El día que viajamos por primera vez a Istria en Croacia fue sorprendente. Cuando preguntamos a nuestros conocidos españoles, si habían visitado el país, muchos respondían con una negativa. Y es que, para qué ir a Croacia, famoso por sus costas, si tenemos unas playas tan bonitas como las de Fuerteventura, Formentera o la Playa de los Alemanes en Tarifa. Otra historia fue, cuando preguntamos a los mismos germanos que en su día conquistaron esas playas. Aunque Alemania tiene al norte un poquito de costa, es preguntarles por Mallorca, Túnez o Croacia y te responden con un contundente: natürlich.
A día de hoy escuchar el alemán en baretos de la costa de Croacia es simple. No tanto el español. Al menos en la Península de Istria, que se encuentra al oeste del país. El Hallo se mezclaba con el Bok (hola en croata). Sin embargo la arquitectura de esta zona recuerda a otro idioma. Los edificios, las iglesias y sus mercados suenan más a Ciao o Buon Giorno.
La Serenísima República de Venecia fue un estado que duró más de 1000 años y que durante una gran parte de su historia estuvo formada por, naturalmente la ciudad de las góndolas, la mayor parte de la costa de Croacia, de Albania o Grecia. Incluso Chipre perteneció durante casi 100 años a Venecia. No es de extrañar la similitud que tienen ciertos edificios a otros italianos:
¿Qué ver en la Penísnula de Istria?
Pula y su pasado romano
Con apenas 60.000 habitantes, es la ciudad más grande de esta región y la séptima de todo el país. Durante nuestra estancia, fue el campamento base para poder visitar la Península de Istria. Allí se encuentra una de las joyas de la corona. El anfiteatro romano de Pula es el centro arterial de la ciudad. Uno de los símbolos del país, que incluso es la imagen en los billete de 10 Kunas, la moneda croata.
Además en Pula se encuentran otros lugares de interés como son el Templo de Augusto o el Arco de los Sergios, también ambos de origen romano. Y aunque la costa de Pula está ocupada por puertos marítimos o industrias, es fácil encontrar playas idílicas (aunque de piedras) en las cercanías.
Rovinj, la pequeña Venecia:
La joya de la península. Es quizás la imagen más fotografiada de toda la zona. O al menos una décima parte de la ciudad, donde se encuentra el núcleo antiguo con la iglesia de Santa Eufemia coronándola. Su torre de estilo barroco recuerda a las de Venecia y aunque en cada pueblecito de Istria hay una torre parecida, la de Rovinj guarda la tumba de mármol de Santa Eufemia de Calcedonia, adonde peregrinan muchos fieles.
El centro de la ciudad es un lugar increíble para pasear y tirar fotos. Sus calles estrechas y empedradas invitan a perderse, sobre todo en la época no tan turística, cuando suelen haber mas gaviotas de paseo que visitantes. Si eres un amante de la pintura estarás de enhorabuena, porque cada calle tiene un ateiler donde maravillarte.
Bale, el pueblo con más encanto de Istria
Justo a mitad entre Pula y Rovinja, se encuentra el pueblo para mí con más encanto de Istria. Quizás viajamos en la época correcta, cuando no hacía aún calor veraniego y los turistas de sol y playa no habían embarcado. En Bale no nos encontramos absolutamente a nadie.
Calles medievales de película por donde paseaba algún gato despistado, mientras entre el silencio sonaba jazz. El Kamene Price Jazz Bar se ubica en medio de sus calles de piedra. El ambiente, la atmósfera y la música invitaban a pasar la noche allí.
Porec, base turística
Más al norte de Rovinj, se encuentra la ciudad Porec y en ella da la sensación de que aún no se han ido los romanos. Sin embargo han sido sustituidos por multitud de turistas. Y es que allí hay una infinidad de hoteles que en verano llenan sus habitaciones. Desde Porec, al igual que desde Pula, se puede llegar en barco a Venecia, lo que ahorra bordear toda la costa traspasando fronteras (Eslovenia se encuentra entre Italia y Croacia), aunque los precios que vimos eran desorbitados.
Además de sus playas, el lugar más visitado es la Basílica de Santa Eufrasia con sus mosaicos dorados bizantinos. En nuestra humilde opinión, Porec no nos deslumbró y salvo la Basílica, no volveríamos. Parecía más un centro turístico cualquiera, con sus bares sin encanto para tomar copas cerca del mar.
