Guía del Trekking de Poon Hill (2): ¿Qué llevar?

Guía del Trekking de Poon Hill (2): ¿Qué llevar?

Después de tener todo preparado con nuestro primer post del trekking de Poon Hill, toca abordar cómo hacerle frente.

¿Qué llevar en la mochila?

Para un largo viaje como mochilero hay una premisa: cuanto menos, mejor. Llevar a la espalda un mastodonte de 80 litros, con varios pares de zapatos, es únicamente deal para el bolsillo del fisioterapeuta. Si encima, tienes que cargar horas y horas subiendo escalones, quiroprácticos, masajistas y traumatólogos se chocarán manos.

No, en este tipo de recorridos una mochila de 50 litros ya es demasiado. Lo que hacemos muchos viajeros es dejar las cosas en el hotel donde nos estemos alojando en la ciudad, ya sea Pokhara o Katmandú. En nuestro caso, yo me movía con una de 50 litros, pero media vacía y Ale con una de 25L.

En la mochila debe haber, además de lo lógico:

  • Botiquín: con todo lo necesario para una cura. Gasas, algo para cortar, esparadrapo, algún antiséptico como yodopovidona o similares, etc.
  • Según la época, variaremos con los abrigos. En noviembre nos topamos a las 5:00 A.M. en Poon Hill a 0C. Aunque no teníamos un chaquetón (que se pueden comprar o alquilar en Pokhara), varias capas de abrigo (chaqueta, polar y camisa interior) fueron un buen apaño. En Diciembre o Enero, más vale que lleves varias capas. Unos guantes y un gorro se agradecerán.
  • Una linterna. Porque en Nepal la luz se va en repetidas ocasiones. Y aunque no camines de noche, quizás si quieras ir al baño a altas horas de la madrugada.
  • Un calzado adecuado. Lo ideal es que sea impermeable (importante), haberse usado con anterioridad y si tiene una caña alta o media mejor que mejor. El terreno puede ser algo fangoso, con muchos charcos y resbaladizo.
  • Pastillas potabilizadoras.

¿Pastillas potabilizadoras?

Si, has leído bien. Como bien recordarás en el anterior capítulo, el trekking de Poon Hill trascurre alejado de la carretera. Bueyes y ponis se convierten en el vehículo de carga. Imagina lo costoso que tiene que ser cargar con miles y miles de botellas de 1L (porque mayores a estas en Nepal son de 20L) de los intrépidos (y algunos guarros) senderistas. Con llevar dos botellas desde Pokhara y una caja de estas pastillas evitarás estropear estos parajes. Con ello, estaremos favoreciendo un turismo responsable y ecológico.

Estas pastillas suelen tener un costo alrededor de 250 NPR (2,15€) en las farmacias o comercios de Pokhara. La caja contiene 50 pastillas. Introducimos una pastilla en la botella llena de agua del grifo o de los manantiales, esperamos media hora y listo. El sabor no tiene un gran cambio y en el recorrido se localizarán innumerables fuentes de agua. Si quieres llevar desde casa, en Europa se venden también en las farmacias. La marca más conocida es Micropur.

En algunos poblados del camino encontrarás también, los puntos verdes. Son garrafones de agua potable con el que podrás rellenar tu botella, aunque con un precio superior.

¿Dónde comienza el trekking de Poon Hill?

Al ser una ruta circular, unos empiezan caminando al este y otros al oeste. Sin embargo, el punto de partida principal es Nayapul. Este pequeño pueblo conecta en media hora andando con Birethani, donde se sellan los permisos ACAP y TIMS.

Para llegar a Nayapul desde Pokhara se suele hacer o en taxi o en bus. Los precios del taxi desde Lakeside (donde albergan la mayoría de los hostales) es de 2000 NPR (17€), aunque regateando muchos llegan a las 1500 NPR (13€). El recorrido es de menos de dos horas.

