PARÍS Vegano: Guía para comerse la ciudad de la luz

PARÍS Vegano: Guía para comerse la ciudad de la luz

Actualizado 04.08.2025

Las facilidades para los veganos en las capitales europeas suelen ser más amplias que en ciudades pequeñas. París no era una excepción. Fue realmente sencillo viajar siendo vegano y sobrevivir en el intento. Sin embargo, la Ciudad de la luz está un peldaño por debajo de otras capitales tan importantes como Berlín o Londres. Encontramos muchos restaurantes veganos, otros muchos con opciones, pero no nos fue tan fácil ubicarlas sin la ayuda de internet.

De todas maneras, cerca de cada lugar que visitamos, tuvimos un abanico de posibilidades veganas. Y aunque nos quedamos con ganas de probar más quesos veganos u otros manjares de la gastronomía francesa, pudimos catar diferentes platos, más allá de una típica ensalada mixta. Probamos una barbaridad de diferentes restaurantes o bares (no repetimos en ninguno), por lo que solo incluiremos los que nos parecieron notables. Para ellos nos guiaremos basándonos en los restaurantes cercanos a las visitas típicas de la ciudad. Bienvenidos al París vegano:

1. Love Juice Bar

 

Ubicación: 176 Rue de Grenelle, 75007 Paris

Cerca de: Hotel de los Invalidos (6 min), Torre Eiffel (15 min), La Tour-Maubourg (2 min)

Empezamos por las cercanías de dos sitios muy famosos de la capital francesa: La archiconocida Torre Eiffel o el Hotel de los Inválidos. El Love Juice Bar es un pequeño establecimiento, ideal para un brunch de domingo o un almuerzo para coger energías entre visita y visita, por lo que es ideal si vas a pasar cerca de la Torre Eiffel. Realmente se encuentra más cerca del Hotel de los Inválidos, donde «descansa Napoleón», una de las visitas indispensables en París.

La especialidad, como su nombre indica, son los zumos o smoothies y diferentes platos como sándwiches, bowls con frutas o tostas. Nosotros probamos la tosta de aguacate y la de atún vegano . Supersencillo pero delicioso. No solo se nota que todo es muy fresco, sino que las cajas de aguacates, mangos, etc. se pueden ver desde la mesa: para llevarse algunas.

2. Naked Vegan Burger

Ubicación: 8 Rue Meissonier, 75017 pero tiene otras dos filiales.

Website: nakedveganburger.com

Cerca de: Catedral Notre Dame (12 min), Sainte Chapelle (9 min), Panteon (13 min)

Dentro del Barrio Latino y cerca de Odeón nos encontramos esta hamburguesería vegana con un diseño rosa que nos encantó. Al tiempo descubrimos que tiene otra filial cerca de la estación de Saint Lazare, a 20 minutos andando del Arco del Triunfo. No podemos decir que es la mejor hamburguesa que nos hemos comido en París (ver más adelante) pero estaba bastante buena, y eso que a veces nos aburre lo de comer solo hamburguesas veganas por la calle cuando estamos de viaje.

Tienen otras opciones como una hamburguesa de no pescado o simplemente una de aguacate, más parecidas a un sandwich. Tamaño y precio nos pareció notable, por lo que lo recomendamos para cenar en el Barrio Latino.

3. Restaurant Indonesia

Ubicación: 12 Rue de Vaugirard, 75006 Paris,

Cerca de: Panteón (9 min), Notre Dame (15 min), Jardin de Luxemburgo (2 min)

Este restaurante no es un vegano, sino que tiene algunas opciones veganas y vegetarianas. Una cosa que nos encantó es que tienen bien claro que es ser vegano, tanto sus camareros, que eran supersimpáticos, como así se mostraba claramente en la carta. Se encuentra también muy cerca de Odeón, en el Barrio Latino, cerquita del Naked Vegan Burger, por lo que es una alternativa a esta hamburguesería. A nosotros nos encanta la comida asiática, desde la india hasta la japonesa. Y literalmente la comida estaba superdeliciosa y nos quedamos con ganas de volar a Indonesia para probar la gastronomía local.

Aquí pudimos pedir varios platos diferentes para compartir. El Sate Tahu hecho de Tofu estaba buenísimo, como para pedir una docena. Para nosotros fue un sitio ideal para cenar y en un barrio, famoso por su ocio nocturno.