Labin y Rabac, al este de Istria
Otro lugar que nos recomendaron pero del que nos fuimos con una sensación de boca agridulce fue Labin. Su encanto principal es la iglesia de Santa María que con su león alado en la puerta recuerda que por aquí Venecia dominó, sus calles con casas de colores y sus vistas al mar desde las alturas. En el pasado sirvió como zona de defensa ya que se obtiene una gran vista del mar.
Sin embargo donde quizás más disfrutamos fue en Rabac, la zona costera de Labin; y eso que no es un lugar que recomendaría. Fue agradable pasear por su avenida junto a la brisa del mar y ver como los gatos campan a sus anchas. De todas formas, se trata de un lugar principalmente turístico.
¿Cómo llegar a Istria?
El aeropuerto de Pula es la principal entrada a esta zona de Croacia. No es muy grande y nos dimos cuenta nada más aterrizar. La cantidad de vuelos diarios se cuentan con una mano y entre ellos no había ninguna ciudad española. Las principales rutas suelen ser nacionales o ciudades alemanas, de donde suelen venir los turistas en verano.
Curioseando en la web, la mayoría de viajeros vienen de otras zonas. La ruta típica suele conectar Croacia con algún otro país, como son Eslovenia o Bosnia Herzegovina. Aeropuertos cercanos con más vuelos son Trieste en Italia, Rijeka o Zagreb en Croacia.
Nosotros nos movimos en coche, pero nos dió la sensación y por lo que hemos leído, que recorrer Istria en transporte público es un tostón.
¿Es Istria un destino vegan friendly?
Es curioso. Al otro lado del Mar Adriático, en Venecia, nos fue ultra sencillo comer vegano y pensábamos que quizás aquí, que ha bebido tanto de su cultura, iba a ser igual. Desgraciadamente encontrar algo vegano fue una odisea. Ya íbamos advertidos en Happycow donde las opciones brillaban por su ausencia. En Pula, por ejemplo, solo hay locales con opciones veganas que en sus cartas son casi anecdóticas. Una triste ensalada en medio de productos de origen animal.
Incluso en pizzerías o restaurantes más italianos, nos fue complicado encontrar pasta sin huevo o panaderías donde el pan no tuviera mantequilla. Nos resulta singular, que en una región cuyo producto estrella es el aceite de oliva, sea tan difícil encontrar masa de pizza o pan sin mantequilla.
Favorablemente encontramos supermercados en la zona donde nos abastecimos de alimentos e incluso descubrimos especialidades veganas para comer en el momento que no habíamos probado nunca. En Pula nos hospedamos en una casa terrera con cocina, que nos salvó las cenas y desayunos.
Cuando dije a mis conocidos, tanto en España como en Alemania:
-Me Voy a Myanmar.
Todos me preguntaron:
-¿A dónde? ¿Dónde diablos queda eso?
Y la respuesta vino con una sonrisa en mi boca. Y no por el hecho de que a ellos ese país les sonase a chino. He de decir que desde niño miraba una y otra vez el mapamundi, reconocía las banderas de países que ya ni existen e incluso capitales que dejaron de serlo. Con 10 años conocía la capital de Rusia, con 14 sabía situar Surinam en el mapa y ya de adulto he viajado más días con Google Maps que con los pies.
Sí, soy un friki y sé que hay países más o menos conocidos. La sonrisa era debido a que viajaba a una tierra que no estaría tan explotada por el sector turístico. Quería evitar un «ya mi primo o fulanito estuvo ahí».
A algunos se les iluminó la bombilla cuando pronuncié su antiguo nombre: Birmania o Burma. Pero necesité explicarles quién es el vecino. Tailandia es el país de moda (lo lleva siendo desde los años 70) y muchos han estado o tienen un conocido que se ha aventurado en el país de la sonrisa. Pero Myanmar a día de hoy es una incógnita.