En bus es más económico. Los billetes por persona no superan las 200 NPR (1,70€). El único “pero”, es que estos no salen de la parada de bus turístico donde llegan los buses de Katmandú. La estación de salida es la de Baglung (no confundir con el pueblo de Baglung) que se encuentra al norte de la ciudad y al que se puede llegar en taxi por 300-400 NPR en diez minutos.

Nuestra primera experiencia en bus regular fue en este viaje y la diversión queda asegurada. En un mismo recorrido se subió media ciudad, un saco de mandarinas que alimentaban con el olor, diez sacos de cemento y hasta una mesa de máquina de coser. Si a esto le añadimos los precipicios y los baches recurrentes, recuerda a las atracciones de los toritos de la tribu comanche (¡ea! ¡ea!) de las ferias

¿Qué alojamientos me voy a encontrar?

Casi todos los pueblos que te toparás tendrán unos pocos hostales muy parecidos, a excepción de Ghandruk. En noviembre del 2016, todos los alojamientos tenían agua caliente (en alguno de pago) y casi siempre WiFi. Algunos tenían baño propio, pero lo más común es baño compartido.

Si hablamos de precios, se ha de decir que son muy bajos. Tanto, que si regateamos un poco nos saldrá gratis, siempre que se desayune y se cene en el mismo lugar. Casi todos los hostales (por no decir todos) tienen su propio restaurante. En Ghandruk, sin embargo, conseguir alojamiento gratuito en temporada alta puede ser complicado. En nuestro caso, pagamos 300 NPR (2,58€) la por noche sin contar la comida.

Estos establecimientos ganan principalmente con sus menús. A medida que se sube peldaños, también lo hacen los precios del plato. Por ejemplo, un desayuno completo en Pokhara puede salirte por unas 200 NPR (1,90€) por persona y en Ghorepani unos 550 (4,73€). Sin embargo si regateas con ellos, recuerda que para ellos con 1 € hacen maravillas y quizás nosotros con un eurito nos de para poco.

Recuerda que arriba no hay cajeros automáticos ni casas de cambio. Mejor llevar bastantes billetes desde Pokhara.

Ya con la maleta enfundada y los permisos sacados, hablaremos en el último post de la Guía de Trekking de Poon Hill del formato del recorrido.

ATENAS vegano: Guía de la capital griega

ATENAS vegano: Guía de la capital griega

Atenas es un museo al aire libre y un lugar obligatorio que visitar en Grecia. La capital no es solo la ciudad actual más importante del país, sino que fue uno de los puntos históricos más importantes de Europa durante siglos. Aún quedan vestigios de ese pasado. El ya conocido Partenón de Atenas o el Templo de Zeus, son solo algunos de los cientos restos arqueológicos que bañan la ciudad, como lo hace el Mediterráneo junto a su puerto.

Si ya hablamos sobre los lugares que visitar en Atenas en este post, esta vez contaremos lo que debes saber antes de organizarse en la capital helénica. Bienvenidos a Atenas:

1. ¿Cómo llegar a Atenas?

El Aeropuerto Internacional de Atenas se encuentra a las exteriores de la ciudad y es el punto de entrada de la mayoría del turismo. Además de decenas de compañías que conectan con Europa y otras partes del mundo, suele ser utilizado por viajeros que se mueven entre otros puntos de Grecia como las islas del Egeo.

Además de los cruceros que llegan al Puerto de El Pireo, también a las afueras de la ciudad, hay una red de Ferrys con los que se pueden llegar a otras islas como son Miconos, Santorini, Milos, etc. Además de el Pireo en la costa sur, se encuentra en la costa Este el puerto de Rafina, que es una alternativa para llegar por ejemplo a Miconos.

Miconos

La isla que no duerme. ¿Qué visitar o dónde comer? En este post hablamos más sobre Miconos.

Además de en coche, se puede llegar en tren. Una de las rutas más importantes es la que conecta las dos ciudades más importantes de Grecia en al menos cuatro horas: Atenas y Salónica. La estación central de tren en Atenas se encuentra muy céntrico y se puede ir caminando hasta el centro sin problemas.

2. ¿Cómo moverse por la ciudad?