4. Hank Vegan Burger

Ubicación: 55 Rue des Archives, 75003 Paris

Website: hankrestaurant.com

Cerca de: Centro Pompideu (8 min), Notre Dame (16 min), Rambuteau (6 min)

Como nombramos antes, la Naked Vegan Burger estaba buenísima, pero, hasta día de hoy, podemos decir que la mejor hamburguesa vegana que nos hemos comido ha sido aquí. Tiene dos filiales en París, además de una en Lille y otra en Lyon, y la que nosotros probamos fue en el famoso Barrios Le Marais, cerca del Museo Pompidou. La otra filial se encuentra cerca de la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto, también muy cerca del centro, por la parada de metro Cadet.

Algo que nos encantó fueron las papas/patatas caseras y aunque las hamburguesas no eran muy grandes, eran supersabrosas. Aunque ya habíamos catado el bacon vegano, el que usan aquí tiene mucho sabor. No podías encontrar las típicas bebidas gaseosas, pero probamos un refresco de melocotón del que nos llevaríamos litros.

Según nos comentó @albart56, la sucursal ha cerrado a principios de 2025.

 

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5. Wild and the Moon

Ubicación: 25 Rue des Gravilliers, 75003 Paris pero hay varios.

Website:wildandthemoon.fr/

Cerca de: Temple (8 min), Louvre (20 min), Centro Pompidou (8 min)

No muy lejos de Hank Vegan nos encontramos el primer Wild and the Moon, y decimos el primero, porque son muchos los que se encuentran por París, que incluso han saltado fronteras, llegando hasta ciudades como Ámsterdam. La idea es genial. Tienen sus platos calientes como Bowls o hamburguesas, pero a la vez, una gama enorme de platos fríos o ensaladas de distintas clases listas para comer en el lugar o llevar. Deben de ser famosas en París, porque siempre estaba hasta arriba.

Nos pareció ideal no solo para ir a comer o cenar, sino para cargar comida y llevarla a casa o al apartamento. Además, tienen una cantidad de zumos diferentes, que no se suelen encontrar en otros sitios. Fue una solución fantástica para poder vivir el París vegano.

Hay uno cerca del Arco del Triunfo, a 6 min caminando y a pocos pasos de la parada Opera.

 

6. Maisie Cafe

Ubicación: 32 Rue du Mont Thabor, 75001 Paris

Website: maisiecafe.com/

Cerca de: Plaza de la Concordia (6 min), Louvre (13 min), Jardin de las Tullerias (4 min)

Este restaurante o café vegano lo encontramos por casualidad, pero más céntrico casi no podía estar. A dos pasos del Museo del Louvre o del Jardín de las Tullerías se encuentra este coqueto café donde tenían diferentes tipos de dulces o platos del día. Allí merendamos, pero si lo hubiéramos tenido más cerca de nuestro alojamiento, hubiera sido el sitio para disfrutar de un desayuno en París vegano.

Tienen diferentes platos elaborados en la carta, además de dulces como Banana bread que si probamos, pasteles o galletas de chocolate, además de Sándwiches o platos como ensalada de Couscous.

7. Imagine

Ubicación: 105 Rue Caulaincourt, 75018 Paris

Cerca de: Basilica de Sacré-Cœur (7 min), Moulin Rouge (13 min), Cementerio Montmartre (12 min)

Uno de los barrios más visitados de París es el Barrio de Montmartre. Quizás el consejo más repetido que escuchamos curiosamente, fue el de no comer en las cercanías, debido a los bares fabricados a escala para los miles de turistas que visitan París. Sin embargo, no muy lejos de la Santa Croce nos encontramos con el Imagine, un restaurante familiar que sirven un menú casero.

Nosotros disfrutamos de una crema riquísima de primero y de segundo una ensalada muy completa de segundo, pero cada día hay un menú diferente, también dependiendo de la temporada. Además de tener un horario amplio, abren todos los días. Es incluso la única opción que pudimos encontrar en la cercanía de Montmartre, por lo que casi que es un must en la zona.

8 – VG PATISSERIE

Ubicación:123 Bd Voltaire, 75011 Paris

Website: vgpatisserie.fr

Cerca de: Cementerio Pere Lachaise (10 min), Bastilla (14 min), Voltaire (1 min)

Entre la Plaza de la Bastilla y el Cementerio de Pere Lachaise se encuentra una de las joyas que pudimos probar en nuestro París vegano y al que volveríamos para no perdernos su brunch. Casi que debería ser una visita obligatoria, junto con el Louvre y la Torre Eiffel. Si, como nosotros, los descubristeis tarde, aconsejaría llamar con antelación para disfrutar de los almuerzos que tienen, porque la pinta era brutal.

