El día que viajamos por primera vez a Istria en Croacia fue sorprendente. Cuando preguntamos a nuestros conocidos españoles, si habían visitado el país, muchos respondían con una negativa. Y es que, para qué ir a Croacia, famoso por sus costas, si tenemos unas playas tan bonitas como las de Fuerteventura, Formentera o la Playa de los Alemanes en Tarifa. Otra historia fue, cuando preguntamos a los mismos germanos que en su día conquistaron esas playas. Aunque Alemania tiene al norte un poquito de costa, es preguntarles por Mallorca, Túnez o Croacia y te responden con un contundente: natürlich.
A día de hoy escuchar el alemán en baretos de la costa de Croacia es simple. No tanto el español. Al menos en la Península de Istria, que se encuentra al oeste del país. El Hallo se mezclaba con el Bok (hola en croata). Sin embargo la arquitectura de esta zona recuerda a otro idioma. Los edificios, las iglesias y sus mercados suenan más a Ciao o Buon Giorno.
La Serenísima República de Venecia fue un estado que duró más de 1000 años y que durante una gran parte de su historia estuvo formada por, naturalmente la ciudad de las góndolas, la mayor parte de la costa de Croacia, de Albania o Grecia. Incluso Chipre perteneció durante casi 100 años a Venecia. No es de extrañar la similitud que tienen ciertos edificios a otros italianos:
¿Qué ver en la Penísnula de Istria?
Pula y su pasado romano
Con apenas 60.000 habitantes, es la ciudad más grande de esta región y la séptima de todo el país. Durante nuestra estancia, fue el campamento base para poder visitar la Península de Istria. Allí se encuentra una de las joyas de la corona. El anfiteatro romano de Pula es el centro arterial de la ciudad. Uno de los símbolos del país, que incluso es la imagen en los billete de 10 Kunas, la moneda croata.
Además en Pula se encuentran otros lugares de interés como son el Templo de Augusto o el Arco de los Sergios, también ambos de origen romano. Y aunque la costa de Pula está ocupada por puertos marítimos o industrias, es fácil encontrar playas idílicas (aunque de piedras) en las cercanías.
Rovinj, la pequeña Venecia:
La joya de la península. Es quizás la imagen más fotografiada de toda la zona. O al menos una décima parte de la ciudad, donde se encuentra el núcleo antiguo con la iglesia de Santa Eufemia coronándola. Su torre de estilo barroco recuerda a las de Venecia y aunque en cada pueblecito de Istria hay una torre parecida, la de Rovinj guarda la tumba de mármol de Santa Eufemia de Calcedonia, adonde peregrinan muchos fieles.
El centro de la ciudad es un lugar increíble para pasear y tirar fotos. Sus calles estrechas y empedradas invitan a perderse, sobre todo en la época no tan turística, cuando suelen haber mas gaviotas de paseo que visitantes. Si eres un amante de la pintura estarás de enhorabuena, porque cada calle tiene un ateiler donde maravillarte.
Bale, el pueblo con más encanto de Istria
Justo a mitad entre Pula y Rovinja, se encuentra el pueblo para mí con más encanto de Istria. Quizás viajamos en la época correcta, cuando no hacía aún calor veraniego y los turistas de sol y playa no habían embarcado. En Bale no nos encontramos absolutamente a nadie.
Calles medievales de película por donde paseaba algún gato despistado, mientras entre el silencio sonaba jazz. El Kamene Price Jazz Bar se ubica en medio de sus calles de piedra. El ambiente, la atmósfera y la música invitaban a pasar la noche allí.
Porec, base turística
Más al norte de Rovinj, se encuentra la ciudad Porec y en ella da la sensación de que aún no se han ido los romanos. Sin embargo han sido sustituidos por multitud de turistas. Y es que allí hay una infinidad de hoteles que en verano llenan sus habitaciones. Desde Porec, al igual que desde Pula, se puede llegar en barco a Venecia, lo que ahorra bordear toda la costa traspasando fronteras (Eslovenia se encuentra entre Italia y Croacia), aunque los precios que vimos eran desorbitados.
Además de sus playas, el lugar más visitado es la Basílica de Santa Eufrasia con sus mosaicos dorados bizantinos. En nuestra humilde opinión, Porec no nos deslumbró y salvo la Basílica, no volveríamos. Parecía más un centro turístico cualquiera, con sus bares sin encanto para tomar copas cerca del mar.