Hay 3 líneas de metro que son las que principalmente usamos los viajeros. La línea Roja es la que conecta con la entrada al complejo de la Acrópolis, la línea Verde termina en el puerto de El Pireo y la línea Azul finaliza en el Aeropuerto. Las principales estaciones son las de Omonia, Monastiraki y Sintagma.

Aunque la ciudad sea gigantesca, a los principales puntos de interés se puede llegar andando. De día sin ningún problema. De noche evitaría ciertas zonas.

3. ¿Es inseguro Atenas?

Seguramente no más que otras capitales europeas. Hay que tener en cuenta que es una ciudad que recibe cada día miles de turistas, por lo que pequeños hurtos ya sea en dirección al Aeropuerto o en puntos muy turísticos pueden ser habituales. Simplemente con llevar las pertenencias aseguradas es suficiente para evitar a carteristas. Como en cualquier otro punto de Europa.

Atenas tiene una fama de insegura y peligrosa. Y esto viene dado principalmente por la zona de Omonia y Metaxourghio, donde curiosamente se encuentran muchos de las compañías de hoteles. Ninguno de estos dos puntos tiene interés alguno, pero al tener tantos hoteles y estar en medio de la ciudad, da la sensación de que puede ser una ciudad peligrosa.

Estas tortugas no advierten peligro alguno

Y aunque no piense igual, si que recomendaría encarecidamente no pasear de noche por estas zonas. Es muy fácil ver tráfico de droga y además son calles poco iluminadas. Si tu hotel está en esta zona y vuelves de noche de fiesta, mejor en taxi.

4. ¿Dónde comer en Atenas?

Como cualquier otra ciudad grande de Europa, es muy fácil descubrir sitios veganos o sitios con posibilidades veganas. Al ser una zona tradicionalmente mediterránea, muchos productos tendrán como base aceite de oliva y no otras grasas provenientes de animal. Recuerda, dile a Happycow que busque y algo encontrarás.

Uno de los restaurantes que recomiendo encarecidamente por varias razones es el Veganaki. Principalmente esta muy céntrico, muy cerca del Templo de Zeus y a poco andando del Acrópolis. Segundo son sus precios, nada desorbitados. Y lo más importante, una carta amplia de platos veganos que no son todo falafels. Es quizás de uno de los restaurantes veganos que más hemos disfrutado en nuestros viajes y nos quedamos con las ganas de probar sus desayunos.

Soutzokakia y el mítico Frappe en Veganaki, motivos para volver a Atenas

En la zona de Exarchia, unos de los barrios de moda de Atenas, se encuentran más de un restaurante vegano. Nosotros probamos Mama Tierra y aunque más caro que el anterior, lo que comimos fue todo un espectáculo. Irse de aquí y no comerse una Mousaka: delito.

Y muy céntrico, en el barrio de Monastiraki, se encuentra el Vegan Beat, un pequeño local perfecto para recargar pilas, comerte una de sus hamburguesas o rolls, un zumo y a seguir investigando la ciudad.

Estas son solo de las tres opciones, de las tantas que hay en Atenas. Sin embargo también es sencillo encontrar algo vegano entre cualquier restáurate.

Para los amantes del café, no olvides el Frappe, casi la bebida insignia del país.

5. ¿Cuánto tiempo dedicarle a la ciudad?

Atenas tiene una fama de fea, sucia y peligrosa, de las que muchos dicen que es suficiente pasar máximo 3 días. Muchos de los viajeros la enlazan con las típicas islas griegas como son Miconos o Santorini.

No solo hay columnas en Atenas

En la semana que pasamos en Atenas pudimos descubrir bastante de la ciudad, ya sea sus restos arqueológicos como sus barrios. La capital mezcla lo antiguo con barrios con arte moderno. Además de varios museos, la ciudad es enorme, por lo que siempre habrá algo que hacer.

9 Sitios que visitar en Atenas

Sin embargo si se va con poco tiempo, con tres días es suficiente para llevarte una idea y poder visitar los sitios más conocidos. Visitarla en solo dos días me parece ir rápido y corriendo.