Nosotros disfrutamos, además del café, diferentes tipos de bollos, tartaletas o galletas, tan deliciosas, que pueden ser un vicio. Es un placer comer hojaldre vegano, siendo a veces tan difícil de conseguirlo en el supermercado. Recomendamos ir no en hora punta porque la cola puede ser bastante larga.

9. Mercados

Como nombramos al principio, no descubrimos en los supermercados típicos una variedad de productos tan amplia como la que encontramos en Berlín todos los días. Sin embargo, además de algunas fruterías que alimentaban con la vista, pudimos ver más variedad de productos veganos en los típicos supermercados Bios como por ejemplo los de la compañía Naturalia. A decir verdad, no tuvimos suerte, por ejemplo, en panaderías, donde no encontramos ninguna en la que quede claro marcado que es vegano y que no, como sí que encontramos casi a diario en Berlín.

Además de guiarnos por Happycow, nos ayudamos mucho por la guía para el turista vegano que encontraréis clicando en el enlace. Aunque también existe en formato papel (flyer), no lo encontramos por ningún sitio.

Y hasta aquí una lista de 9 de los mejores sitios que pudimos comer en París vegano. Sin duda la cantidad de restaurante es enorme, por lo que tenemos ya otro motivo para volver y ampliar la lista

Del Aeropuerto al centro de PARÍS

Del Aeropuerto al centro de PARÍS

París es una de las ciudades más visitadas del mundo. Tanto es así, que ha sido la ciudad europea más elegida por los turistas durante varios años, con el permiso de otras grandes ciudades como son Londres o Estambul. A diferencia de estas dos, París se encuentra lejos del mar, por lo que la mayoría de los visitantes llegan por aire. Es por eso, que la capital francesa cuenta con dos grandes aeropuertos en sus cercanías y un tercero, no muy lejos de la ciudad.

Del Aeropuerto de Charles de Gaulle al Centro de París

Sin duda el Aeropuerto de Charles de Gaulle es el más grande Paris, pero también de toda Francia. La mayor parte de los vuelos aterrizan y despegan desde aquí, por lo que probablemente sea tu punto de partida. Nuestra experiencia fue un quizás peculiar porque llegamos tarde, pero nos pareció a veces mal organizado para lo grande que es. Sin embargo en aproximadamente 45 minutos llegamos al centro.

La mejor forma de llegar al centro es cogiendo el tren RER de la línea B, que sale directamente desde el aeropuerto. Hace varias paradas por París, por lo que solo debes bajarte en la que más te convenga. Por ejemplo, si te alojas cerca de Montmartre probablemente en la estación de París Norte o si por ejemplo, como nosotros, te alojas en el Barrio Latino, es quizás mejor elegir la parada de la estación de Luxemburgo. Aproximadamente sale cada 15 minutos, por lo que no tendrás problemas en llegar al centro de París. El precio es de 10€ y se puede hacer trasbordo después en el servicio de Metro.

La opción que elegimos nosotros fue el BUS, debido a que llegamos muy tarde y optamos por la compañía Roissybus, que para en las diferentes terminales del aeropuerto. En París la única parada que tiene es al lado de Opera, uno de los lugares más céntricos de la ciudad. Cuesta más caro (13,70€) y tarda una hora. El ticket se compra directamente en una de las maquinas delante de la parada.

La otra opción en la noche es el bus nocturno N143, que llega hasta Paris Est, no lejos de Montmartre.

Del Aeropuerto de Orly al Centro de París

Si el aeropuerto de Charles de Gaulle se encuentra en el norte de París, el aeropuerto de Orly se encuentra en la otra dirección, al sur. Aunque sea el segundo aeropuerto de la capital, no deja de ser enorme. Por desgracia no tiene una línea directa al centro de París, aunque llegar allí es muy fácil. La línea Orly Val, conecta en pocos minutos directo con la línea B, la misma que llega al aeropuerto de Charles de Gaulle. Este tren atraviesa toda la ciudad, parando en el parque de Luxemburgo, cerca de la Catedral de Notre Dame o en Gare du Nord. El precio es de 12,10€ y tarda aproximadamente 45 minutos hasta Luxemburgo por ejemplo.

Otra opción es el BUS, pero a diferencia del tren, no se puede hacer trasbordo en otro lugar, por lo que deberás de comprar otro ticket. Sin embargo el Orlybus cuesta solo 9,50€ y te deja al lado de las Catacumbas, en la Plaza Denfert Rochereau

Del Aeropuerto de Beauvais al Centro de París

Como bien decíamos al principio, París tiene otra entrada aeroportuaria, aunque a 80 kilómetros de la ciudad. Se trata del Aeropuerto de Beauvais, que principalmente recibe solo vuelos de compañías de bajo coste como Ryanair. La única manera de llegar hasta el centro es en BUS y aunque la distancia es bastante amplia, no cuesta mucho más caro, siendo el ticket aproximadamente los 15,90€, un poco más caro si se compra directamente en la terminal. Tarda aproximadamente 1 hora y cuarto, hasta Porte Maillot, no lejos del Arco del Triunfo parisino.