Labin y Rabac, al este de Istria
Otro lugar que nos recomendaron pero del que nos fuimos con una sensación de boca agridulce fue Labin. Su encanto principal es la iglesia de Santa María que con su león alado en la puerta recuerda que por aquí Venecia dominó, sus calles con casas de colores y sus vistas al mar desde las alturas. En el pasado sirvió como zona de defensa ya que se obtiene una gran vista del mar.
Sin embargo donde quizás más disfrutamos fue en Rabac, la zona costera de Labin; y eso que no es un lugar que recomendaría. Fue agradable pasear por su avenida junto a la brisa del mar y ver como los gatos campan a sus anchas. De todas formas, se trata de un lugar principalmente turístico.
¿Cómo llegar a Istria?
El aeropuerto de Pula es la principal entrada a esta zona de Croacia. No es muy grande y nos dimos cuenta nada más aterrizar. La cantidad de vuelos diarios se cuentan con una mano y entre ellos no había ninguna ciudad española. Las principales rutas suelen ser nacionales o ciudades alemanas, de donde suelen venir los turistas en verano.
Curioseando en la web, la mayoría de viajeros vienen de otras zonas. La ruta típica suele conectar Croacia con algún otro país, como son Eslovenia o Bosnia Herzegovina. Aeropuertos cercanos con más vuelos son Trieste en Italia, Rijeka o Zagreb en Croacia.
Nosotros nos movimos en coche, pero nos dió la sensación y por lo que hemos leído, que recorrer Istria en transporte público es un tostón.
¿Es Istria un destino vegan friendly?
Es curioso. Al otro lado del Mar Adriático, en Venecia, nos fue ultra sencillo comer vegano y pensábamos que quizás aquí, que ha bebido tanto de su cultura, iba a ser igual. Desgraciadamente encontrar algo vegano fue una odisea. Ya íbamos advertidos en Happycow donde las opciones brillaban por su ausencia. En Pula, por ejemplo, solo hay locales con opciones veganas que en sus cartas son casi anecdóticas. Una triste ensalada en medio de productos de origen animal.
Incluso en pizzerías o restaurantes más italianos, nos fue complicado encontrar pasta sin huevo o panaderías donde el pan no tuviera mantequilla. Nos resulta singular, que en una región cuyo producto estrella es el aceite de oliva, sea tan difícil encontrar masa de pizza o pan sin mantequilla.
Favorablemente encontramos supermercados en la zona donde nos abastecimos de alimentos e incluso descubrimos especialidades veganas para comer en el momento que no habíamos probado nunca. En Pula nos hospedamos en una casa terrera con cocina, que nos salvó las cenas y desayunos.
La vecina Francia es quizás uno de los destinos que más conocemos los españoles junto con Portugal. Su capital, Paris, los Campos de Lavanda de la Provenza o el Monte de Saint Michel son los típicos lugares franceses que hemos visitado. Sin embargo, hay una cara más desconocida, más frecuentada por turistas alemanes debido a su cercania, que por los hispanohablantes. En el Gran Este se encuentran lugares como Estrasburgo, Alsacia y Metz: la ciudad del dragón.
Metz es la capital de la región de Lorena y una de las joyas francesas que uno no debe perderse si se va a la otra cara de Francia. Aunque no se trata de una ciudad muy grande, cuenta con bastantes atractivos como para establecerse unos pocos días en ella.
¿Qué podemos conocer en Metz?
Su principal belleza naturalmente se centra en el casco central, donde se erige una de las más imponentes iglesias que hemos visto en nuestros viajes. La Catedral de San Esteban (Saint Etienne) es un coloso que por dentro brilla. Da igual la creencia de cada uno: sus enormes vidrieras góticas son un espectaculo visual. Y es que este templo alberga la mayor superficie de vidrieras góticas en toda Europa. Si, en una ciudad que ni se asemeja en tamaño a Paris, Marsella, etc. Y como se ve en la foto, este «bicho» sobresalta por encima de todas las casas colindantes.
Ya sea en la misma catedral, como en las plazas de Metz, encontramos regularmente la figura del Dragón. Se trata del Graoully, un dragón que segun la leyenda vivió en la ciudad y que a día de hoy es el símbolo de Metz.