9 Sitios de Atenas que tienes que visitar

9 Sitios de Atenas que tienes que visitar

Cuando uno pisa Atenas, sabe que bajo sus pies están enterradas miles de historias que hoy en día quedan guardadas entre páginas de libros. Visitar la capital de Grecia significa adentrarse en siglos de acontecimientos, desde Platón hasta el crudo presente con la crisis financiera que ha azotado el país helénico. Bienvenidos a Atenas, puerta de Grecia entre el pasado y el presente.

Aunque Atenas es un museo al aire libre con antiquísimos monumentos, muchos turistas la tachan de una ciudad fea o decepcionante. O al menos es lo que pude comprobar cuando buscaba información sobre ella. Comentarios como dedicarle un «dos días y huye» invadían los foros de viajes. Como no soy de hacer mucho caso a los otros viajeros y prefiero vivir mis propias experiencias, dediqué casi una semana a la capital de Grecia e intenté obtener información de los propios atenienses o personas que allí vivieron durante un tiempo. ¿Mereció la pena? Más aquí.

1. Acrópolis

La Acrópolis y su Partenón ya es conocida por todos. Columnas y más columnas sobre una montaña en medio de la ciudad. He de decir que salí de allí con una sensación muy positiva, ya que pensaba que iba a ser el típico sitio turístico sobrevalorado. El Partenón es visible desde varios puntos de la ciudad: ya sea desde las alturas, como son las vistas desde el Monte Licabeto, o desde la base en la Plaza Monastiraki. Es el emblema de la ciudad pero, sin embargo, no es todo lo que compone la Acrópolis.

Acrópolis significa ciudad alta. Es decir, una zona elevada que servía como punto defensivo y a la vez como lugar de culto. Además del Partenón se encuentra el Teatro de Dionisio, que fue uno de los teatros más grandes de la Antigua Grecia o el mejor conservado, el Odeón de Herodes Ático. Entre estos, siempre encontrarás algo más que ver, acompañado de información extra, ya sea en carteles o en formato audioguía, que es altamente recomendable.

Más arriba se encuentra el Templo de Atenea Nike (ya sabes de donde sale la famosa marca), justo antes de entrar a la cúspide, donde además del Partenón, se mantiene en pie aún el Templo de Erecteón, bien erguido gracias a las Caríatides, columnas en forma de mujer.

El precio de la entrada es de 20€ pero existe un ticket combinado que cuesta 30€ que es valido durante 5 días y te permite la entrada también a: Agora Romana, Agora Antigua, Biblioteca de Adriano, Templo de Zeus, Restos del Liceo y Kerameikos. Los meses de invierno el ticket es más económico.

La visita a la estructura de la Acrópolis lleva mínimo una mañana entera, seas fan o no de la historia helénica. Sin embargo, antes de dedicarte a ella, recomiendo encarecidamente pasar por…

2. Museo de la Acrópolis

Depende del viajero al que preguntes, te recomendará visitar museos o no. Un museo es un concentrado de una ciudad y creo que elegir bien según los gustos y la duración de la visita, es tan importante como saber donde hospedarse.

Atenas tiene una variedad enorme de museos: desde el Museo Arqueológico Nacional hasta el de automóviles. No obstante, el de la Acrópolis es indispensable por varias razones. Muchas de las estructuras que conciernen a esta «ciudad alta» son ruinas, columnas en medio de la nada o piedras que a la vista no se diferencian unas de otras. A no ser que seas un experto en historia o arquitectura de la Grecia Antigua, será complicado que disfrutes de verdad de lo expuesto.

El Museo de la Acrópolis explica muy bien qué es y qué hubo en los distintos tramos. Es como un ejercicio de preparación para poder imaginarte en medio del pasado, cuando correteas entre ruinas.