El ticket se puede comprar directamente clicando aquí.

El precio es de

10 Lugares de BERLÍN que no debes perderte

10 Lugares de BERLÍN que no debes perderte

Berlín es una de esas ciudades de las que uno se marcha con ganas de volver. Es tan amplia la lista de cosas que se pueden hacer en ella, que desglosar todo en este post es algo tedioso. La capital alemana tiene mucho que ofrecer para todos los públicos: algunos de los museos más importantes del mundo se encuentran concentrados en una sola isla, cientos de calles o monumentos con historia viva, zonas verdes por donde perderse del ajetreado ritmo de vida de la ciudad o fiesta non-stop que no conoce de horarios. Si tienes poco tiempo para visitarla, o no quieres irte sin ver lo más importante, para ti es este listado:

1 – La Puerta de Brandenburgo

Es claramente el monumento más representativo de Berlín y el principal símbolo de la ciudad. Su imagen aparece en todos lados, siendo incluso el logo que se repite en las cristaleras del metro. Aunque a simple vista puede decepcionar un poco, es de los monumentos históricos más importantes de Europa. Fue construida a finales del siglo XVIII y por ella han pasado hechos o personajes como Napoleón, quien se llevó a París, la cuadriga que corona la puerta o las tropas de Hitler. Durante décadas quedó en tierra de nadie, entre los muros de Berlín.

Para no perderte nada…

Sus inmensas columnas soportan el peso de la famosa cuadriga, que ha sido renovada en varias ocasiones: una de ellas para retirar la simbología nazi. En algunas columnas, aún se puede ver agujeros de balas de la época, en la que el muro separaba la ciudad. Aunque al principio solo unos pocos podían pasar entre sus columnas, hoy en día se puede entrar y salir a pie, conectando el Tiergarten con la avenida más importante de Berlín: Unter den Linden.

Puerta de Brandenburgo

2 – Unter den Linden

Uno no se puede ir de Berlín sin recorrer de punta a punta la avenida Unter den Linden, que en español significa «Bajo los Tilos». Sobre ella o a en las cercanías, se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad. Tras traspasar la Puerta de Brandenburgo, nos encontraremos primero con la Plaza de París, donde se hallan importantes embajadas de países como Rusia o Estados Unidos. Más adelante aparece la Universidad de Humboldt y delante de ella, la plaza Bebelplatz.

Rodeando la plaza de Bebelplatz se encuentra la Ópera Nacional Clásica, la Catedral de Santa Euvigis, entre otros. Y justo en el centro de ella, en el subsuelo, frente a la vieja biblioteca, algunos estantes vacíos que se pueden observar bajo un cristal. Allí, en esa misma plaza, en el año 1933 fueron quemadas pilas de libros por el partido nazi.

Siguiendo y pasando por delante del Museo Histórico Alemán, termina la avenida bajo los tilos en La Isla de Los Museos, donde en la cercanía, se puede ver uno de los edificios que más impresionan de Berlín.

3 – Catedral de Berlín

La colosal catedral es una de los mayores representantes de Berlín, apareciendo, como la puerta de Brandenburgo, en toda la iconografía de la ciudad. Se trata de una iglesia evangélica y como suele ocurrir en la mayoría de ellas, lo más impresionante a la vista, se encuentra en los exteriores. Como muchos edificios neo barrocos, puede parecer más antigua de lo que es, pero fue inaugurada en el año 1905.

Entrar en ella tiene un costo de 7 € y si se tiene tiempo, recomendamos visitarla. Aunque como dijimos, el exterior impresiona más que el interior, las vistas desde lo alto hacia La Isla de los Museos, Alexanderplatz, etc. merecen mucho la pena. Aunque para los no germanos quizás no nos suene, aquí está enterrada una de las familias alemanas más importantes: los Hohenzollern. Sí, como ese increíble castillo al sur de Alemania (no Neuschweinstein, cuidado) que tuvo esta familia como sede.

Catedral de Berlin

4 – Alexanderplatz

Se dice de Berlín, que es una ciudad sin un centro neurálgico, ya que cada barrio posee el suyo propio. Pues bien, si obligatoriamente tendríamos que explicar donde es el centro, este sería Alexanderplatz.