Al lado de esta se encuentran dos puntos que día tras día se llenan de viandantes. La Plaza de Armas de Metz, donde se encuentra la oficina de turismo de la ciudad; y el mercado cubierto en forma de U, donde compran fruta, verduras y otros enseres los habitantes de la ciudad.
Y si el arte gótico no es tu debilidad, en la iglesia protestante conocida como el Templo Nuevo encontrarás uno de los lugares más fotogenicos y por donde pasear relajadamente. Esta iglesia que es más espectacular sin duda, por fuera que por dentro, se baña en el propio río Mosela, que circula entre la ciudad de Metz hasta juntarse con el Rin en tierras alemanas. Recorriendo sus orillas podrás hacerte una idea de como es la vida en la ciudad, justo para llegar al jardin de la Explanada e introducirte en el meollo de Metz.
El Templo Nuevo de Metz
Las calles de Metz estan llenas de vida: las pequeñas tiendas de ropa conviven con las últimas marcas de moda, con pequeños bares, teatros o ateliers. Y es que Metz tiene en Francia un renombre artístico. Encontrar pequeños estudios de arte, ya sea de pintura, musica o arquitectura es muy sencillo. Y es que en las cercanias de la estacion de tren está uno de los museos con más renombre: el Centro Pompidou, siendo una sucursal del famoso museo parisino y de las instituciones culturales de Francia más grandes.
Antes de salir de la ciudad por el lado oeste, deberás primero cruzar por la Puerta de los Alemanes (Porte des Allemands), una fortificación junto al río Seille y de sus jardines. Es uno de los paseos que más nos gusto de Metz y donde puedes encontrar algunas cervezerias al aire libre en época veraniega. Por esta zona no nos encontramos tantos turistas sino locales haciendo picnic sobre el cesped o charlando junto al río.
Al ser una ciudad no muy grande, se puede visitar todo a pie, por lo que dejaría el coche, la moto o la bicicleta aparcada. Sin embargo llegar por los aire a Metz es quizás más complicado. Aunque hay un aeropuerto entre Metz y Nancy, el que realmente mueve más pasajeros en las cercanias es el de Luxemburgo. Además del gran ducado, en las cercanias de Metz se encuentran ciudades como Nancy o Estrasburgo y algo más al sur, la zona que más turismo mueve por estos lares: la Alsacia francesa.
¿Y si nos entra el hambre?
Al lado de la iglesia de Sainte Segolene, a 10 minutos a pie de la Catedral se encuentra el Delices Veggies, uno de los pocos restaurantes veganos de Metz. Y aunque no haya niguna especialidad de la comida francesa, los platos eran sencillos, economicos y muy ricos. El local no es muy grande, pero por fuera también tiene una terraza con algunas mesas donde disfrutar cuando hay buen tiempo.
Además encontramos en otros restaurantes cartas con opciones veganas o vegetarianas, por lo que no nos costo demasiado sentarnos a comer.
La capital de la antigua Serenísima República de Venecia no deja indiferente a ningún viajero. A día de hoy no he conocido a nadie que haya visitado la ciudad y que vuelva con una opinión negativa. Y si hay queja alguna, todas van en dos direcciones: o es muy caro o está lleno de turistas. Pero hay que recordar que los turistas suelen visitar sitios bellos y que los sitios turísticos son más caros que los no turísticos. No se ha inventado la pólvora.
Sin embargo, a nosotros que como mochileros, no solemos hacer grandes gastos cuando viajamos, no nos pareció una ciudad realmente cara. Su famoso ostentoso café en la Plaza San Marcos no llegó a nuestros paladares. Lo que si llego fue lo que nos ronda por la cabeza cuando pensamos en la gastronomía italiana: helado, pizza y pasta. Y claro que tremenda gastronomía no se basa solo en estos tres manjares. Pero para un vegano, hay muchas cosas que deberemos saltarnos.
1. Pizza per favore
Cómo sobrevivir en Venecia siendo vegano y no morir (de hambre) en el intento. No seas tolete o toleta. Venecia y en general Italia suelen ser lugares que para veganos o vegetarianos es fácil encontrar opciones.