Puedes dedicarle una mañana y el resto del día a la misma Acrópolis. Yo como viajo a lo slow travel dediqué una mañana al museo y después a disfrutar de la ciudad y al día siguiente a la Acrópolis. Los precios rondan entre los 5-10 € dependiendo de la temporada.

3. Templo de Zeus

No lejos de la Acrópolis, junto al Arco de Adriano, se encuentra lo que en su día fue uno de los templos más grandes de la Antigua Grecia. En la actualidad sobre esta explanada se conservan partes de su red de columnas.

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¿Hambre? Muy cerca del Templo de Zeus se encuentra el restaurante vegano Veganaki, uno de los restaurantes veganos que más he disfrutado. Una carta amplia, precios decentes y la comida un espectáculo. Más en este Post sobre Atenas.

4. Ágora de Atenas

El Ágora de Atenas o el Ágora Antigua fue uno de los centros religiosos de la ciudad. Es de esos lugares a los que merece la pena venir algo documentado antes. Salvo el Templo de Hefesto, lo demás vienen siendo muchas ruinas, que sin una explicación anterior, quedan como simples piedras, para los que no sean expertos. Igual que con la Acrópolis, sería recomendable visitar su museo primero.

5. Monte Licabeto

Desde lo alto de esta colina se encuentran las mejores vistas de la Acrópolis, sin desmerecer la colina de Filopappou al sur. Aunque el Monte Licabeto está un poco más lejos, el ambiente al atardecer y la caminata, aunque empinada, hace que sea un sitio muy agradable de visitar. Allí se encuentra la Iglesia de San Jorge donde se hace cada día el cambio de bandera. Indispensable ir un buen rato antes del atardecer o amanecer para encontrar un sitio desde donde vislumbrar no solo la ciudad alta, sino toda Atenas hasta el mar que bañan las costas del Pireo.

La cuesta tiene lo suyo y no hay sitios donde esconderse del sol, así que te recomiendo agüita y paciencia.

6. Barrio de Monastiraki

Es el barrio que se encuentra entre la Acrópolis y la Plaza Omonia, donde suelen estar muchos de los hoteles y de la que hablamos más en este otro post. Este barrio es el auténtico centro neurálgico de Atenas. Multitud de tiendas de marcas famosas comparten sitio con lugares de interes desde la Plaza Monastiraki hasta la Plaza Syntagma, recorriendo la calle Ermou y topándose con la iglesia bizantina Panagia Kapnikarea.

7. Barrio de Plaka

Es quizás el barrio que más me gustó de Atenas. Muy cerca de Monastiraki, te puedes perder entre sus calles tradicionales con pequeñas tiendas o boutiques. Entre esquina y esquina, no olvides mirar para arriba. Allí se encuentra observándonos desde la altura el Partenón.

Las calles principales están plagadas de tiendas de souvenirs y restaurantes con menús turísticos. Si te alejas del bullicio, podrás disfrutar de un entramado de calles antiguas, que guardan aún el encanto de la Atenas de los años 70, recordando un poco al barrio de Trastevere en Roma.

8. Jardín Nacional de Atenas

Es el pulmoncito del centro de la ciudad. No es ni el Retiro de Madrid, ni el Tiergarten de Berlin ni Hyde Park en Londres, pero tiene su encanto. Una parte por desgracia está montado como un zoo al aire libre, pero es un buen sitio para ocultarse del sol y disfrutar de rincones más tranquilos de la ciudad.

9. Estadio Panatenáico

Según como lo mires, o es una explanada bien larga con gradas de marmol o es como viajar al pasado (muchas veces gracias al cine) e imaginarse en medio de las hordas de aficionados viendo los juegos. Casi justo al lado del Jardín Nacional, merece una visita.

¿Quieres saber más de Atenas? En este Post tienes más información de la capital griega.

MICONOS: la isla que no duerme

MICONOS: la isla que no duerme

Playas de arena fina bañadas por aguas turquesas. Casas blancas con puertas y ventanas azules. Brisas que se cuelan entre aspas de molinos. Uno puede llegar a pensar que se encuentra en Lanzarote o en Ibiza. Pero más allá de nuestras costas del Mediterraneo, entre las aguas del mar Egeo se encuentra la isla de Miconos, una de las estrellas turísticas de Grecia.