Y seguramente fue el centro de la Berlín Oriental, donde se plasmó todo el poderío de una Alemania Comunista, la DDR. La Torre de Televisión de Berlín se ve desde prácticamente toda la ciudad debido a sus 368 metros de altura. Es uno de los iconos de Berlín y el mirador más famoso de la ciudad. Si estás decidido a elevar a los cielos, elige bien el día. Con niebla o lluvia, quizás no se pueda llegar a ver ni el suelo de Alexanderplatz.

Sin embargo, en esta plaza hay más que ver que su gigantesca torre. Varios centros comerciales y restaurantes se encuentran en sus alrededores. Puntos importantes son el Ayuntamiento Rojo (Rotes Rathaus), Fuente de Neptuno (Neptunbrunnen) o en diciembre uno de los más conocidos mercados navideños de Berlín.

Desde las alturas…

Muy cerca de Alexanderplatz, en la otra acera con el Ayuntamiento rojo, se encuentra Nikolaiviertel. Se trata de un barrio muy peculiar, ya que recuerda a los barrios clásicos de otras ciudades alemanas, con sus calles adoquinadas y la imponente Iglesia de Nicolás (Nikolaikirche). Berlín ha sido golpeada por repetidos bombardeos, por lo que lo clásico y lo antiguo, a veces es difícil de encontrar. Nikolaikirche por ejemplo, fue casi completamente destruida, quedando en ruinas, hasta que en la década de los 80, fue reconstruida.

Alexanderplatz

5 – Barrio Judío

Aunque el quinto punto se llame Barrio Judío, este es un término que casi se lo han dado los turistas. Realmente el nombre sería Scheunenviertel (Viertel = Barrio). Uno de los puntos más importantes es la Nueva Sinagoga, uno de los edificios más bellos y fotografiados de Berlín.

La zona está repleta de tiendas, tanto de las marcas más modernas como de segunda mano, restaurantes y cafeterías, siendo aquí unas de las vías comerciales más importantes de la ciudad. Entre tiendas de alta gama y en frente de la conocida marca de tecnología con el símbolo de la manzana, se halla un callejón que parece estar en el barrio equivocado.

Una visita imprescindible en Berlín…

El callejón del Central Kino o el Dead Chicken Alley, es uno de los sitios más impresionantes de Berlín. Se trata de una callejuela perdida en el tiempo, con las paredes llenas de arte urbano, que suelen mudar de piel con el tiempo. Dos de las pinturas que aguardan siempre a sus visitantes son los murales de Anna Frank y la de Otto Weidt, cuya historia recuerda a la de Oskar Schindler.

6 – El Muro de Berlín

La historia moderna cambió un día 9 de noviembre de 1989: el día de la caída del muro de Berlín. Un consejo que siempre doy antes de visitar Berlín, es investigar un poco sobre la creación, los largos años de separación entre dos pueblos y el derrocamiento de más de 40 kilómetros de muro, rodeando la Berlín Oeste.

Aunque en varios puntos se pueden ver trozos, la parte más conocida es el East Side Gallery. A las orillas del Río Spree se encuentra más de 1 kilómetro de hormigón, transformado en una galería de arte, con diferentes mensajes, que antiguamente componía una de las estructuras que separaban dos pueblos.

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En muchos puntos de la ciudad también se puede ver en el suelo, una alineación de ladrillos, que recuerda por donde pasaba semejante estructura. El muro no se componía solo de una línea de hormigón, si no era una estructura de varios muros, alambres y torreones de vigilancia. Por ejemplo, en todos esos años, la Puerta de Brandenburgo quedó entre muros, sin que nadie pudiera penetrarlas.

Para conocer mejor la historia, uno se puede documentar en el Museo del Muro en Checkpoint Charlie, donde fue uno de los puntos calientes de la frontera. Hoy en día, no deja de ser el típico sitio turístico rodeado de cafeterías de famosas marcas.

7 – Edificio del Reichstag

Muy cerca de la Puerta de Brandenburgo se encuentra otro de los iconos de Berlín. Es uno de los edificios emblemáticos de la ciudad y su forma actual, diseñada en parte por Norman Foster, mezcla el pasado con el futuro. La cúpula del edificio es una de las típicas atracciones que se suelen visitar en Berlín. Ver su interior, mientras el Parlamento sigue en funcionamiento, es una actividad que se debe reservar con una antelación de cerca de un mes.

Si ha llegado esta información demasiado tarde, siempre puedes rodear el edificio, disfrutar de las orillas del Spree o introducirte en el bosque.