Según la historia, la pizza no es más que una foccacia a la que le añadieron salsa de tomate, mozzarella y albahaca para contentar a la reina italiana Margarita de Saboya y de ahí el nombre de Pizza Margarita, cuyos colores representan la bandera italiana. Es decir, uno de los platos más globalizados es vegetariano. Excluyendo el queso o cambiándolo por queso vegano nos da una riquísima pizza vegana.
Y no es difícil encontrarla. La mayoría de las Pizzerías suelen tener en primera posición de la carta lo que se conoce como Pizza Marinara. Nuestra recomendación es la Pizza al Volo. Se trata de una pequeña pizzería familiar en la Plaza o Campo de Santa Margarita, tan pequeña que no tiene realmente sitio para sentarse. Pero si el tiempo apremia, degustar su Pizza Marinara en la misma plaza viendo la gente pasar (no es una zona realmente turística) no es un mal plan. No fue tan mal plan que hemos repetido varias veces. Aun así seguramente encontrarás varias pizzerías preferidas recorriendo la ciudad de Venecia.
2. Al rico Gelato
Y de postre un helado. La mayoría de los helados basados en frutas no suelen llevar productos de origen animal. Pero más vale preguntar. Igual ocurre con el cucurucho, que no debe tener, pero a veces contiene ingredientes como la mantequilla. En Venecia se encuentra la cadena Gelato di Natura que tienen el típico helado de Amarena, pero hecho con leche de arroz.
3. Al Mercado
En nuestro post de donde comer vegano por el mundo dimos un par de consejos que seguro que te ayudara a montar tu plan.
En una de las vías principales no muy lejos de la estación de tren de Venecia hay un Spar (supermercado) que fue una sorpresa. Es un local pequeño donde puedes encontrar fruta, verdura y sobre todo muchos productos para comer al momento. Por lo que muchos viajeros aprovechan para rellenar maletas. Para nosotros fue un puntazo encontrar muchos productos veganos, sin aceite de palma e incluso alguno con chocolate Fairtrade. Fue ciertamente un asombro, ya que en los supermercados tradicionales donde compramos no suele haber tanta variedad.
Otra opción son los pequeños supermercados. Encontrarás varios por la ciudad en los que comprar algo con lo que matar el hambre.
Nosotros somos principalmente de desayunar y cenar fuerte cuando estamos de viaje, mientras que nuestros almuerzos suelen ser muy ligeros. Por lo tanto, solemos picotear para poder seguir moviéndonos sin que el cuerpo pida una siesta. Si eres muy impaciente, los supermercados del camino apaciguarán el gusanillo
3. Happy Cow
No está de más apuntar varios sitios en el mapa antes de llegar al lugar. Con la página o app de Happy Cow se puede ver una lista de esos lugares donde comer libremente sin estar preguntando todo.
La Tecia Vegana es el único restaurante a día de hoy que sale en esta app en Venecia como total vegano. Allí podrás degustar la gastronomía italiana veganizada como son la lasaña de ragú de seitán o tiramisú. Hay más vida en Italia que las pizzas
La pega del Happycow, como ya comentamos en el post superior, es que muchos locales no quedan incluidos. Es decir, hay lugares donde comer vegano no es complicado aunque Happycow te muestra apenas sitios.
Si hay una ciudad europea que nos deje con la boca abierta tras doblar cada esquina, es sin duda Roma. Museos espectaculares, edificios históricos y mercados repletos de color. Su historia está en cada calle y a pie, es la mejor forma de verla.
Si tu presupuesto es corto, no te preocupes. En Roma hay mucho que hacer gratis. Aquí va una lista de las increíbles cosas que ver en la capital italiana por cero euros:
1 – Rodear el Coliseo: Es quizás el punto más importante del turismo en Roma: una de las 7 Maravillas del Mundo Moderno y la única que se encuentra en Europa. Impresionante a cualquier hora. Si te lo puedes permitir y tienes un mínimo interés por la historia, compra la entrada con la que puedes también ver El Foro Romano y El Palatino.
Aunque la auténtica belleza del Coliseo es verlo por fuera, pagar por ver su interior merece mucho la pena.
2 – Pedir un deseo en la Fontana di Trevi: Paseas en medio de la ciudad, entre estrechos callejones y empiezas a escuchar el tumulto de personas y el agua correr. Y de repente, tras doblar la esquina, revives el baño de Anita Ekberg en La Dolce Vita. Bienvenidos a la fuente más famosa del mundo. Desde el año 2015 en el que se reabrió tras la restauración, se puede observar a Neptuno y compañía con un color blanco impoluto. Un punto romántico de Roma en el que la pasión la estropean las hordas de turistas que rodean la escena, lanzando una moneda para eso de la buena suerte. Pero aqui hablamos de cosas gratuitas.