Molinos en Miconos
Los molinos en Miconos Town

– ¡Tierra trágame y escúpeme en una isla griega!

Y ¡pum! De golpe en Miconos, rodeados de tantos y tantos que rezaron la misma plegaria.

Miconos es quizás, junto con Santorini, una de las islas más visitadas verano tras verano de Grecia. Sin embargo su estampa tan idílica de relax viene de la mano de un turismo de ocio nocturno. No solo las discotecas o bares nocturnos se encuentran en la capital, sino en varias zonas hoteleras. Famosas son por ejemplo las fiestas del Scandinavian Bar, Tropicana Beach, Superparadise, etc.

Para nosotros Miconos sin embargo tiene otro significado. En el año 2020, metidos en la voragime del Covid-19, pudimos disfrutar de una isla diferente, una isla que quizás solo los antiguos viajeros pudieron ver. Su capital vacia permitia perderse en sus laberinticos estrechos callejones sin toparse con nadie, salvo sus gatos o sus propios habitantes. Playas vacias donde vislumbrar en silencio el atardecer. Por lo tanto la Miconos que pudimos ver, es seguramente algo que solo existió en un breve tiempo de la historia.

¿Qué ver en Miconos?

Calles de Miconos

El simbolo principical de la isla son los molinos, que se pueden encontrar en varios puntos de la isla. Los mas llamativos se encuentran juntos en la capital, Chora (Mykonos Town). En mi opinion, sin contar con las playas, lo que más imponente me pareció de la isla fue su capital. Sus callejones, que debido a su envergadura, no permiten pasar coches en la mayoria de los casos, crea un laberinto de color blanco, por el que perderse con gusto y descubrir nuevos rincones. Y cuando uno encuentra el mar, aparece Little Venice, cuyas casas se rinden al mar Egeo.

Una de las visitas que no pudimos hacer debido a la situación, era la isla de Delos, no muy lejos de Miconos y que nos ha sido recomendada debido a su patrimonio histórico.

¿Cómo llegar a Miconos?

Principalmente por aire. Aunque sorprende que una isla tan pequeña tenga un aeropuerto, con tantas conexiones internacionales, principalmente con paises como Alemania o Inglaterra. Los ATR de hélices también suelen conectar la isla con Atenas en aproximadamente una hora.

¿Cómo moverse en Miconos?

Tanto en el aeropuerto como en el centro es fácil encontrar un alquiler de coches, pero lo que suele ser habitual son ciclomotores o quads. Aunque en España se pueda conducir con el permiso B pequeños ciclomotores, no siempre es así en Europa. Por lo tanto, probablemente solo puedas obtener un quad, aunque depende donde se pregunte.

No considero un lugar ideal para la bicicleta. Muchas cuestas, carreteras estrechas, viento y turistas haciendo rallies.

¿Dónde comer en Miconos siendo vegano?

Desgraciadamente los pequeños mercados de la ciudad serán tus mejores aliados. Ni encontramos en Happycow ni descubrimos entre sus esquinas algún restaurante o bar que sirivieran, aunque sea una variedad vegana sin contar con una básica ensalada. Esto siempre sorprende pensando en un destino del mediterráneo, pero ya veniamos aprendidos de Croacia.

La única opción que aparece actualmente en la vaca morada es el Koukoumi Hotel, que se encuentra en el centro de la isla, algo alejado del centro. Se trata de un hotel y spa con restaurante vegano, que tiene buenas opiniones.

Para vegetarianos si que vimos variedades de Gyros (parecido al kebab) o Souvlaki.

Atardecer en Miconos
Atardecer en Miconos

¿Merece la pena Miconos?

Pues depende de lo que se busque. Salvo la capital, que es un espectaculo, sobre todo cuando no mueve tanto turismo, no pude ver nada que me impresionara tanto, que no pudiera tener alguna que otra isla menos visitada en Grecia. Ya de por si en Atenas me fueron recomendadas otras islas, fuera de Santorini y Miconos.