8 – Tiergarten

El Tiergarten (o jardín de los animales) se suele confundir con un zoo: primero porque cerca está el zoo de Berlín (poco interés tenemos en él) y al este de Berlín, hay otro zoológico llamado el Tierpark. El Tiergarten es el principal pulmón de la ciudad y es de los parques más grandes que tiene la capital alemana. Salvo en invierno, suele ser un lugar de encuentro, de pícnic, para hacer actividades o para aislarse del ruido de las sirenas de los coches.

En el centro de este se erige la Siegessäule o la Columna de la Victoria, de las que se tiene unas vistas espectaculares de Berlín. Aunque es de pago y sin duda no tan caras como las de la Torre de Televisión, esta vez no hay ascensor, así que toca subir escalones.

9 – Kurfürstendamm

Esta calle con nombre impronunciable era la avenida principal de la Berlín, encerrada en muros, donde se encontraban las principales tiendas. Así lo representa una de las series más famosas alemanas: Kudamm, que es también el nombre con la que la conocen todos los Berlineses.

Uno de los monumentos más conocidos de Berlín es la Iglesia al recuerdo de Kaiser Wilhelm, cuya planta sirve como mini museo, recordando lo que fueron estas ruinas, devastadas por las bombas de los Aliados.

Muy cerca está también el KaDeWe, uno de los centros comerciales más famosos de Berlín, que puede recordar al Harrods de Londres.

10 – Tempelhof

Como dijimos anteriormente, en la época del Muro, Berlín Oeste se encontraba encerrada con dos únicas salidas: una de ellas era en avión. Desde el Aeropuerto de Tempelhof despegó el último en los años 80. Actualmente por sus pistas de aterrizaje no circulan aviones, sino Berlineses y turistas en patines, bicicletas, andando e incluso haciendo Windskater.

Hoy en día es uno de los lugares de encuentro de todos los berlineses, donde se puede ver gente haciendo pícnic, algunos jugando al Rugby, otros al Criquet o simplemente paseando y observando los pájaros que aterrizan en las laderas. Tempelhof es uno de esos lugares únicos. A decir verdad, no recuerdo en ninguna ciudad encontrar un aeropuerto abandonado convertido en lugar de ocio. En el año 2020 se votó, incluso, que Tempelhof se quedara tal y como está, ya que se pensó en construir viviendas sobre él. Al final, por referéndum, la idea no fue a más, en una ciudad con tanta falta de vivienda.

Tempelhof

Berlín es una ciudad que no se puede conocer a fondo en pocos días, pero espero que esta lista sirva de esbozo, para visitar y conocer mejor, la cultura viva de la capital alemana.

KEP: La Costa de los Cangrejos

KEP: La Costa de los Cangrejos

Al sur de Camboya, se mece con suave oleaje el poblado de Kep. El camino en bus fue algo tortuoso, aunque nada que ver con el día en que llegamos a Battambang. Tras una carretera rural y saludar al padre cangrejo, nos bajamos en la plaza central donde fuimos abordados por varios conductores de tuc tuc:

How much? – dije yo al bajar, mientras enseñaba la dirección del hostal.
 Two dólar. – respondió él, con sonrisa comercial.

No, no eran dos dólares ni en broma. Lo que en veinte minutos hubiéramos llegado andando, el tuc tuc recorrió la vacía autopista de tres carriles por sentido en un respiro ¿1 dólar? Quizás. Pero pensé en esas bocas que tendría que alimentar. Me hice mis historias y acepté. Historias fantásticas y los cuarenta grados que se posaban en nuestros cuellos hicieron el resto.

El hostal fue el más barato en el que posamos nuestros culos. Ni en nuestro corto chapuzón en la India pagamos tan poco. La comida, aunque poco variada, era deliciosa. Una joven pareja camboyana lo regentaba, con un nivel de inglés básico y una sonrisa nerviosa. Nuestra reserva tenía solo dos días, pero la alargamos. Y es que en Kep, nos sentimos casi como en casa. Se echó en falta a la familia y a los amigos, pero qué de amigos nuevos hicimos. Allí, entre la selva se encontraba el hogar.

Nuestro hostal en Kep fue el Khmer House Hostel. La habitación doble con baño privado y ventilador nos costó 5$ por noche. Una auténtica ganga para la calidad del alojamiento. Ahora en 2022 se ha encarecido, al igual que todos los alojamientos en Camboya. Sin embargo después de un cierre total en pandemia, en un país que no tiene las ayudas que han tenido los países europeos, es normal que los precios suban.