3 – Perder la mano en la Bocca della Verità: ¿Al final lanzaste la monedita? Pues no te puedes ir de Roma sin otra turisteada. Si lo tuyo son las fotos de postureo, aquí tienes un punto indispensable. Y es que antes que nuestras manos, ya pasaron las de Audrey Hepburn y Gregory Peck en Vacaciones en Roma. Se encuentra en la entrada de la basílica Santa María de Cosmedin al sur de la parte central. Si tu visita a Roma es muy corta como ocurre con los cruceros, no es de obligada visita.
4 – Disfrutar del Panteón de Agripa: Es quizás de los edificios que más nos gustó de Roma. Su fachada es un espectáculo para los ojos. Dentro, el efecto del halo de luz que entra por la ventana superior, llena de magia el edificio casi intacto de la época del Imperio Romano de Adriano. Es de esos lugares por los que volver a Roma de nuevo se hace indispensable en nuestra cartera viajera.
Según a la hora que se visite, el halo de luz estara en un sitio, en otro o no estará. Es decir, es ideal visitarlo en horas de almediodía. Aún así, si el día esta muy nublado, merece la pena recorrer su interior como maravillarse con su exterior.
5 – Respirar en Villa Borguese: Alejarse de la contaminación acústica y contactar con la naturaleza. Nos encantan las zonas verdes de las grandes ciudades. Aunque no sea el parque urbano que más nos guste, el lago del Templo de Esculapio nos pareció un rincón genial al que acercarse.
6 – Sorprenderse en La Plaza de los Caballeros de la Orden de Malta: Al sur del Circo Romano, se encuentra una pequeña plaza alejada del mundano ruido de la ciudad. Pocos turistas se dejan ver visitando el templo, pero sobre todo haciendo una pequeña cola delante de una antigua puerta. ¿Qué hacen? Pues descubrir el secreto de Roma. Y como es secreto, en Viajar Vegan no lo desvelaremos. Mejor descubrirlo allí que investigar por internet.
7 – Pasear por el Giardino degli Aranci: Al lado del punto 6, nos encontramos un pequeño parque donde descansar con unas vistas espectaculares al lado oeste del rio Tiber. Aunque Roma sea una ciudad colapsada por el turismo, en esta zona no se percibe. La suma de los dos sitios es recomendable para los viajeros que dediquen más de tres días a la ciudad. En una mañana puedes dedicar el paseo sin que el tiempo corra en contra. Recordar que muchos de los visitantes vienen de cruceros por el Mediterráneo cuyo objetivo es ver la ciudad en un solo día.
8 – Vivir Trastevere: Este distrito al sur de la ciudad merece la pena recorrerlo tanto de día como de noche. Se trata de un romántico barrio donde disfrutar los domingos del Mercado de Porta Portese, caminar sus calles de aspecto medieval o disfrutar de la gastronomía romana en uno de sus muchos restaurantes. Y es que Trastevere es nuestro barrio preferido de Roma.
9 – Sentirte pequeño en la Plaza de San Pedro: ¿Qué tal cruzar las fronteras de Italia e ir a otro país en una misma mañana? Bienvenidos a la nación más pequeña del mundo: El Vaticano. Uno de los puntos más importantes que visitar seas de la religión que seas. Tras una larga cola podrás entrar también gratis en el templo cristiano más grande del mundo. Aunque haya que pagar, el Museo del Vaticano y sobre todo, subir a la Cúpula, son actividades impresionantes. Esta última además, claustrofóbica, pero por las vistas merece la pena.
Las vistas desde la cúpula es quizas una de las cosas que más disfrutamos en Roma. Sin duda volveriamos a subir otra vez más los cientos de escalones para llegar a ella.
10 – Recorrer El Puente de Sant Angelo: Este puente conecta la que fuese la fortaleza papal con las mediaciones de la Piazza Navona. Con un aspecto similar en miniatura al Puente de Carlos en Praga, las vistas al Castillo del mismo nombre son espectaculares. Cerca podrás disfrutar de los famosos helados italianos (y que mejor sin sufrimiento animal) mientras ojeas como a brochazos, trabajan los pintores callejeros.