La temporada de verano es la que más turistas atrae. Si el plan es fiesta y playa, sin duda es el momento. Las discotecas y la vida nocturna suelen tener una corta temporada de tres meses. Si por el contrario, prefieres de disfrutar del relax de la isla, antes del verano y despues de él, cuando aún las temperaturas son agradables, serían el momento ideal.

BAD WILDBAD, en el corazón de la Selva Negra

BAD WILDBAD, en el corazón de la Selva Negra

Uno de los pueblos más conocidos del norte de la Selva Negra para los alemanes es Bad Wildbad. Sus reclamos son principalmente dos: sus aguas termales y su zona de montaña de Sommerberg (montaña de verano). Sin embargo, encontrar información en español sobre este lugar en internet es un pelín difícil. La mayoría de los viajeros se dejan engatusar por los baños y el lujo de Baden-Baden, que es uno de los top que encontrarás en cada guía de viaje. No obstante, Bad Wildbad no tiene nada que envidiarla.

El Cine de Bad Wildbad

¿Cómo llegar a Bad Wildbad?

A pocos kilómetros, al sur de la ciudad de Pforzheim (una de las ciudades más feas de toda Alemania) se encuentra entre montañas Bad Wildbad. Llegar allí es muy fácil, ya sea en coche, bicicleta o transporte público. Y es que una de las vías de S-Bahn (tren de cercanías) que sale de Pforzheim finaliza directamente allí, tardando aproximadamente 30 minutos de una punta a otra. El S-Bahn es muy cómodo de usar y se puede comprar el billete tanto en el mismo vagón, en la parada o por internet con la app o el website de Deutsche Bahn, que también está en español. Keine Sorge!

Es un pueblo alargado, pero muy pequeño, por lo que dentro de él, la mejor opción es ir a pie. También se puede subir andando (1:30 aprox.) a las montañas donde se encuentran las mejores vistas por un camino en zigzag. Otra alternativa es coger el Sommerberg Bahn, un funicular que conecta con la cumbre en menos de 10 minutos. Nosotros subimos en él y bajamos a pie, ya que la ruta de subida/bajada no era de gran interés. El billete de subida cuesta 4 €.

Las Termas

Como dijimos, uno de los reclamos turísticos son sus termas. Y hay dos que se ven anunciadas desde kilómetros: Palais Thermal y el Vitas Therme. Ambas se encuentran a pocos metros una de otra. Nosotros probamos las dos y aún dudamos con cuál nos quedamos.

Palais Thermal gana quizás por el ambiente. Es un complejo de dos pisos con diferentes salas de baños con una estética muy cuidada. Una de las cosas típicas de los alemanes es bañarse desnudos y no hay zonas según género, como suele ser en los Onsen de Japón. Para los más pudorosos también se puede entrar en traje de baño. El precio por 3 horas es de 15,50 € de lunes a viernes y 17 € Fines de Semana o Festivos. Por un plus también se puede dar uso a las Saunas. El día completo serían 22 € por persona. Sin embargo, si entras a partir de las 18:00 (cierran a las 21:00) suele haber descuentos. Recuerda que a esa hora los germanos están ya cenando.

Vital Therma no tiene tanto encanto como el Palais, pero es más económico. Consta de saunas, una piscina exterior y una piscina interior. Aquí si que se permite el desnudo e incluso había niños a partir de 6 años. El precio de 3 horas es de 10,50 € y del día completo 13 €. Nosotros lo disfrutamos en verano con los pinares rodeándonos, pero las imágenes que vimos invernales en la piscina exterior con la nieve nos encantaron.

Sommerberg

Bad Wildbad se encuentra entre dos laderas repletas de árboles, la típica imagen de la Selva Negra. Y es quizás este pueblo famoso por la forma en que se puede vislumbrar este paisaje. Ya en la cumbre, hay dos maneras de ver los pinares como lo haría un ave desde las alturas.

