgart. ¿Has pensado un viaje visitando la ciudad del motor y quieres unos días de relax? Bad Wildbad es una opción excelente.

El pueblo está adaptado mucho al turista, por lo que pensamos que las atracciones no son nada baratas ni tiene la belleza de otros pueblos de la Selva Negra, pero aun así, merece mucho la pena.