Y tras cruzar el puente toca un punto extra pero el más importante:
10+1 – Caminar las calles romanas: Las malas conexiones de metro son debidas a que deben rodear la zona histórica. Roma se hace caminando. Tras cinco días, nuestros pies ya se encontraban inflamados de tanto paseo. Pero es que en cada esquina encontrarás cientos de cosas que te sorprenderán. Al igual que en otras capitales europeas como Londres o Madrid que si puedes disfrutarlas gracias al transporte público, en Roma te recomiendo que los dejes de lado. Y es que ¡Roma se anda!
Se podría hacer una lista de cien sitios más que ver gratis en Roma: La Piazza Spagna, la Piazza Navona, los museos cuando son a puertas abiertas (donde casi no se puede respirar), etc. Pero quizás, estos sean los diez puntos más importantes para nosotros.
Y a ti ¿Cuál es el punto que más te gusta y cuál crees que falta?
Entre la Selva Negra y la bella región francesa de Alsacia se encuentra la ciudad mas verde de toda Alemania: Friburgo de Brisgovia o Freiburg en Alemán, la ciudad libre. Se trata de una de las ciudades con mas encanto de toda Alemania y eso que no es tan visitada como tras como Berlin, Munich o Hamburgo. Suizas uno de los motivos sea comparado con las ciudades nombradas, es que Friburgo no posee realmente un propio aeropuerto, sino un aeropuerto que junta Basilea (Suiza), Mulhouse (Francia) y la propia Friburgo (Alemania).
Con aprox 240000 habitantes la capital de la Selva Negra recibe fama de ciudad universitaria y eso hace que sus calles gocen de juventud y vida. Pequeños comercios, bares y cafeterías alimentan las arterias de la ciudad , que posee una superficie importante de calles sin coches. Ese es uno de los motivos por la que se considera como la capital ecológica de Alemania.
Y esto también se nota en sus menús, en sus restaurantes y en las cafeterías. Las opciones libres de carne o productos derivados de ellos son muy fáciles de encontrar. Es quizás la ciudad mas vegana que hemos encontrado por ahora, aun estando en medio de una región como la Selva Negra, cuya gastronomía se basa mucho en la carne.
Que visitar en Friburgo
Como comentábamos, Friburgo es una ciudad que se puede visitar perfectamente a pie o en bicicleta. El centro de la ciudad es plano y recorrer la ciudad a dos ruedas es una de las formas mas rápidas con las que integrase con el entorno.
Catedral de Friburgo y su mercado
Una enorme aguja de la que ver toda Friburgo. El edificio de estilo gótico se situá en medio del meollo. Las gárgolas acechan a los diferentes puestos de comida que rodean a la catedral. Como en otros muchos edificios góticos como son la Catedral de Notre Dame o la de Metz, merece la pena visitarla aunque sea solo para deleitarse de sus vidrieras.
KaufHaus o el gran Almacén histórico:
Las gárgolas del lado derecho de la catedral no solo ponen sus ojos en los puestos del mercado sino que mas allá observan lo que ocurre en este edificio de paredes rojas que recuerda al ayuntamiento de Basel en Suiza. Antiguamente era el centro neurálgico del comercio, una casa adelantada a las adyacentes..
Martintor o puerta de Martín y Schwabentor o puerta de los Suabos:
Antiguamente la ciudad se encontraba dentro de las murallas con cinco puertas por donde pasaban los carruajes. Sin embargo, solo han sobrevivido dos de esas cinco y de que manera. Debido a los primeros tranvías la Martintor fue creciendo casi tres veces tu tamaño original, dando la imagen que tenemos ahora.
Y si en años atrás los habitantes de la ciudad tenían miedo de salir de ella y adentrarse en los bosques oscuros de la Selva Negra, actualmente el miedo viene relacionado al nombre con el que se le conoce ahora a la puerta de Martín: la puerta de Mcdonalds. Y es que la cadena ha aprovechado para poner su cartel en este edificio histórico.