El Baumwipfelpfad (la ruta de la cima del árbol) es un coloso en medio del bosque por el que se puede subir y ver el paisaje por encima de lo que tapan las ramas de los árboles. No es el único que se encuentra en Alemania, pero sí en la Selva Negra. El sitio es genial para familias con niños. En su exterior se encuentra un parque de juegos enorme y en el camino se encuentra diferente material (solo en alemán) sobre la fauna y la flora del paisaje.

Allí pudimos ver la ardilla de cerca que vino a comer (o a robar) en una casa de pájaros, aunque no es lo común. La entrada cuesta 11 €. Si no le apetece bajar lo andado, se puede deslizar por un tobogán cerrado, pero para ello se tiene que pagar 2 € más.

Ardillas en Bad WIldbad

Wildline en Bad WIldbad

El Wildline es un puente colgante no apto para personas con vértigo. Sobre él, se puede ver las puntas de los árboles desde arriba. Este se encuentra cerrado cuando hay vientos fuertes, y es que se mueve un poco. El precio es de 9 € y se puede pasar dos veces.

Alemania no es un destino precisamente barato y en esto se puede notar. Si se tiene duda entre uno u otro, me decantaría por el Wildline.

Además, en Sommerberg se practica diferentes deportes. Hay rutas de bicicleta de montaña, parapente y otras actividades. Pero la principal es sin duda el senderismo, Y es que la zona se anuncia como Wander Paradise: es decir, el paraíso del senderismo.

¿Que hacer en Bad Wildbad pueblo?

Pues no mucho. Como dijimos, se trata de un pueblo pequeño. El edificio más importante es el Kiwi Kino, un cine abierto también a diferentes exposiciones. Algo que nos pareció muy curioso es la calle principal, por donde pasa entre mesas de restaurante el S-Bahn, que no deja hueco casi a los viandantes.

La última parada, Bad Wildbad Kurpark, conecta directamente con una zona verde ideal para tomar un paseo relajado. Por esta zona hay pistas de tenis, rutas para hacer en bicicleta o simplemente relajarse tomando el sol. De vez en cuando también se dejan ver algunos gatos, diferentes aves e incluso ardillas.

¿Es Bad Wildbad veganfriendly?

En general, salvo excepciones como Friburgo, la Selva Negra no suele ser un destino veganfriendly. Al menos en Happycow no hay ni un solo sitio vegano o vegetariano. Algún restaurante como el Wildbader Hof en la calle principal tiene un plato vegano y dos vegetarianos.

Nosotros comimos en la Pizzería Filippo, también en la calle principal, pizzas sin queso de verduras y se notaba que había mano italiana detrás.

Nosotros nos quedamos en los apartamentos Wildbadferien, que eran de los más económicos en Booking y con cocina. Esto último nos pareció un indispensable, porque en el centro de Bad Wildbad hay tanto un Lidl como un Edeka, por lo que hicimos las comidas directamente en el apartamento.

Al hospedarse en Bad Wildbad, recibes una tarjeta de cliente con descuentos, por ejemplo en las atracciones de Sommerberg o en las termas, por lo que merece la pena quedarse a pasar al menos una noche.

¿Merece la pena visitarlo?

Bad Wildbad es como un trocito concentrado de toda la Selva Negra, por lo que creo que es un sitio ideal que visitar cuando se tiene por ejemplo poco tiempo. E incluso si se trata de un viaje largo, reservar dos o tres días para esta zona es una buena idea. Puedes disfrutar tanto del relax de las termas como de los paseos en la naturaleza, además de practicar deporte, ya sea de verano o invierno.

Es un lugar que se puede adaptar perfectamente a una escapada desde Stuttgart. ¿Has pensado un viaje visitando la ciudad del motor y quieres unos días de relax? Bad Wildbad es una opción excelente.

El pueblo está adaptado mucho al turista, por lo que pensamos que las atracciones no son nada baratas ni tiene la belleza de otros pueblos de la Selva Negra, pero aun así, merece mucho la pena.