Fue a mitad de 2019 cuando recabé información. Muchos de los blogueros que sigo desde hace tiempo no habían pisado el país. Algunos otros habían estado hace años y otros pocos en el último lustro. Los datos del país en sí eran escasos o anticuados, con muchas preguntas en el aire. Para que se entienda:
Los viajeros llegaron por primera vez a Myanmar en el año 2003. Es decir, que cuando Tailandia ya había sido totalmente conquistado por el turista convencional, Myanmar empezó a abrir sus puertas lentamente. En el año 2010 muchos se quejaban de que el alojamiento era el más caro y el de peores condiciones del Sudeste Asiático. Y es que la plataforma hotelera estaba empezando a carburar. En el año 2019 ya era otra historia.
Myanmar es uno de los países de moda. Al igual que quien escribe, muchos son los viajeros que buscan ese instante, la primera vez, sentirse como Sandokan o Henri Mouhot. ¿Quizás ya hemos llegado tarde? Bueno, no tanto:
Tras dos días en Bangkok, ciudad que ya conocía al dedillo, me embarqué con destino a Mandalay; la segunda ciudad más grande del país. Allí me acompañaban unos pocos viajeros y muchos locales. Ninguno de ellos con pantalones de estampado de elefantes que solo un turista lleva. Nada más aterrizar, busqué transporte para ir a la ciudad y en una minivan del año Maricastaña con un encanto descomunal, llegue a mi humilde morada. Los albergues en los que dormí son quizás los mejores en los que he estado en mi vida y a un precio espectacular.
En el hostal en Mandalay encontré alemanes, australianos, británicos, franceses, brasileños e incluso algún español. Y así empecé, tomándome una cerveza con un madrileño a miles de kilómetros de España. Él, que también quería ponerse en los pies de Sandokan, estaba a punto de volver, ya que había hecho de sur a norte su ruta terminando en Mandalay.
Y de norte a sur encontré muchos aventureros y pocos turistas. Incluso en Bagan, la postal más famosa del país, me topé con personas que no querían una fiesta a la luz de la luna o montar a lomos de un elefante. No deseaban un colchón de plumas al anochecer ni hacer compras compulsivas.
Myanmar no esta hecho aún para el turista. En el bus de Mandalay a Bagan lo comprobé e incluso en la mayoría de templos de Bagan. O en el templo dorado de Mahamuni. O en la ciudad de Monywa. La sensación de estar solo en un templo durante un largo tiempo no se puede describir. Porque Angkor Wat es indescriptible, pero la tormenta de ruido a su alrededor le quita cierto grado de belleza.
Soy muy fan de Tailandia e incluso de su facilidad al viajar. Verdaderamente quedan aún lugares allí que no se encuentran masificados y tarde o temprano querré volver. Pero Myanmar a día de hoy es otra cosa. Creo y espero que queda mucho aún para que el país se infecte de turismo convencional. Pero si uno duda si viajar ahora en o en el futuro a Myanmar, date prisa. Es el momento.
Hoteles.com o en el extranjero hotels.com es la principal alternativa en cuestión de reserva de hoteles en el mercado. Sin embargo, el gigante azul le tiene la papeleta ganada. Y es que entre las 100 webs más visitadas en España sobre viajes solo se encuentra Booking y Tripadvisor. Aunque Hoteles.com tiene ciertas características por las que no se le puede perder de vista.
Si una de las pegas que encontramos a Booking era el sistema de fidelización, en la página Hoteles es todo lo contrario. Su punto más fuerte es su tarjetita de reserva o su programa de lealtad: 10 noches y consigue una noche gratuita. Es decir, alquilo tres noches aquí, dos allá, cuatro más por aquí y una más por allí y acabas teniendo una noche gratuita.
Algunas veces nos hemos encontrado también ofertas que duplican el valor de la noche. Es decir, pagas una sola noche y en el programa de lealtad vale por dos. Gracias a esto nunca le perdemos de vista la página web de Hoteles.com.
Además la oferta de esta web es bastante amplia, e incluso es en muchos lugares mayor a la de Booking. Sin embargo por nuestra experiencia, solemos encontrar mejores descuentos en general en Booking que en Hoteles.com. Es decir, hostales baratos suelen aparecer más en Booking. Aun así, si el precio es mejor que en la compañía azul, al final acabamos reservando en HOTELES, debido a su programa de fidelización.
Otro punto que nos encanta a la hora de buscar en HOTELES.com es la distancia con los puntos más conocidos de la ciudad o estaciones de tren. Por ejemplo, puedes buscar un alojamiento en Berlín conociendo la distancia que tienes con la Puerta de Brandenburgo o la isla de los Museos. Otras webs sin embargo solo comparan la distancia con los diferentes nombres de los barrios. Y si nunca has estado en la capital alemana, seguramente no sabrás diferenciar entre quedarte en Prenzlauer Berg o en NeuKöln; y creedme, que hay una gran diferencia.