No estábamos solos. En esa, nuestra casa dormitaron muchos franceses y algún que otro americano; una familia japonesa cuya pequeña hija ansiaba su Tablet a gritos; un hostil y ebrio finlandés que en un desayuno nos dedicó palabras como bitch y asshole; decenas de geckos, unos pequeños y otros, como dragones de Komodo; escarabajos voladores y mantis religiosas que suministraban a los reptiles; un sardo (gentilicio de Cerdeña) que nos contó sus batallas por la India; una rata (o eso creemos) que corría por nuestro tejado; y por último, Blacky, que con sus finos ladridos nos abrió más de una carcajada. A día de hoy recordamos mucho Kep por este pequeño cachorro.

Para los turistas visitar Kep tiene poco de interés. Una playa nada destacable, las latas flotantes que chocaban contra el padre cangrejo con su bandera de Kep Kep Clean o monos rebuscando en la basura. Un saludo al pobre simio que casi atropellamos con nuestra scooter sin querer. Otro al varano al que casi paso por encima con una bicicleta en Ayutthaya. Y no nos olvidemos del sonriente mecánico que nos cambió la correa de la moto en medio de la selva, tras quedarnos en la intemperie con una moto que no arrancaba entre Kep y Kampot.

Al igual que todas las urbes de Camboya, Kep fue desalojada en 1975 por los Jemeres Rojos comandados por Pol Pot. El pueblo, cuyos años 20 reunió a la jet set del ocupado pueblo khmer, se quedó vacío casi hasta hoy. Ahora despierta poco a poco del letargo. Entre alguna casa abandonada, florecen resorts junto a una de las mejores vías que hemos visto. Formada por seis carriles, la carretera tiene un estado impecable, gracias por una parte a la ausencia de vida.

Si decides visitar Kep, además de lo dicho, puedes descubrir en moto las cuevas de Phnom Chhnork, el pueblo de Kampot y más allá Bokor Hill. Mucho cuidado con esta última visita. Hace cinco años era una zona muy virgen. A día de hoy ha perdido toda la chispa.

Sí, poco que ver pero punto culinario de muchos estómagos camboyanos. A dos kilómetros de la playa, se encuentra el mercado del cangrejo. El mecanismo no es sencillo a simple vista. Primero regatean con las risueñas señoras que te enseñan la viva mercancía atrapada en cestos de mimbres. Por seis cangrejos, cuatro dólares pagaron unos franceses. Pasó poco tiempo para que descubriéramos que seis no son un kilo y que cuatro billetes con la cara de George Washington era un precio muy alto. Después fueron  dos mil rieles (0,50 $) por cocinarlos. Mientras, nosotros pudimos disfrutar de un arroz glutinoso y poco más.

En Camboya se usan dos monedas: el riel y el dólar americano. En algunas zonas fronterizas con Tailandia se acepta el Bath y en algunos sitios el Dong vietnamita. Parecerá excesivo, pero para un pueblo que durante media década no tuvo dinero todo será poco. Y cuando digo que no había dinero es que no lo había. Los Jemeres Rojos destruyeron la moneda y dinamitaron los bancos.

El mercado de Kep además proporciona pescado fresco, gambas y langostinos o calamares. Souvenir para los pocos turistas, zumo de caña de azúcar o dulces también se podían encontrar. Quizás pueda ser difícil hablar de esto en un blog vegano e incluso muchos no visitarían este mercado, pero la vida de Camboya concurre diferente a la vida europea.

Para nosotros Kep es sinónimo de tranquilidad, cangrejo, siesta y el pequeño granuja negro que nos acompañaba día y noche. Pero ocurrió. El 28 de Enero estalló en China el año nuevo y en Vietnam el Tet, aunque no como en 1968. Los turistas chinos arrastraron a los turistas camboyanos a la costa. Kep se masificó. Los seis carriles vacíos se convirtieron en humo de camionetas, de familias enteras con sus respectivas ensaladillas y sombrillas de playa. Numerosos niños con camisetas de la liga inglesa correteaban al sonido unánime del grito primitivo.

Y ahí se acabó. Despertamos del sueño profundo y nos despedimos de Blacky, de los cangrejos y del silencio. Dijimos Hasta la próxima, Kep.

AUSCHWITZ, un imprescindible en Polonia

AUSCHWITZ, un imprescindible en Polonia

Auschwitz no fue un campo de concentración cualquiera. Para nosotros amantes de la historia y no menos, de la Segunda Guerra Mundial, era un término que nos sonaba bastante familiar. Hemos visitado el Campo de concentración Nazi de Dachau cerca de Munich y Sachsenhausen cerca de Berlin, pero ninguno nos era tan familiar como Auschwitz. Exitosas películas como La Lista de Schindler de Steven Spielberg o El Pianista de Roman Polanski han tratado el horror que contenía. Nombres propios como Josef Mengele, Heinrich Himmler o Rudolf Höss están repetidos una y otra vez en la novela histórica. Es aquí, a 40 km aproximadamente de Cracovia, donde aún permanece el recuerdo.