Bächle o los canales de Friburgo
En verano esta región suele tener temperaturas calurosas y que mejor plan que remojar los pies en los canales de no mas de medio metro de ancho y seguir con el paseo. Pero hay que tener cuidado a dos cosas: la primera es que quizás choquen contra tus rodillas los barquitos de madera que venden en múltiples puestos y que es uno de los souvenires típicos de la ciudad tanto para niños como para adultos. Lo segundo es que si caes en uno de estos canales sin querer, según lo que se dice, debes casarte con uno de sus habitantes.
Iglesia del corazón de Jesús y el puente de Wiwili
Entre los arboles se esconde dos torreones de verdes picos. Se trata de esta iglesia mas allá del puente de Wiwili, por donde pasan las bicicletas en medio de las estructuras azules metálicas. Tras pasar el puente hay un edificio cilíndrico donde podrás alquilar una bicicleta para recorrer la ciudad o simplemente descansar delante de la iglesia, donde suele haber también mercado o un ambiente estudiantil.
Cruzando el puente se sale de la zona antigua de la ciudad para llegar a zonas más residenciales.
Schlossberg
A vista de pájaro pero casi sin salir de la ciudad. Desde muchas calles en el horizonte se puede ver la montaña de Schlossberg donde se tiene una vista ideal de lo que pasa en la ciudad a vista de pájaro. Y pasear por sus verdes laderas es solo una idea de lo que se encuentra mas allá de Friburgo. Bosques y bosques que componen la Selva Negra.
La ciudad de Tübingen (Tubinga en español) es considerada la «Granada alemana». Es la ciudad más joven de Alemania y eso se debe principalmente a su Universidad, que trae tanto a jóvenes alemanes como internacionales a estudiar entre sus muros. Y es por ello que muchos los catalogan también como ciudad vegana. Aunque ni por asomo todos sus restaurantes son veganos o vegetarianos, hay una gran diferencia con otras ciudades.
Y es que cuando vas a una heladería, panadería u otra tienda de alimentación, la nominación de veganismo es muy común. Es decir: aquí es muy fácil evitar la pregunta de si es vegano o no. Ya estará mostrado en el cartel.
Desde hace tiempo que la región viene gobernada por el partido verde, cuya representación en Alemania es mucho más alta que en España, y eso se nota.
¿Donde comer en Tübingen veggie?
Vegi: Ya lo dice su nombre. Salvo alguna excepcion como es la salsa de Yogurth, todo es vegano. Su base es el falafel y puedes degustarlo tanto dentro del local como para llevar. Normalmente suele estar lleno, sobre todo de estudiantes pero no hace falta reservar.
Si no lo has probado ya, tomate una Fritz Cola. Esta marca alemana de refrescos es vegana, solo en formato cristal rellenable y producida integramente en el pais
Maharaji Imbiss:¿Recuerdas que en el post de tips de donde comer vegano por el mundo hablamos de los restaurantes hindues? Este es uno de los casos. Suelen tener una carta pequeña basada principalmente en Thali. Casi todo es vegano/vegetariano además de tener una tienda de productos hindues. El local es muy pequeño y solo tiene tres mesas, pero suele tener un ambiente muy agradable .
Es muy común ver clientes que vienen con sus propios platos a servirse para llevar a casa. Y es que el local es muy zerowaste, con la típica bandeja metálica.
Esszimmer: o lo que es lo mismo, la sala de comer. Aunque más que sala, es un lugar ideal para comprarte una ensalada a gusto (con bases diferentes y con facilidad para veganos) y llevartela a un parque ya que no tiene donde sentarse.
No es una opción zerowaste, por lo que no olvides llevar tus cubiertos sino quieres desechar más plastico.
Wok: Aunque es una generalización, en el centro de Tübingen hay varios puestos de comida asiática con opción vegana.
Heladerias: Como comentabamos antes, la mayoria de las heladerias te marcan la señal con Fruchteis, referido a los helados de fruta, que no tienen productos derivados animales. Además en la Heladeria delante de la Stiftskirche Saint George (una de las iglesias más grandes de la ciudad) encontraras variedades de helados vegano como chocolate.
Restaurantes variados: A estos nos queriamos referir. Es raro que vayas a un restaurante en Tübingeny en su carta no tenga ninguna opción vegana.
Ademas Tubinga se encuentra en una zona de gran interes. Al sur de Stuttgart y muy cerca de la Selva Negra, es una visita ideal de un día para disfrutar de su castillo, su vida universitaria y su rio, el Neckar.