Su sistema de cancelación gratuita es también genial, por lo que no esta de más echarle un vistazo. La mayoría de los establecimientos la ofrecen por lo que una de las ventajas de Booking también aparece aquí.
Hoteles.com pertenece al grupo Expedia, que son un referente en cuestión de viajes. El grupo Expedia es quizás la mayor competencia al grupo Booking, ya que Expedia engloba además de Hoteles.com, Trivago, Homeaway o Hotwire entre otros. A esta también perteneció en su momento Tripadvisor, aunque se ha desvinculado años atrás.
La vecina Francia es quizás uno de los destinos que más conocemos los españoles junto con Portugal. Su capital, Paris, los Campos de Lavanda de la Provenza o el Monte de Saint Michel son los típicos lugares franceses que hemos visitado. Sin embargo, hay una cara más desconocida, más frecuentada por turistas alemanes debido a su cercania, que por los hispanohablantes. En el Gran Este se encuentran lugares como Estrasburgo, Alsacia y Metz: la ciudad del dragón.
Metz es la capital de la región de Lorena y una de las joyas francesas que uno no debe perderse si se va a la otra cara de Francia. Aunque no se trata de una ciudad muy grande, cuenta con bastantes atractivos como para establecerse unos pocos días en ella.
¿Qué podemos conocer en Metz?
Su principal belleza naturalmente se centra en el casco central, donde se erige una de las más imponentes iglesias que hemos visto en nuestros viajes. La Catedral de San Esteban (Saint Etienne) es un coloso que por dentro brilla. Da igual la creencia de cada uno: sus enormes vidrieras góticas son un espectaculo visual. Y es que este templo alberga la mayor superficie de vidrieras góticas en toda Europa. Si, en una ciudad que ni se asemeja en tamaño a Paris, Marsella, etc. Y como se ve en la foto, este «bicho» sobresalta por encima de todas las casas colindantes.
Ya sea en la misma catedral, como en las plazas de Metz, encontramos regularmente la figura del Dragón. Se trata del Graoully, un dragón que segun la leyenda vivió en la ciudad y que a día de hoy es el símbolo de Metz.
Al lado de esta se encuentran dos puntos que día tras día se llenan de viandantes. La Plaza de Armas de Metz, donde se encuentra la oficina de turismo de la ciudad; y el mercado cubierto en forma de U, donde compran fruta, verduras y otros enseres los habitantes de la ciudad.
Y si el arte gótico no es tu debilidad, en la iglesia protestante conocida como el Templo Nuevo encontrarás uno de los lugares más fotogenicos y por donde pasear relajadamente. Esta iglesia que es más espectacular sin duda, por fuera que por dentro, se baña en el propio río Mosela, que circula entre la ciudad de Metz hasta juntarse con el Rin en tierras alemanas. Recorriendo sus orillas podrás hacerte una idea de como es la vida en la ciudad, justo para llegar al jardin de la Explanada e introducirte en el meollo de Metz.
El Templo Nuevo de Metz
Las calles de Metz estan llenas de vida: las pequeñas tiendas de ropa conviven con las últimas marcas de moda, con pequeños bares, teatros o ateliers. Y es que Metz tiene en Francia un renombre artístico. Encontrar pequeños estudios de arte, ya sea de pintura, musica o arquitectura es muy sencillo. Y es que en las cercanias de la estacion de tren está uno de los museos con más renombre: el Centro Pompidou, siendo una sucursal del famoso museo parisino y de las instituciones culturales de Francia más grandes.
Antes de salir de la ciudad por el lado oeste, deberás primero cruzar por la Puerta de los Alemanes (Porte des Allemands), una fortificación junto al río Seille y de sus jardines. Es uno de los paseos que más nos gusto de Metz y donde puedes encontrar algunas cervezerias al aire libre en época veraniega. Por esta zona no nos encontramos tantos turistas sino locales haciendo picnic sobre el cesped o charlando junto al río.