¿Cómo llegar?

Desde Cracovia, las ofertas de la excursión al campo eran variadas y con precios muy aceptables. Con ellas en la mayoría de los casos venía incluido el transporte. Visitar el Campo con un guía turístico o en un free tour es altamente recomendable. Sin embargo, tendemos a buscarnos la vida y a organizarnos a nuestra manera. Si eres como nosotros, ahí va la forma:

Desde la estación de bus de Cracovia parte una línea hasta la entrada de Auschwitz. Hay que tener en cuenta, que el destino en el letrero no será el campo, sino el vecino pueblo de Oswiecim.

La estación de bus de Cracovia se encuentra al norte de la zona antigua de la ciudad, a 5 minutos andando de la Barbacana. Para llegar allí, hay que entrar en el centro comercial Galeri Krakowka, donde también se llega a la estación de tren Glowny y seguir los carteles señalizados. Al llegar al final, podrás observar que consta de dos pisos. En el inferior se encuentra la ventanilla para comprar los tickets y en nuestro caso, el bus salió del superior. También es posible comprarlo directamente al conductor.

El trayecto dura aproximadamente una hora y media y hace unas pocas paradas. El bus de vuelta se coge en el mismo sitio donde te dejaron y se compra el ticket al conductor también.

¿Cómo hago para entrar?

Ok. Estas delante del campo de concentración más famoso de la historia. Sin embargo no vislumbras los barracones de madera ni la famosa entrada del tren. En efecto, estás delante de Bikernau I. Auschwitz está compuesta por varias instalaciones. En Bikernau I encontrarás barracones casi intactos debido al enladrillado de sus paredes. En cada uno hay un pequeño museo. Desde cientos y cientos de objetos amontonados como maletas, hasta utensilios de cocina que les eran retirados bajo engaño a los prisioneros.

Para entrar deberás reservar con antelación según la fecha y aquí suelen surgir problemas. Depende de la época del año varía los horarios, por lo que la confusión es alta según se mire en diferentes webs o foros. La web para reservar es http://visit.auschwitz.org/ y solo se encuentra en inglés o en polaco. Al pulsar en Reservation, cliquea en Visit for Individuals y elige la fecha.

A día de hoy, la entrada a Auschwitz sigue siendo gratuita. Simplemente elegir cualquier hora que tenga la opción de “Tour for individuals without an educator”. La entrada se enviará a tu email, después de haber rellenado los datos. Aunque esta sea gratis, es imprescindible la documentación para entrar, ya que esta opción tiene un límite de visitantes y tienes que estar registrado. Mi consejo es que pongas un email que no sea Hotmail debido a que nos dio problemas y no en gmail.

En la época veraniega, la entrada gratuita a Auschwitz sin guía es de 8:00-10:00 o de 15:00-20:00. El resto de horarios para visitarlo está reservado a visitas guiadas.

¿Y cómo llegar a Birkenau II?

Hay una conexión gratuita entre un campo de concentración y otro. En el mismo sitio donde aparca el bus, al lado de un puesto de comida, parte cada 20 minutos un bus negro gratuito. En 15 minutos te encontrarás frente a la famosa imagen de la entrada del tren. Aquí se accede directamente y no requiere comprar la entrada.

Consejos:

-No existen audio-guías en Auschwitz como sí ocurría en el campo de concentración de Dachau o Sachsenhausen. Es bastante aconsejable recorrer con una visita guiada ya que se pierden historias cuando uno va sin nada. En nuestro caso, no la reservamos y caminábamos leyendo una pequeña guía que compramos dentro de Birkenau I. Pero aun así, perdimos historias que luego estudiamos ya en casa. De vez en cuando solemos hacer FreeTours y este sería uno muy recomendable.

-Antes de entrar en Birkenau I, hay una taquilla para dejar las maletas. Tendrás que dejar las cosas sí o sí allí, por un precio económico. Solo se puede entrar con un equipaje máximo de 30x20x10cm.

-Hay baños tanto en un campo como en el otro, aunque como es común en Polonia, son de pago. En Birkenau I, el espectáculo de la entrada del baño es sorprendente. Una cola enorme que lleva al piso bajo donde cobran dos zlotys para uno quedarse a gusto. Un negocio redondo.