Al ser una ciudad no muy grande, se puede visitar todo a pie, por lo que dejaría el coche, la moto o la bicicleta aparcada. Sin embargo llegar por los aire a Metz es quizás más complicado. Aunque hay un aeropuerto entre Metz y Nancy, el que realmente mueve más pasajeros en las cercanias es el de Luxemburgo. Además del gran ducado, en las cercanias de Metz se encuentran ciudades como Nancy o Estrasburgo y algo más al sur, la zona que más turismo mueve por estos lares: la Alsacia francesa.
¿Y si nos entra el hambre?
Al lado de la iglesia de Sainte Segolene, a 10 minutos a pie de la Catedral se encuentra el Delices Veggies, uno de los pocos restaurantes veganos de Metz. Y aunque no haya niguna especialidad de la comida francesa, los platos eran sencillos, economicos y muy ricos. El local no es muy grande, pero por fuera también tiene una terraza con algunas mesas donde disfrutar cuando hay buen tiempo.
Además encontramos en otros restaurantes cartas con opciones veganas o vegetarianas, por lo que no nos costo demasiado sentarnos a comer.
Aunque Couchsurfing esta en boca de todo viajero, muchas personas aún desconocen de que va, siendo unas de las formas más baratas y más enriquecedoras de viajar. Y cuando decimos barato, queremos decir gratuitamente. Couchsurfing se basa en algo parecido al sistema de trueque y lleva ya más de 14 años en activo.
Alguien que en casa tiene un sillón apto para dormir lo cede para que el visitante pueda descubrir el lugar gratuitamente, sin pagar absolutamente nada. ¿Y qué es lo que gana el propietario del placentero y cómodo sofá? Poder también viajar de la misma manera. ¿Es o no es un interesante trueque?
Realmente no solo hablamos de sofá, hablamos de un colchón en el suelo, una habitación privada con una cama espectacular o incluso de una casa entera. Todo depende del dueñx del piso. Y sin embargo el punto que hace que Couchsurfing merezca tanto la pena es la/el hospedadxr del piso. Una persona local, que conoce las costumbres locales y que te aconseja sitios alternativos que un recepcionista no conoce y que no aparecen en las típicas guiás de viajes. Alguien quizás con la que tomar un té, café, cerveza y charlar, descubriendo lo diferente y lo iguales que somos en diferentes partes del mundo.
Viajando en Couchsurfing uno no solo se enriquece, ahorrando dinero, sino también descubriendo el destino y sus gentes.
Y si investigas un poco, te darás cuenta que detrás hay una comunidad veggie muy alta. No es difícil encontrar un/a anfitrión/a que notifique en su perfil, que en su casa solo se come una dieta a base de plantas.
Al igual que ocurria con Airbnb, tanto el que ofrece el sillon como el que la utiliza puede opinar sobre el otro. Por lo tanto, puedes hacerte a la idea de con quien te hospedas o quien se queda a dormir en tu casa. Incluso Couchsurfing es tajante con la seguridad y se toman muy en serio sí se reporta una experiencia negativa.
Es importante tambien buscar personas que se han conectado en las últimas semanas por ejemplo. Muchxs usuarixs son personas que llevan meses o años sin entrar en la web. Y además son muchxs los que rechazan cuando no has tenido opiniones, debido a la desconfianza que transmite un perfil sin una opinión. Sin embargo, siempre hay una primera vez. Para ello es importante tener un perfil completo.
Las viajeras solitarias, suelen tener más opciones que el sector masculino, ya que muchas chicas solo ofrecen su casa a otra chica.
Actualizacion Junio 2020: a raíz del Covid 19 se debe pagar una pequeña contribución mensual/anual. La tarifa mensual cuesta 2,39€ y la anual 14,29 €. Recordemos que a partir de ahí es gratuito por lo que sale a cuenta.
Una de los contras de Couchsurfing es que hay un máximo de mensajes, que puedes enviar. Si quieres más, se debe hacer una cuenta premium, con la que se evita publicidad y sin un mínimo de mensajes que enviar.
PROS:
Alojamientos grauitos.
Una plataforma para conocer nuevas personas.
Suele haber muchos veganos o vegetarianos en la web.
Una red enorme de usuarios.
CONTRAS:
En ciudades pequeñas o pueblos no suele haber usuarios.
Muchos usuarios solo quieren dormir gratuitamente sin ofrecer nunca alojamiento teniendo la posibilidad.